Cuando era un joven inmigrante en Los Ángeles, Luis Carrillo tuvo un altercado con alguaciles de la ley. Durante el incidente, fue brutalmente golpeado por los oficiales. Sin embargo, al presentarse ante el tribunal, los agentes declararon bajo juramento que el agresor había sido Carrillo y que ellos solo habían actuado en defensa propia.
Desde ahí su vida cambió y decidió ser abogado.
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