null: nullpx
Papás y Mamás

¿Soy buena mamá? La pregunta que nos hacemos todas

Si trabajamos o si nos quedamos en casa. Si amamantamos por años o si lo hicimos muy poco o nunca. Si los estamos sobreprotegiendo. Si nuestros hijos comen muy poco o demasiado... Ser madre es estar en un difícil mundo de inseguridades.
28 Jul 2016 – 10:14 AM EDT


Para empezar, permítanme describirme como mamá, porque la verdad, no sé si soy buena o mala. Siempre soñé con ser mamá. Creo que nací para eso. Claro que tengo hobbies y pasiones pero ser madre es lo mío. Soy una mamá que disfruta de sus hijos, que sabe que crecen rápido y por eso exprimo al máximo cada minuto con ellos. Que no va al gimnasio o la peluquería porque -de verdad- prefiere estar con sus hijos.

Soy una mamá que juega y que de ratos vuelve a ser una niña cantando y bailando con ellos, tirándome de jumpers en los cumpleaños o jugando a las escondidas. Soy una mamá que también es estricta; que se pone firme cuando pegan o no se comportan como deben porque piensa que ellos no saben cómo es que hay que comportarse y que debe guiarlos. Soy una mamá que no les quita el ojo de encima. Soy la que está con los chicos en las reuniones familiares mientras ‘los grandes hacen la suya’. Soy una mamá que sigue dándole el pecho a su hija de dos años, no por decisión mía, sino porque temo no respetar los tiempos de ella. Más o menos así es la mamá que soy.


Si soy buena o mala, no lo sé. Vivo con inseguridades y culpas, subrayando sobre todo los errores. Soy la mamá que me sale y que se equivoca millones de veces pero que se guía con el corazón. Siempre me pregunto: ¿estoy mucho tiempo con ellos? ¿Soy muy infantil cuando juego? ¿Soy muy estricta cuando los reto? ¿Debería dejarlos más tiempo solos?

No conozco las respuestas de estos interrogantes y lo mejor es no preguntar mucho a los demás porque no hay manual para ser mamá; porque todos los chicos son distintos (lo que funciona con unos no funciona con otros) y porque para muchos la mamá que me sale ser, la que nace de mí desde el amor más puro, es la peor de las madres.

Conozco mamás que son lo opuesto a mi. Están mucho tiempo solas ocupadas en sus hobbies, tienen hijos que sufren pequeños accidentes cotidianos porque no se les anda atrás todo el tiempo, juegan con sus hijos como adultos, tienen mucha más firmeza al retar, nunca dieron el pecho, etc., etc., etc. ¿Son ellas malas mamás? ¡No lo creo! Todas nos guiamos por lo que pensamos es lo mejor para nuestros hijos. Está perfecto que se mimen y no se descuiden ellas (cosa que a mí, hoy por hoy, mucho no me sale), estará bien también que no les anden tanto encima y está igual de bien todo lo demás. Pero yo soy yo y ellas son ellas así como todos los hijos son distintos y lo que funciona con unos no funciona con otros. C uando veo cómo los niños quieren a sus mamás (tan pero tan distintas a mi), entiendo que cada vínculo madre-hijo es distinto y que no hay malas mamás si existe amor.

Somos todas madres imperfectas. Eso de ser una “superwoman” (típico estereotipo social) no creo que exista. Soy una madre imperfecta, tan imperfecta como tú pero que, al igual que tú daría hasta lo que no tiene por su hijo, ¿qué tan imperfecto es eso?

Estamos hablando de que amamos pura y genuinamente a otro ser y que nuestras acciones se guían por ese amor, ¿cómo es posible criticarnos? Lo triste es que la mayor parte de las críticas que recibimos vienen de mujeres, de mamás igual de imperfectas que nosotras. Si trabajamos descuidamos a nuestros hijos, si nos quedamos en casa somos unas flojas; si no los dejamos llorar de bebés y los tenemos en brazos los malcriamos y si hacemos lo contrario somos unas desalmadas; si practicamos el colecho y si no…¡uff! ¡Es tan fácil criticar!


Ser mamá es el rol más dificil de nuestras vidas pero también, el más hermoso. No seamos tan autocríticas y no prestemos mucha atención a lo que dicen los demás. Al fin y al cabo, la opinión que más importa es la de tus hijos. Sus miradas y sonrisas al verte, sus gritos de “mamaaá” cuando necesitan algo, sus manitos agarrándose fuerte de nuestras piernas: todo eso y más son los indicios que te dirán si lo estás haciendo bien.

Siempre dudaré sobre cómo lo hago. Siempre habrán momentos difíciles pero en lo profundo de mí creo que esa duda es lo que me hace un poquito mejor mamá -dentro de lo imperfecta que soy- porque ese interrogante significa que me importa y que quiero mejorar y ser la mejor madre que mis hijos pudieran tener.


Más contenido de tu interés