La historia de Carlos Hernández es el reflejo perfecto del "sueño americano" en la industria de la moda urbana y la sastrería en California. Tras aprender el oficio artesanal de la costura en su
México natal, emigró a los Estados Unidos
buscando un futuro mejor. Con nulos recursos económicos pero armado con una profunda disciplina técnica, comenzó desde abajo hasta fundar su propio taller familiar en Los Ángeles.
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