null: nullpx
Sexualidad

Fast sex: No hay tiempo que perder

No siempre un “rapidín” es un reemplazo deficiente del sexo “real”.
9 Mar 2016 – 2:58 AM EST

Por Andrea Mireille | @UnivisionTrends


A veces no podemos darnos el lujo de esperar: el deseo apremia y una cosa lleva a la otra. Una mirada o un roce pueden ser suficientes para acelerarlo todo sin dejar espacio para la mesura.
La prisa y el atropello son, generalmente, enemigos de casi todo. La rapidez no se lleva bien prácticamente con nada y, contrario a la creencia, tampoco implica mayor efectividad o rendimiento. Pasamos los días corriendo de un lado a otro, más rápido, métele y para ayer son frases que decimos y escuchamos con frecuencia. La cultura de la rapidez trae consecuencias negativas a nuestra salud, dieta, interacciones y vida sexual. Cuando experimentamos todo aceleradamente, pasamos por alto muchas cosas...

Sin embargo, en cuestiones de placer no hay tiempo que perder: hay instantes que parecen toda una vida. Mucho puede pasar en tan sólo un minuto. Los deseos y el placer no conocen de itinerarios o agendas, por lo que en ocasiones un encuentro breve puede ser tan gratificante como uno prolongado.



Tiempo de reprogramaciones

Es momento de desaprender. Dejemos de lado eso de que un “rapidín” es un reemplazo deficiente del sexo "real". Si bien es cierto que sus principales adeptos son los adolescentes o parejas que no tienen para pagar un hotel y deben conformarse con el asiento trasero del auto o alguna otra circunstancia similar, no es exclusivo de ellos.

El quickie es una buena opción para todos: unos minutos extras son la excusa ideal para encontrarle ventajas a la fugacidad. Para el también llamado fast sex no hace falta siquiera quitarse la ropa. Laura Corn, autora de 101 Grrreat Quickies , señala que llevar prendas ligeras y cortas, así como desabotonarse en lugares estratégicos, es suficiente para mantener la excitación y, si es el caso, evitar ser descubiertos. Asimismo no es necesario llegar a la penetración: caricias, estimulación oral y mucha excitación es todo lo que se necesita. Un elemento importante del sexo rápido es el riesgo, la sensación de peligro, de estar haciendo algo indebido, lo que hace que aumente la adrenalina, una de las diversas sustancias involucradas en el orgasmo.


Para potenciar los resultados de un encuentro apresurado, pero planificado, puedes comenzar con anticipación: intercambiar mensajes o imágenes durante el día para ponerse a tono hará mucho más agradable la velocidad y sentirás el deseo de forma más potente. Si mandar mensajes no es lo tuyo, queda como opción el factor sorpresa, la feliz espontaneidad.



Nada con excesos

Es importante señalar que la brevedad debe emplearse ocasionalmente: dejarse llevar es importante; esforzarnos por controlar cada aspecto de nuestra vida, es agotador y frustrante, y lo mismo ocurre con el deseo. Si bien el sexo no siempre es ceremonioso, acompañado de cena, velas y demás escenografía, los encuentros rápidos tampoco deben volverse una costumbre. Una vida sexual basada en encuentros de escasos minutos tampoco es satisfactoria a largo plazo: el “quickie” trae “variedad, sorpresa, complicidad, es la excepción y no la regla”, como menciona Joan Elizabeth Lloyd, la autora of Now and Forever: Let's Make Love. El “rapidín” es como el fast food: un placer ocasional y culposo que trae consigo “gratificación instantánea, intimidad y diversión; es el lado más travieso y juguetón del sexo”.

Algo que debemos aceptar cuando nos embarcamos en este tipo de sexo es que no siempre llegaremos al orgasmo. Es uno de los principales inconvenientes, sobre todo para las mujeres, pero eso no quiere decir que no habrá placer. Puede ser de gran ayuda colocarse en las posiciones que ayudan a alcanzar el clímax más pronto: elevar las piernas y colocarlas en sus hombros o ser penetradas desde atrás pueden ser muy útiles para disfrutar más en menos tiempo.

¿Cuál es el mejor momento? El que ambos decidan: previo a irse al trabajo, a la hora del lunch, antes de llegar a una reunión o antes de iniciar una en casa.

Otro beneficio del fast sex es que nos ayuda a conocer mejor nuestra excitación, a acelerarla y a valorar las relaciones sexuales que involucran más tiempo y preparación. Dijo el escritor Baltasar Gracián que lo bueno, si breve, dos veces mejor. Si involucra orgasmos, descargas de dopamina y serotonina, tres veces mejor.


Más contenido de tu interés