Relaciones Personales

¿Divorciarse en la luna de miel? No creerás a quién le ha pasado

Para muchas parejas duran más los preparativos del enlace, que el matrimonio en sí. ¿Por qué? Aquí te damos varias razones.
22 Ago 2016 – 6:21 PM EDT

En sólo 10 días, Natasha Nelson transitó por tres estados civiles: fue soltera, casada y divorciada. Según contó a The Huffington Post, a pocos días de la boda se enteró de que su esposo llevaba seis meses engañándola. El asunto fue así: tiempo atrás se reencontró por Facebook con un amigo, empezaron a salir y fueron novios durante un año. Entonces planearon la boda y se casaron. A los pocos días, incluso antes de que se fueran de luna de miel, Natasha estaba en casa y quiso ver las fotos de la fiesta. Como el aparato de DVD no servía, tomó la laptop de su marido, quien se había ido a trabajar. “Nunca había espiado sus cosas, pero no vi inconveniente en usa la computadora para ver las fotografías de esa noche. Al encenderla de inmediato se abrió la aplicación Skype y aparecieron conversaciones de los últimos seis meses, entre él y su exnovia. Eran tanto amorosas como eróticas”. Fueron esposos apenas diez días.

Para muchas parejas duran más los preparativos del enlace, que el matrimonio en sí (cabría decir “el matrimonio en no”). Existen, claro, todo tipo de casos, desde los que se enojan en el banquete, los que la noche de bodas ponen punto final, los que se van juntos en la luna de miel y regresan separados, los que no alcanzan ni a cambiar las sábanas de la cama cuando ya no son esposos.

Entre las razones de quienes no llegan a los 15 días de casados pueden contarse estas cinco:

1. El Wedding Blues o Depresión postnupcial. El sitio Psychology Today la describe como el desánimo que algunas personas experimentan después de la boda, ya pasado el evento en cuya preparación invirtieron meses, mucha adrenalina y (quizá aún más) dinero, en el que estuvieron al centro del reflector. De vuelta a la vida cotidiana, ya sin un gran evento al cual dedicar energía, se sienten tristes, frustrados, solos, y piensan que el matrimonio no funciona. En otros casos el fin se relaciona con las expectativas irreales o los motivos incorrectos para casarse. Al ver que las cosas no son como esperaban los esposos corren a ver al juez.

2. El pasado oscuro. De acuerdo con el sitio New York Post, el matrimonio de una pareja árabe comenzó y terminó en 24 horas. Resulta que durante el banquete de bodas, el nuevo esposo recibió un arreglo de flores junto con una memoria USB y una nota del exnovio de la mujer, en la que le sugería abrir el contenido. Al hacerlo encontró fotos de ella desnuda, no toleró la vergüenza y pidió la anulación del enlace. A veces el pasado siguen siendo presente.

3. El miedo a dejar de ser “uno”. Mientras despedía a los invitados a su boda, Emily Summerhays se puso a llorar, contó a Time. “Fue como sentir culpa después de una compra por impulso. ¿Qué hice?, pensé. Esto es para siempre”. Mientras, claro, su esposo la miraba conmovido. Y es que como ella vivió en carne propia, dejar de ser soltero conlleva asumir que de ahí en adelante la vida será en pareja. Muchas personas no pueden manejarlo y de inmediato terminan la historia.

4. La violencia. En 2012, los británicos Tammy Driver y Nicky Pearce se casaron y, luego, de dos días de luna de miel, se reunieron con el padrino de boda, para brindar. Ya pasado de copas, el esposo acusó a su mujer de coquetear con su mejor amigo, la golpeó y le rompió la nariz. Igualmente, muchas parejas terminan porque, para algunos, casarse implica que es legal agredir.

5. La mínima tolerancia. Si no hay ganas de resolver los problemas en paz es difícil que algo dure, como muestra la pareja de Arabia Saudita que decidió divorciarse horas luego de casarse. Según reportó USA Today, tras la boda y cuando los esposos llegaron al hotel donde pasarían la noche, ella se puso a intercambiar mensajes con sus amigas. Sintiéndose ignorado, el marido le reclamó que no le hiciera caso y ella, molesta, dijo que estaba respondiendo felicitaciones. Discutieron, la cosa subió de tono y decidieron divorciarse. De todas formas, no iban a durar mucho.

Aquí, cinco casos sonados de parejas de Hollywood que no llegaron a la quincena:

La noche de bodas que no fue
En 1919, Jean Acker, actriz del cine mudo, conoció durante una fiesta al guapísimo Rodolfo Valentino. Durante dos meses se frecuentaron y, en un impulso, decidieron casarse, pero la noche de bodas Acker se encerró con llave en el cuarto de hotel y no dejó entrar al actor. Los trámites de divorcio comenzaron de inmediato. Según se dijo, Acker era lesbiana y trataba de acallar los rumores desatados cuando se descubrió su triángulo amoroso con dos colegas.

Al día siguiente
Zsa Zsa Gabor, actriz de origen húngaro y símbolo sexual de Hollywood durante la década de 1950, estuvo casada durante un día. De amplia experiencia marital, en 1982 se casó con el playboy mexicano Felipe de Alba, convirtiéndolo en su octavo marido. Como estaban paseando en un yate cerca de Puerto Vallarta, el capitán de la nave ofició la ceremonia. Sin embargo, al día siguiente la unión fue anulada porque la estrella todavía no se divorciaba de su anterior esposo.

55 horas
En 2004, una muy etílica Britney Spears se casó con su amigo Jason Alexander, luego de una fiesta Las Vegas. ¿Su testigo? El botones del hotel. Cuando pasó la borrachera, Britney pidió el divorcio y volvió a casa en su avión privado. Fueron esposos durante 55 horas.

Nueve días
En 1975, tres días después de firmar el divorcio de Sonny Bono, la cantante Cher se casó con el músico Gregg Allman, aunque a los nueve días se separaron. Luego vino la reconciliación y tuvieron un hijo, para terminar en definitiva en 1977.

Dos semanas
En 2004, Mario Lopez, actor de la serie Saved By The Bell, se casó con Ali Landry luego de seis años de noviazgo. A las dos semanas se divorciaron, porque Landry se enteró de que en la despedida de soltero él le fue infiel.

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