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Sexualidad

Del encanto (y las consecuencias) de caminar en tacones

Los efectos avasalladores que un tacón produce pueden percibirse desde campañas publicitarias hasta en iconos de la cultura popular. Pero no todo es un mito, lo dice la ciencia.
16 May 2016 – 2:46 PM EDT

Ningún hombre podrá entender lo complicado que es utilizar tacones altos, así como ninguna mujer comprende realmente el efecto devastador que estos tienen sobre ellos. Sí, 10 centímetros hacen toda la diferencia, más aún al tratarse de unos stiletto dominados con gracia por una mujer llena de confianza.

Como en aquella escena de Some Like It Hot en la cual la espectacular Marilyn Monroe pasa frente a Joe y Jerry, quienes no pueden más que anonadarse por la facilidad con la que ella transita, incluso ante la tempestad del camino.



Pero no solamente se trata de sex symbols y femme fatales utilizando calzado de cientos de dólares. Los efectos avasalladores que un tacón produce pueden percibirse desde campañas publicitarias, hasta en canciones gruperas como “Con zapatos de tacón”, del grupo norteño Bronco.



Lo que dice la ciencia

Es tan sorprendente el fenómeno que incluso la ciencia ha tenido que intervenir para comprender hasta qué grado influye en nuestras vidas. En un experimento conducido por el sociólogo de la Universidad de Bretaña Sur, Nicholás Gueguen, se comprobó que los hombres somos mucho más reactivos ante una mujer con tacones, incluso cuando está sentada.

En el experimento, el psicólogo francés realizó encuestas a hombres entre 25 y 50 años acerca de igualdad de género. Las encargadas de hacer las preguntas fueron mujeres con un perfil similar, solamente cambiando una cosa: el calzado. Aquellas con un tacón de 9 cm de alto recibieron una aceptación a ser escuchadas del 83%, mientras que las que utilizaron zapatos planos o de tacón bajo, fueron la mitad de efectivas (con 47% de respuestas positivas).



Pero el experimento de Gueguen fue más lejos para descubrir si la responsabilidad cae en el tacón o en el caminar, por lo que situó a las modelos en un bar a tomar una copa, dejando ver claramente los zapatos; aún sin mover un dedo (del pie), las modelos de zapatos altos tardaron 7:49 minutos en ser abordadas por un pretendiente; por otra parte, quienes calzaban flats tuvieron que esperar en promedio 13:54 para que se les acercaran.

Aunque la muestra es pequeña, el experimento de Gueguen deja claro que no solamente se trata del andar, sino de la asociación hacia la sensualidad que años de publicidad han dejado grabada en nuestros inconscientes.



Los costos de la sensualidad

Pero, además de un aumento instantáneo al atractivo, ¿en qué afecta el uso de tacones a las mujeres? La Doctora Natalie Nevis explica cómo la posición poco natural en la cual los dedos del pie se acomodan al zapato para soportar el peso del cuerpo puede generar desde complicaciones menores como uñas enterradas, hasta padecimientos crónicos como tendonitis. Además, este acomodo de los dedos del pie obliga al cuerpo a compensar echando el cuerpo hacia atrás, provocando daños a la columna, rodillas y caderas.

Al igual que la Doctora Nevis, la mayoría de los ortopedistas coinciden en que a largo plazo, utilizar constantemente zapatos altos deviene en muchos problemas; de hecho, la cantidad de cirugías de tobillo para mujeres que tuvieron un accidente caminando aumentó de 7,097 en 2002 a 14,140 en 2012.

Sin embargo, esto no significa que deba haber una cacería de brujas contra tan icónico producto de sensualidad femenina. Algunos cambios en la rutina pueden ayudar a prevenir lesiones sin tener que sacrificar el estilo; aunque parezca absurdo, hacer algunos ejercicios de estiramiento como subir y bajar los talones con los pies descalzos apoyados en un escalón, o tratar de levantar una pluma con los dedos del pie, fortalecen el cuerpo disminuyendo las probabilidades de problemas crónicos. También es recomendado rotar los tacones con zapatos bajos y evitar utilizarlos para días con mucho movimiento. Y , por lo que más quieran, dejen de hacer carreras en tacones, aún no entendemos a quién se le ocurrió semejante idea.

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