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Papás y Mamás

Los bebés lloran durante los vuelos y no por eso hay que darle regalitos a los pasajeros

Sé que la intención de los papás que repartieron goody bags en un avión antes de viajar con su bebé es buena, pero detrás hay algo terrible: disculparse por tener hijos.
20 Jun 2016 – 5:48 PM EDT

Cuando mi primer hijo tenía 9 meses hicimos un viaje transatlántico. Estábamos muy nerviosos de cómo se comportaría nuestro bebé, así que hicimos todo lo que recomiendan: tomar un vuelo de noche, sin escalas, solicitar los lugares especiales en donde la aerolínea coloca una cuna para el bebé, llevar todo a la mano, darle biberón a la hora del despegue para evitar dolor de oídos, etcétera.

La sorpresa fue que mi hijo se portó divinamente. Durmió todo el vuelo de ida y, de regreso, aunque estuvo un poco inquieto, nunca lloró. Fue en un vuelo más corto durante esas mismas vacaciones que lloró y gritó sin parar. Su papá y yo estábamos desesperados tratando de calmarlo y los demás pasajeros fueron muy empáticos. Recuerdo especialmente a una señora mayor que iba detrás de nosotros y que se preocupaba por cómo sufría mi bebé. “Pobrecito, debe estar muy incómodo”, nos dijo. Nadie se quejó, no vi ni una sola mala cara a pesar de que mi niño estaba dando tremendo concierto de gritos y llanto en un espacio tan reducido como es un avión.

Después de eso hemos viajado con él y con mi hijo menor, en coche, en avión y también en autobús y no es por que sean mis hijos, pero llevan muy bien los trayectos. En ocasiones hasta mejor que yo, que me mareo o me desespero. Y no es cuestión de que estén bien o mal educados, es que se les da viajar en cualesquiera que sean las condiciones. Quizás tenga que ver con que no hemos dejado de hacer viajes “difíciles” con ellos, pero suelen comportarse bien. Si hago este comentario es para aclarar que el hecho de que un niño no soporte un trayecto en algún medio de transporte, no está relacionado con que esté bien o mal educado. Mis hijos, como todos los niños, tienen muchas áreas de oportunidad en su desarrollo social y también pelean como todos los hermanos.

Cuál ha sido mi sorpresa cuando me enteré de la noticia de la que se habla en e l video: unos papás que volaban con una niña menor a un año, repartieron bolsitas entre los pasajeros en las que había unos tapones para los oídos, unas mentas y una notita redactada como si hubiera sido escrita por la bebé para disculparse de antemano en caso de que “perdiera su cool”.


¡¿Es en serio?!

Los bebés y los niños lloran, en los vuelos y en todos lados. Están creciendo y experimentando muchas cosas por primera vez y si gritan o manifiestan su incomodidad de alguna manera, no lo hacen ni para molestar a los demás ni porque sean maleducados. Quien no lo entienda, qué pena.

No quiero decir que los papás no debamos hacer todo por evitar que estén molestos, nuestros bebés y los que nos rodean. Sin embargo y sin ánimo de ofender a nadie, si un bebé llora, los más angustiados son su mamá y papá, por el sufrimiento de su hijo y porque son precisamente ellos los que más tienen que enfrentarse a estas situaciones.

Ya bastante complicado es viajar con un bebé, todas las precauciones que hay que tomar, como para además estarse preocupando por los demás pasajeros. Si no lo entienden, es que no tienen niños. Algún día los tendrán y comprenderán todo. O no. Pero ése no es problema de los papás del bebé que viaja.

Y sería bueno no tener que soportar gestos o comentarios.

Sé que la intención de los papás que repartieron goody bags es buena, pero detrás hay algo terrible: disculparse por tener hijos. Nunca debería caber opción a eso. Ya es bastante que los perros son mejor recibidos en hoteles y restaurantes (y hasta parques!) que los niños como para además ir por un “Disculpe usted” por delante.

Si como papás nos encontramos en una situación similar, una mirada que diga “¡Me quiero morir! ¡Nada funciona!” al voltear a ver al de junto debería ser una llamada a la compasión, no a que nos juzguen como malos padres, desobligados y desconsiderados. No hay nada que enoje más que estar en esa situación y escuchar por ahí un “¿Qué diablos le pasa a ese bebé?”

Los niños tienen derecho a estar en cualquier parte y si hay más de uno es altamente probable que el ambiente se torne “incómodo”. Aceptémoslo todos y no habrá más necesidad de repartir notitas ni bolsitas. Es solo cómo es y cómo ha sido siempre. A quien le moleste, que cargue con sus propios tapones para los oídos.

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