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Sexualidad

¡Ponle un alto al orgasmo!

Conoce karezza, una técnica que no busca tener un final feliz, sino prolongar el placer.
15 Jul 2016 – 7:08 PM EDT

Se tiene la idea de que el único propósito de tener sexo es llegar al orgasmo… Pues no, resulta que hay prácticas, como la karezza, que lo convierten en una experiencia erótica y de conexiones emocionales profundas, que buscan hacer más duradero el placer y crear una verdadera conexión con la pareja.



Aunque la propuesta suena novedosa, quizá por que lo puso de moda la corriente new age, en realidad no lo es. El término karezza, que se define como la práctica de relaciones sexuales suaves sin llegar al orgasmo, lo acuñó Alice Bunker Stockham a fines del siglo XIX, haciendo referencia a la palabra italiana carezza, caricia. Esta forma de hacer el amor tiene milenios de historia y ya se practicaba en la antigua China hace más de dos milenios.

Bunker, una de las primeras ginecólogas en el mundo, proponía este tipo de sexo para:

  • Dar igualdad a las mujeres (creía que los hombres que la practicaran no abusarían de sus mujeres y las tratarían bien)
  • Que los matrimonios tuvieran una vida sexual placentera y, por ende, no recurrieran a la infidelidad
  • Como medio de control natal

Di “no” al orgasmo

En karezza, el orgasmo queda relegado a un último plano y si no se llega a él, mejor. Un texto publicado por el sitio Go Ask Alice (creado por un grupo de especialistas en Salud de la Universidad de Columbia), subraya que los entusiastas del karezza dicen sentirse llenos de energía después de sus encuentros, ya que este tipo de juegos eleva los niveles de dopamina y oxitocina, encargadas de producir placer y de generar la sensación de cercanía, romance y paz. Por el contrario, afirman, los orgasmos producen sustancias neuroquímicas que dejan a la persona exhausta y sin descanso.



Lilteralmente, manos (boca, cuerpo y piel) a la obra

  1. Sólo para románticos: el principio fundamental de esta práctica es que se debe realizar entre personas que estén enamoradas. Una caricia o un abrazo sin amor no tienen sentido, ya que se busca profundizar en los sentimientos que se tienen por la pareja.
  2. Nada de sexo animal: borra de tu mente lo que has aprendido con el porno. No, no es malo, pero estamos de acuerdo en que esas películas definitivamente no muestran larguísimas sesiones llenas de amor, caricias y una desinteresada preocupación por lo que el otro está experimentando. La meta es siempre la propia satisfacción.
  3. Para los que piensan hacer trampa: evita masturbarte solo o en pareja, pues esto hace que ambos pierdan energía. Incluso, se sugiere que se tengan orgasmos no más de dos veces al mes. Entre más se domine las ganas de alcanzarlo, el clímax dejará de ser importante y el objetivo de tus sesiones sexuales será aumentar la unión y conexión con tu pareja, e incluso, disfrutar de un importante momento de relajación.
  4. En el laboratorio del amor: también se aconseja hacer la prueba durante dos semanas (entre más veces lo hagan, mejor) y busquen siempre dedicarle bastante tiempo a cada sesión. Prueben con abrazos y besos, y experimenten aplicando distintos tipos de caricias en todo el cuerpo, incluyendo el área genital; abandónense a las sensaciones, pero háganlo de una forma tierna, suave y amorosa, evitando el final feliz, incluso si hay penetración.
  5. Dominar a la bestia: si logran controlar por completo la urgencia de tener un orgasmo, recurran a posiciones sexuales que impliquen mucho contacto físico y una penetración profunda, y eviten la del misionero, que hacen a los hombres propensos a eyacular, sin importar lo suaves de sus movimientos.
  6. Con lo tuyo y con lo mío: en karezza se permite el contacto genital, con o sin erección. No importa que ésta llegue mucho después, pues el chiste, ya lo hemos dicho, es prolongar el placer.


Cariños con beneficios

En su libro The Karezza Method or Magnetation: the art of connubial love, J. William Lloyd, conocido en los años 30 como “the drugless doctor”, enumera las ventajas de practicar este método, que según él lo llevaba a lograr un éxtasis místico. Entre ellas:

  • Como cada encuentro incluye reiterados abrazos amorosos, y muchos momentos en los que los amantes se toman de las manos, promueve el contacto físico entre la pareja.
  • Facilita la total penetración, y movimiento al máximo, lo que permite que la mujer obtenga total satisfacción.
  • Da pie a que la mujer tenga el tiempo suficiente para excitarse y satisfacerse.
  • Con el tiempo, el hombre logra el control total de la eyaculación, así es que el sexo dura más.
  • Como la eyaculación no está permitida, evita los embarazos no deseados.
  • Aumenta la imaginación de los amantes para inventar o poner a prueba cosas nuevas, sin necesidad de recurrir a objetos. Con esto se enriquece su vida sexual.
  • Cultiva el auto control y transforma el acto en sesiones tiernas, gentiles, románticas y amorosas.
  • Lloyd incluso afirma que esta práctica es un excelente ejercicio que mejora la salud, pues aporta satisfacción, alegría y amor.


¿Una rarezza entre los hombres?

Aquí les va la bomba: aunque evita la eyaculación, los fans del método karezza son en su mayoría ¡hombres! La consejera de parejas Deb Feintech, explicó a ABC News que los varones encuentran en esta práctica la opción definitiva para mejorar sus relaciones de pareja, pues les brinda la posibilidad de tener una verdadera intimidad emocional con la otra persona, ya que sus encuentros sexuales van más allá de meramente lo físico.

Feintech también sugiere poner en práctica este método, sin importar si se trata de parejas nuevas o matrimonios de años. En cualquier caso, la relación se hará más estrecha. ¿Le entran?



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