Papás y Mamás

Viajar sin hijos y sin culpa

¿Te has ido de vacaciones sin tus hijos? ¿Quieres hacerlo este año pero no te animas? Les cuento cómo ha sido la experiencia de dejar tres hijos en casa e irme a la playa con amigas.
22 Jun 2016 – 12:09 PM EDT

Por Pamela Parras

Antes de ser mamá, nunca creí en esas frases de que cuando tienes hijos todo lo tuyo lo pospones o lo dejas en segundo plano, pues resulta que así es. Yo soy mamá de tres: un niño y dos niñas y sí, he dejado de comprar, salir, gastar y hacer cosas para mí.

Una de las cosas que cada vez pospongo más es mi descanso y no hablemos de salir de la ciudad, y en caso de hacerlo siempre están considerados mis hijos en el plan. La verdad es que me encanta hacer actividades fuera de la rutina, me encantaría enseñarles que fuera de la ciudad hay vida y otros espacios diferentes, pero no siempre resulta fácil organizar estas salidas.

Hace unas semanas, se me presentó la oportunidad de viajar con un grupo de amigas con quienes tengo varios proyectos en común, la oferta era tentadora, tres días, dos noches, todo pagado en un hotel en la playa. ¡No lo creía!

Además empatar agendas de cuatro mamás y una amiga que no tienes hijos no es nada fácil, pero por fin lo habíamos logrado. Confieso que me sentía nerviosa por todos lados.

Y es que resulta que nunca en mi vida había viajado con amigas, así como lo leen, nunca, siempre había sido muy solitaria y rayando en lo ermitaña, sin embargo, la maternidad me ha dado hermosos regalos, uno de ellos es tener un grupo o varios de amigas que también son mamás y aunque somos muy diferentes, eso nos une de varias maneras.

Por otro lado, la idea de dejar a mis hijos para viajar a descansar sin ellos me provocaba un sentimiento de culpa, pero la verdad es que necesitaba mucho un respiro así para poder continuar con el ritmo de vida que significa ser mamá de tres criaturas.

Con todo y mis miedos empaqué y me fui con mis amigas a la playa, cada que lo recuerdo una sonrisa se me dibuja en la cara. Ha sido una de las mejores experiencias que he vivido en los últimos años.

Durante el viaje, cada una de mis cuatro acompañantes me fueron contando historias de pelos o diferencias que se viven en los viajes con amigas, yo no cabía del asombros, pues lo cierto es que en nuestro viaje todo había fluido.

Incluso las ganas de hacer cosas diferentes o de no hacer lo que hacían las demás no fue un problema para la convivencia. Al contrario, cada una hizo sola o en parejas cosas muy divertidas.


Por ejemplo, yo me fui a correr dos mañanas muy temprano y a meterme al mar después del ejercicio, fue algo maravilloso y único. Junto con una de mis amigas, Grace, nos subimos a una caballo y anduvimos por la orilla del mar, por cierto casi acabó colgada de una palmera cuando el caballo dejó hacer caso a mis órdenes de parar.


Otro día, Irene y Mariana se fueron a buscar conchitas y creo que caminaron como seis kilómetros entre ida y vuelta, mientras yo esperaba recostada en el camastro junto al mar y Grace se daba un masaje en el spa.


Para cerrar con broche de oro, viajar con una fotógrafa profesionales un lujo que no todo el mundo tiene, así que Grace junto con su súper cámara Gopro logró hacernos una serie de fotos adentro del mar, con las olas reventando en nuestras espaldas espectaculares y la experiencia fue lo máximo.


Lo confieso, la culpa de viajar sin mis hijos se evaporó al segundo día en que me sentí completamente relajada, tranquila, sin ese estrés de tener mil pendientes. Entonces en esa paz pude hacer un recuento de las cosas buenas que hay en mi vida y me di cuenta que cuando estoy tranquila, cuando no me siento estresada puede ser la mamá que me gusta ser y no sólo la señora que da órdenes como robot y que pareciera enojada todo el tiempo.

Entonces entendí que a mis hijos también les iba a caer muy bien ese viaje que hacia su mamás con amigas, pues a mi regreso ellos tendrían una mamá más sonriente, una mamá que tuvo tiempo para ella, que salió a respirar un poco y tomar aire para los días que seguían.


Así que ahora que el verano está a la vuelta de la esquina y que nos esperan muchos días con los hijos de vacaciones, no duden en hacer algún plan ustedes solas con una o dos amigas, no necesitan ser muchas, es más entre menos es más fácil acomodar tiempo y espacios.


Si logran tener este espacio para ustedes sus hijos se los agradecerán.


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