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Sexualidad

Las siete fantasías masculinas más recurrentes

Los hombres imaginan más escenas sexuales y lo hacen de manera más vívida que las mujeres.
7 Mar 2016 – 3:38 PM EST

Por Julia Santibáñez | @UnivisionTrends


“Hay que decidirse: o vives con alguien o lo deseas. No se puede desear lo que se tiene, es antinatural”, dice el protagonista de la novela El amor dura tres años, del francés Frédéric Beigbeder.

Justo así: no deseas lo que tienes. O no lo deseas tanto. O no por mucho tiempo. Por eso son tan poderosas las fantasías sexuales: se tratan de imaginar lo que uno no posee. Y por eso el juego mental puede implicar una situación, un lugar, un estado de ánimo, o las tres al mismo tiempo. Por ejemplo, me puede poner a mil la idea de tener sexo con el chico que viene a dejar pizza a mi casa dos veces por semana (Ok, estoy obsesionada). O tener un encuentro en el escritorio de mi jefe. O llevar bajo mi traje ejecutivo una tanguita roja. Pero, si me pongo creativa, junto todos los elementos en una estampa de lujo: me agasajo con el repartidor en el escritorio de mi jefe, tanga incluida. Bendita capacidad de imaginación.

Un reciente estudio publicado en el Journal of Sexual Medicine analizó los sueños sexuales de 1,517 adultos, hombres y mujeres canadienses. Si bien algunos resultados son alarmantes, como el que revela que 22% de hombres se excitan con la idea de tener relaciones con una persona que está borracha, dormida o inconsciente, el estudio ofrece ángulos interesantes sobre el tema. Por ejemplo, los hombres imaginan más escenas sexuales y lo hacen de manera más vívida que las mujeres. Además, ellos realmente desearían que lo que piensan se volviera realidad, como participar en un trío, mientras las mujeres prefieren dejarlo sólo en la mente, como ser dominadas por un total desconocido. Aquí, las siete más recurrentes para ellos de acuerdo con esta investigación:

1. Con esa boquita

Para 88% de los participantes, que una mujer les regale una fellatio está en su máxima lista de deseos, en tanto 78% se entretienen (ejem) con la idea de dar sexo oral.

2. En buena compañía

¿Qué puede ser mejor en la cama que una mujer? Fácil: dos mujeres. No sorprende que 85% de los hombres marcaran el ménage-à-trois como su fantasía favorita y que 82% señalaran como MUY excitante ver a dos mujeres complaciéndose mutuamente.


3. Estrenar tiene su encanto

Somos animales de costumbres, por eso lo desconocido nos excita tanto. Puede ser tener sexo en un sitio distinto (eso bastó para 82%) o con una persona nueva: 83% fantasea con alguien que no es su pareja, 73% con alguien desconocido y 62% con una estrella de televisión.

4. De lo bueno, ¿por qué poco?

Si estar en la cama con dos mujeres es el sueño de muchos, para 75% de los encuestados la cosa va más allá: les gustaría tener sexo con más de tres personas, todas ellas de sexo femenino.


5. Trabajo en equipo

Para 77% de los encuestados es muy atractiva la idea de masturbar a su pareja y, para 72%, ser masturbados por ella. Sin embargo, la ayuda de desconocidos no se desdeña: 66% encuentra estimulante masturbar a una persona desconocida y 63% ser masturbado.

6. Mírenme todos

Tener sexo en un lugar público, como el auto, es excitante para 66% de los participantes. El peligro es que lo mismo opinan los policías que rondan los estacionamientos nocturnos…

7. La puerta trasera

Por otro lado (perdón), penetrar por vías que normalmente no son utilizadas es dinamita pura. Así, 64% de los hombres marcaron el sexo anal como su fantasía favorita.


En términos generales, el estudio coincide con otras encuestas, como la realizada por la revista Cosmopolitan, donde entre los deseos masculinos más mencionados estuvo tener un trío sexual y ver a dos mujeres complaciéndose mutuamente, o en esto que reveló un terapeuta sexual sobre lo que le revelan sus pacientes en consulta: la masturbación, tener sexo anal y ser dominados por una mujer en uniforme (de policía, enfermera) están entre los juegos mentales favoritos de los hombres. Asimismo, según el sitio Psychology Today, cada vez más hombres afirman que les excita la idea de ver a su pareja tener sexo con otro.

En suma, los hombres parecen tener muy claro que la fantasía es como el cuarto de juegos particular, donde uno invita a las amiguitas que quiera, el tiempo que desee, en las condiciones que se le antojen. Algo así como un Lego de carne y hueso: pongo la pieza amarilla aquí, la azul por acá, la roja arriba, como una especie de sándwich. Y nadie me discute ni me dice que no se puede. Sobre todo, porque el alimento del deseo tiene que ver con lo prohibido, con violentar esa cosa blancuzca y amorfa que se llama “buenas costumbres”, principal enemiga del placer.

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