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Problemas de Pareja

Personalidades al límite

Aquí te explicamos en qué consiste el trastorno borderline y cómo lidiar con alguien así.
12 May 2016 – 2:06 PM EDT

Maite (35) tenía problemas con su entorno. Al principio parecía tener una relación normal con sus compañeros de trabajo, pero de pronto, esto cambió. De un día para otro, los abandonó sin explicaciones creíbles y les echó la culpa a ellos, convencida de que era ella la que tenía razón. A simple vista, Maite parecía una chica común y corriente, un poco intensa, con una personalidad completamente diferente en redes sociales, pero casi normal, al fin y al cabo. Hasta que explotó, con fuertes cargas de agresividad, infantilismo y narcisismo, características de las personas que sufren el trastorno borderline.

Según la psicóloga clínica y psicoterapeuta de Zaragoza, María Asín, este trastorno ha ido cobrando relevancia en el diagnóstico a partir de mediados del siglo XX. Muchas problemáticas que en épocas anteriores se diagnosticaban como neuróticas, han sido definidas actualmente como trastornos fronterizos, límites o borderline. “ Por un lado, los pacientes borderline conservan el contacto con la realidad y por lo tanto no pueden definirse como psicóticos, aunque pueda intuirse que exista en ellos una psicosis larvada. Por otro lado, sufren de síntomas y sobre todo de altos niveles de ansiedad constantes, de magnitud cercana a la psicótica y para su manejo recurren a mecanismos mentales muy arcaicos”, explica la psicóloga.



Maite tenía la capacidad de cambiar constantemente de ánimo. En un momento estaba riéndose casi al punto de llorar, para luego gritarle a alguien por teléfono, sin importarle con quién o dónde estuviera. En varias ocasiones se le veía con cara de fastidio y nadie se atrevía a preguntarle qué le pasaba.

Lo único constante es el cambio

En las personas borderline, es muy común que no tengan una identidad propia estable y los cambios de ánimos son constantes. Según el sitio trastornolimite.com, se asocia a una gran impulsividad y a un sentimiento crónico de vacío existencial. Después de dejar a sus compañeros de trabajo, Maite publicaba en redes sociales mensajes de venganza y también de despecho, como si estuviera intentando olvidar a alguien a quien quiso mucho. Sus posteos llegaban a cuatro o cinco por día y en algunos era ella misma quien se contestaba en los comentarios. Era como si quisiera gritarle algo al mundo, algo que no todos comprendían. A los ojos de otros, esto se veía extraño y poco común.



Según el mismo sitio web, existen estudios realizados en Europa, América Latina y en Estados Unidos en los que se dice que dos de cada cien personas de la población general podrían padecer este trastorno. Para María Asín, existen varios factores que pueden favorecer la descompensación. “En situaciones de desengaño o ruptura amorosa, abandono o pérdida, la persona que sufre este trastorno puede entrar en una ruptura emocional y descompensarse”, aclara. “Entonces en situaciones de ‘crisis vital’ como pueden ser un postparto, accidentes, cambios en la vida, pero también a causa del efecto del consumo de alcohol o drogas, pueden desencadenar una ruptura del precario equilibrio en el que vive una persona borderline y llevarla a la descompensación, apareciendo un estado psicopatológico muy grave”, añade.

Cómo tratar con ellas

Es muy común que estemos relacionados con personas que padecen este trastorno y no lo sepamos. Pueden parecer personas normales y a menos de que tengamos una relación profunda con ellas o tengamos algún problema, difícilmente sabremos que lidiamos con un boderline. “Estas personas pueden parecer, en un nivel superficial, no sufrir ningún problema de funcionamiento. De hecho, pueden estar bien adaptadas socialmente, aunque escondan dentro de sí altos niveles de sufrimiento emocional. Sin embargo, suelen ser difíciles de tratar en muchas ocasiones, por sus dificultades en las relaciones interpersonales, como se señaló anteriormente”, destaca Asín. “Las relaciones que establezcamos con ellas pueden estar teñidas de demandas inmensas de reconocimiento y aprobación, inestabilidad e intensidad en los afectos, sentimientos de superioridad –o inferioridad-, falta de empatía hacia los demás, dificultades para comprometerse, infantilismo y narcisismo”, agrega.



En algunas ocasiones, puede que estas personas se relacionen con otros que puedan tener una dependencia emocional recíproca, por lo que este tipo de relaciones puede parecer normal. Si bien pueden llevar una vida común y corriente, lo más aconsejable es que estas personas se traten con un sicólogo, ya que como mencionó la especialista anteriormente, una descompensación de un borderline puede ser muy grave, y puede suceder cuando menos se espere. “Este trastorno puede tratarse mediante psicoterapia y con frecuencia y por intervalos de tiempo, también necesita medicación. En algunas ocasiones puede requerir ingresos”.

Maite tiene días buenos y malos. A ratos la vida le parece color de rosa y al siguiente prefiere no haber nacido. Pero lo cierto es que internamente se siente muy mal y no sabe realmente por qué. Lo que sí sabe, en alguna parte de su ser, es que necesita ayuda, porque esto que siente parece destruirla poco a poco.

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