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Es complicado: mi estatus en Facebook

Es complicado: mi estatus en Facebook

La confesión que pide Facebook en el estatus emocional implica tantas cosas que lo hacen, así como ellos proponen, complicado.

Hoy no basta con tener un estado civil: hay que anunciarlo en Facebook.
Por Julia Santibáñez


 


 

Hasta hace no mucho, una pareja joven inauguraba su relación como tal, dejando escaso margen a la creatividad. Los escenarios eran pocos: tú en mi cama o yo en la tuya o los dos en el asiento trasero del auto o uno encima del otro en un hotel. Y si terminaban era suficiente dejar de verse y hablarse en las fiestas. El asunto se parecía a comprar una caja de cereal en los años setenta, cuando yo crecí: había cereal A y cereal B, tamaño familiar o mediano. Hasta ahí. Actualmente, las relaciones se parecen al superpasillo de los cereales en el supermercado, todo en superlativo. Hay cereales light, para deportistas, con miel, sin gluten, para niños, que mejoran la digestión, sin colorantes, tamaño jumbo, presentación mini, en barra, en hojuelas, con chocolate, de vainilla, con fruta natural, etcétera, etcétera.


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Las relaciones según Facebook
 


Como mujer gozosamente divorciada hace años, celebro la libertad con la que hoy puedo plantearme la vida amorosa más allá del matrimonio, pero no dejo de reconocer que manejar tantas alternativas puede ser retador. Y ahí está el temido estatus de Facebook para recordármelo con rudeza. Las opciones que ofrece son:
 

Soltero
Tiene una relación
Comprometido(a)
Casado(a)
Mantiene una unión civil
Tiene una pareja de hecho
Tiene una relación abierta
Es complicado
Separado(a)
Divorciado(a)
Viudo(a)


 

Esto me deja confundida. ¿Qué significa tiene una pareja de hecho? ¿Que por derecho y con provecho se conceden libertades, aunque no presuman ser novios? ¿Mantiene una unión civil es igual a vive en unión libre, pero con caché añadido?


 

Además, las 11 posibilidades son insuficientes, porque faltan muchas más. ¿Dónde quedamos quienes hemos tenido relaciones emocionales intensas con el vibrador? ¿Y los llamados fuck buddies, o amigos con derechos, es decir, quienes no son novios pero por mutuo acuerdo tienen sexo frecuente? ¿Y el poliamor, ese invento moderno en el que a sabiendas de todos los involucrados se mantienen simultáneamente varias relaciones de igual categoría? ¿Qué opción eligen en Facebook quienes se satisfacen de cotidiano en una sex room de Internet? ¿Y quienes pasan noches increíblemente intensas (ok, lamentables) con un amigo imaginario de Twitter con el que intercambian léxico erótico y exótico? ¿Y quienes invirtieron sus quincenas en una muñeca sexual japonesa encargada según sus más caras fantasías (nunca mejor dicho)? ¿Y los one night stands, o sea, aventuras de una noche? Bueno, pensándolo bien, es mejor que no haya más alternativas. Con las que existen tengo de sobra. De por sí mi estatus es complicado.



 
 

En nuestros tiempos…
 


Si mi mamá hubiera tenido Facebook desde joven, su estatus hubiera sido harto estable: a los 20 pasó de soltera a comprometida, estuvo casada durante 35 años y lleva 30 años viuda. El mío, en cambio, ha tenido más reacomodos que la falla de San Andrés. Como mujer profesionista independiente he pasado por casi todas las casillas, salvo la de viuda. He estado soltera, tenido una relación, he estado comprometida, casada, separada, divorciada, he mantenido noviazgos abiertos y varios complicados.
 

Hoy vivo una historia anticonvencional que me tiene loca de gusto, aunque no sé en qué casilla ubicarla (supongo que lo más cercano sería es complicado). Pero, eso sí, a los ojos de Facebook conservo intocada una virginidad: jamás he cambiado el estatus que me define como soltera. No sé si es orgullo o recato, pero no me apetece ir contándole al mundo los altibajos de mi corazón, en particular cuando implican rupturas y quiero evitar la conmiseración. Mi mamá puede sentirse orgullosa: conservo algo del pudor que me inculcó.


 
 
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Es complicado
 


Según datos del propio Facebook, a diario mil millones de personas en todo el mundo entramos a la red social, la misma que cada minuto recibe 293,000 actualizaciones de perfil. En otras palabras, estamos muy interesados en contarle al mundo intimidades, especificar qué tan disponibles o no estamos, sobre todo cuando hay buenas noticias, pero ¿qué pasa si el cuento de hadas estalla en pedazos? Es que el estatus de pareja no sólo afecta a quienes optamos por la contracultura emocional, también es un tema para quienes siguen la línea más socialmente aceptada. Por ejemplo, entre dos que se divorcian, ¿cuál es el momento adecuado para salir corriendo al celular y ser el primero en cambiar de casado(a) a soltero(a)? ¿Cuando uno de los miembros de la pareja se muda a vivir a otro lugar? ¿Justo antes de firmar ante el juez? ¿Al segundo de salir? ¿En la borrachera subsiguiente? El asunto es delicado porque en Facebook uno puede revelar o no sus gustos, lugar de trabajo, manías, series de TV, música y estudios sin afectar a nadie. En cambio, el estatus es la única pieza explícita de información que involucra a otra persona. Y de qué modo. 

 
Consciente de los sinsabores que pueden acarrear las rupturas, Facebook acaba de anunciar que probará una nueva herramienta para quienes terminan una relación. La idea es así: si acabas de romper un noviazgo o te divorciaste podrás elegir una opción que te evite ver constantemente las publicaciones y fotos de tu expareja sin necesidad de que la elimines de tu cuenta, además de que podrás quitar tu nombre de los posteos que te liguen a él o ella. La propuesta me parece civilizada, aunque en lo personal no necesitaré usarla: seguiré conservando anónimo mi subibaja emocional/sexual. Sí, porque en estos tiempos es complicado.


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