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Incendio en California

Los “Vientos del Diablo” y la vulnerabilidad de California para las futuras temporadas de incendios

Octubre de 2019 pasará a la historia como el mes con la mayor cantidad de eventos climatológicos que propiciaron la propagación de incendios forestales. Un nuevo reporte del Servicio Meteorológico Nacional revela que, durante el climax de los "Vientos del Diablo", las ráfagas de viento que alimentaron el incendio Kincade en el norte del estado rebasaron las 100 millas por hora.
16 Nov 2019 – 07:09 PM EST
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SAN JOSÉ, California. – Los eventos climáticos históricos del mes de octubre en California trajeron consigo la devastación del incendio Kincade, que arrasó con casi 78,000 acres de vegetación en la región de viñedos del norte del estado. Pero también quedó claro que, a pesar de la amenaza latente para la región, los californianos aprendieron la dura lección que dejó la temporada de fuegos de 2018.

A seis semanas de que concluya el 2019, las tres víctimas fatales y los 198,000 acres consumidos por los incendios de este año palidecen en comparación con los más de 100 muertos y casi 2 millones de acres del año pasado, cuando California experimentó su temporada de incendios más letal y destructiva en la historia.

Y como se hizo evidente durante el mes de octubre, la principal amenaza para el norte de California tiene nombre: los “Vientos del Diablo”, un fenómeno meteorológico que además de alimentar las llamas del fuego de hace unas semanas en el condado de Sonoma, también propició los devastadores incendios que en 2017 arrasaron con la misma región.

“El Área de la Bahía es una de las zonas más vulnerables durante los eventos de ‘Vientos del Diablo’, que son vientos cálidos que fluyen generalmente desde el noreste y al chocar con las montañas aportan condiciones críticas o de bandera roja para la formación y rápida propagación de incendios forestales”, explica Suheily López Belén, meteoróloga del Centro Nacional Ventana al Tiempo de Univision.

Precisamente estos “Vientos del Diablo” fueron los causantes de que el norte de California estuviera en alerta por 10 días consecutivos y que el Servicio Meteorológico Nacional (NWS, por sus siglas en inglés) calificara a los episodios climáticos de octubre como históricos.

“El pasado mes de octubre tuvimos cuatro avisos por bandera roja, tres de ellos activos a lo largo de 10 días seguidos y uno que duró unas 36 horas corridas”, señala López Belén. Y es que, de acuerdo con los registros del NW, las condiciones propicias para la propagación de incendios comenzaron a empeorar horas antes del comienzo del incendio Kincade, el pasado 23 de octubre, debido a los “Vientos del Diablo”.

Las fuertes ráfagas de viento hicieron que el fuego del condado de Sonoma creciera a varios miles de acres en sus primeras 24 horas. Esas llamas activas y la llegada del segundo evento climático de “Vientos del Diablo” generaron las condiciones necesarias para lo que los meteorólogos llamaron “un potencial escenario catastrófico” similar al provocado por el mismo fenómeno durante los fuegos de 2017.

Para el 26 de octubre, el incendio Kincade explotó en tamaño y amenazaba con quemar decenas de miles de viviendas en las ciudades de Geyserville, Healdsburg, Windsor y Santa Rosa, por lo que las autoridades emitieron órdenes de evacuación obligatorias para cerca de 200,000 en gran parte del condado de Sonoma.

Tras casi dos semanas combatiendo el incendio a contrarreloj, la labor titánica de más de 5,000 bomberos logró sofocar el fuego al 100% el pasado 6 de noviembre. Y aunque no hubo pérdidas humanas, las llamas arrasaron con 374 estructuras, entre ellas 174 viviendas.

Viñedos calcinados y casas en cenizas: esta es la destrucción que dejó el fuego en el norte de California

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El otro impacto de los “Vientos del Diablo”

En el climax de los episodios climáticos de octubre, el Servicio Meteorológico Nacional reportó que las ráfagas de viento en las zonas cercanas al incendio Kincade habían rebasado las 100 millas por hora.

La amenaza latente de que el fuego cobrara proporciones dantescas alimentado una vez más por los “Vientos del Diablo”, llevó a la compañía de servicios eléctricos más grande de California a tomar la drástica decisión de implementar cortes de energía preventivos y minimizar así los riesgos de propagación de fuegos.

Los cuatro apagones masivos realizados en octubre dejaron por momentos dejaron sin energía eléctrica a más de 2 millones y medio de residentes en decenas de condados del centro y el norte de California.

Por si eso fuera poco, los dos últimos apagones se empalmaron uno con otro y en medio de la emergencia estatal por el incendio Kincade, miles de residentes fueron afectados por ambos de forma consecutiva y se quedaron sin electricidad por casi una semana.

La decisión de PG&E fue criticada duramente tanto por alcaldes como por legisladores y hasta el propio gobernador de California, Gavin Newsom, quien pidió a los reguladores estatales a iniciar una investigación en torno a esta práctica, a la que calificó como excesiva y una consecuencia derivada de la “avaricia” de PG&E.

"Con base en sus actuaciones durante las últimas semanas, parece que no están administrando su infraestructura de forma adecuada para mantener los servicios de comunicación vitales para los californianos durante las emergencias”, señaló Maybel Batjer, presidenta de la Comisión de Servicios Públicos de California, la entidad encargada de la investigación.

Un futuro poco prometedor

La pasada temporada de incendios en California fue la más costosa del planeta y la más letal y destructiva en la historia del estado. Las palabras que pronunció el entonces gobernador Jerry Brown aún resuenan entre los californianos: “esta es la nueva normalidad”.

Con esa catástrofe como antecedente, desde marzo el gobernador Gavin Newsom emitió una polémica declaratoria de emergencia anticipada para la temporada de fuegos de 2019, algo que llamó “una emergencia antes de la emergencia” que sirvió para adelantar decenas de proyectos estatales que redujeron la amenaza de siniestros a lo largo del año.

Todo indica que la prevención excesiva será también la nueva normalidad para las autoridades. Expertos de la Universidad de Stanford aseguran que la tendencia en el estado es que los fuegos serán cada vez más grandes y destructivos. Y es que solo entre 2017 y 2018, California sufrió 8 de los 20 incendios más destructivos en su historia.

“Estamos en una era en la que cada temporada de incendios va a ser fuera de lo ordinario. La combinación del cambio climático, el crecimiento de los desarrollos urbanos en las zonas boscosas y la acumulación de combustible tras décadas de combate a los incendios aumenta de forma dramática el riesgo de incendios de fuegos catastróficos”, señala Chris Field, profesor del Instituto Woods del Medio Ambiente de la universidad.

El factor del cambio climático es recurrente en el tema de los incendios que cada años azotan a California con mayor intensidad, pese a que la administración federal atribuya las catástrofes a la mala administración de los bosques. “Hemos visto condiciones progresivas para la formación de fuegos más extensos. Podemos esperar temporadas más peligrosas en el futuro. El cambio climático es real y ya lo estamos viviendo”, advierte la meteoróloga Suheily López.

A dos años de la tragedia: así fueron los devastadores incendios en el norte de California (fotos)

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