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Problemas de Pareja

¿Hay una “buena” manera de terminar una relación?

Lejos de las maneras burdas en que se falta el respeto a quien fuera tu pareja, hay modos de hacerlo respetuosamente.
16 May 2016 – 2:46 PM EDT

Un post-it amarillo está pegado en la pantalla de la laptop: “Lo siento, no puedo. No me odies”. Así, con tres frases garabateadas termina Berger su relación amorosa con Carrie Bradshaw en la épica serie Sex and The City. De los muchos capítulos de peripecias de las cuatro amigas neoyorkinas, esa escena en particular no se me olvida. ¿Romper así?

Me hizo recordar, con cierto sonrojo, la que apliqué alguna vez: por teléfono le dije a mi novio que a partir de ese momento dejaba de serlo. Ok, estuvo fatal, pero tenía 15 años. Juro que desde entonces cada vez que he tenido que terminar con alguien se lo he dicho de frente. Aunque, según me entero, ahora está de moda una forma incluso peor que el teléfono o el post-it: el ghosting, que podría traducirse malamente como fantasmeo. Consiste en que dos personas se conocen, intercambian teléfonos, se encuentran a cenar, un día toman una copa, luego tres, después las copas los toman a ellos y acaban en la cama. Así empiezan una relación (o algo que se le parece) y todo parece funcionar hasta que, de repente, sin señal de por medio, uno de los dos involucrados se esfuma: deja de responder mensajes, llamadas, correos. Silencio. De ese modo se evita el conflicto, dar explicaciones. La única circunstancia en la que creo que se justifica es cuando existe riesgo de violencia si la relación se termina cara a cara.

De esta manera explica su conducta, en el Huffington Post, una chica con vocación de espectro, que recientemente se le evaporó entre las manos a un hombre: “A una semana de conocernos, con apenas dos conversaciones por teléfono y habiendo intercambiado algunos mensajes de texto, ese tipo me estaba diciendo que yo sería su futura esposa. Quería verme cada día, me pedía cambiar mis planes por él. Traté de explicarle que no estaba lista para nada serio, pero no parecía escuchar. Empecé a retirarme poco a poco, lo que provocó que me buscara aún más. Finalmente corté toda comunicación. Siguió escribiéndome hasta que entendió que no le iba a contestar. No quería portarme así pero sentí que no podía convencerlo de que no estábamos comunicándonos como él imaginaba. No me escuchaba, así de simple”. Creo que incluso en casos así es preferible una confrontación. Diría mi mamá: “Mejor una colorada, que cien descoloridas”. Y lo peor: el ghosting no sólo opera en relaciones casuales de la era digital. A Brigitte Ryan, su propio esposo, que vivía en otro país de forma temporal, le aplicó la salida del fantasmita. Increíble.

Cosificación o confrontación

Mientras leo sobre el tema pienso que el silencio es, quizá, la peor manera de acabar una relación. Implica cosificar al otro, no darle tratamiento de persona sino de jarrón al que uno no tiene que explicarle nada, negarle el mínimo derecho de escuchar razones y hasta de cerrarle la puerta en la nariz (o en alguna protuberancia un poquito más abajo). Pero es que, además del teléfono (y el WhatsApp y el correo electrónico), el post-it y la evaporación instantánea, en realidad hay muchas malas maneras de romper porque son cobardes, groseras, faltas de respeto o, francamente, violentas. Entre ellas están:

· Criticar sin piedad, minimizar, portarte insoportable para obligar al otro a dar el paso.

· Dejar de participar en la relación y dejarte llevar, hasta que la otra persona decida terminar, lo que te ahorra el trabajo de hacerlo tú.

· Decir que las cosas no funcionan pero no proponer soluciones, lo que lastima los cimientos de la relación, hasta que se cae a pedazos.

· Hacer que te descubra siendo infiel, sea de verdad o sólo un cobarde montaje.

· Mandar un mensaje que diga: “Mi amor: Bienvenido al tiradero de basura. Población: tú” (ésta es cortesía de Homero Simpson y no aguanté las ganas de ponerla).

En contraste, sólo hay una buena manera de terminar y es, claro, la más difícil: la que implica confrontar al otro, a solas, con respeto, y darse el tiempo de cerrar la historia en común. Así le das su lugar a quien amaste y también te evitas tú sentimientos de culpa o ansiedad, además de la sensación de haber lastimado gratuitamente a otro(a). Además, se trata de que el punto final no sea tan tremendo que borre por completo lo bueno que hubo entre ustedes y que el síndrome de abstinencia del otro, es decir, el impacto emocional y físico sea lo menos brutal posible, como afirma la antropóloga Helen Fisher.

Si tienes total claridad de que el amor se terminó, aquí van los puntos fundamentales a tener en cuenta, según el sitio aplus.com:

1. Busca un lugar con privacidad, sin interrupciones.

2. Usa lo más posible la primera persona del singular, “yo”, en vez de “tú”. Es decir, se trata de que asumas la responsabilidad personal y no le cargues la decisión al otro(a).

3. Sé lo más honesto(a) posible.

4. Mantén en alto la dignidad de ambos: la tuya, quien decide romper, y la del otro, quien recibe la noticia.

5. Procura expresar lo bueno que hubo entre ustedes, si lo(a) quisiste, lo que te llevas de la relación.

6. Di de frente que se terminó, que ya no te interesa seguir adelante.

7. No des expectativas falsas de que puedan regresar. No se vale jugar al desgaste del sí-pero-no, hoy no, pero mañana sí y pasado no sé.

8. Deja que la otra persona se vaya, haga su duelo, no la busques más.

9. Enfócate en vivir tu vida, no en lucirte en redes sociales para que te vea.

10. Dale salida a tus sentimientos: escribe una carta (no la mandes), haz un poema o una canción, cocina algo. El tema es no dejar atorados tus sentimientos.


Ahora, si a pesar de todo él o ella se te cuelga del cuello, te reclama y hace un drama poco elegante para chantajearte, quizá quieras aplicar la salida de Rhett Butler en Lo que el viento se llevó: cuando Scarlett O’Hara le dice entre lágrimas: “Si te vas, ¿adónde voy a ir? ¿Qué voy a hacer?”, él responde con un gélido: “Francamente, querida, me importa un bledo”.

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