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Papás y Mamás

Por qué reemplazar los castigos por meditación en las escuelas es una buena idea

Una escuela primaria reemplazó castigos por meditación y demostró cómo los niños se benefician con esta técnica no sólo en horario escolar, sino que también en casa.
26 Sep 2016 – 2:16 PM EDT

Una escuela de Baltimore se transforma en noticia esta semana por implementar un sistema de ‘disciplina’ para sus alumnos que no incluye ‘detention’ (castigo de quedarse después de que acabe la escuela), sino que usa meditación para ayudar a los chicos a focalizarse, a calmarse y a revisar que fue lo que los hizo alterarse en la clase.

La escuela primaria Robert W. Coleman Elementary ya lleva dos años llevando a cabo este programa, que creó junto con la Fundación sin fines de lucro Holistic Life, y esta semana el portal Upworthy sacó un artículo contando los resultados de esta nueva técnica y lo que significa ésto para la comunidad de alumnos y maestros de esa escuela.

El programa también le enseña a los niños sobre el medioambiente y les permite cultivar vegetales en el campus de la escuela y tener su propia granja. También les ofrece clases de yoga y meditación para todas las clases.

Desde la implementación de esta iniciativa, la escuela no ha tenido que suspender a ningún alumno y según Kirk Philips, el coordinador del programa, se trata de una experiencia espectacular en la que los niños son invitados al cuarto de meditación, que tiene almohadones púrpuras, a meditar y a relajarse, pero también para hablar del episodio de enojo o de angustia que vivieron en el aula.

En charla con Papás y Mamás, Jennifer Cogburn, directora de ‘SacredWaters’, un centro de meditación y Yoga en New York City, explicó por qué la meditación en niños es una forma acertada de ayudarlos a resolver sus problemas y de darles el espacio que los chicos necesitan para entender qué les ha pasado.

Y no, no es una ‘recompensa’ a su mala conducta. “Si quieres controlar a tu hijo, entonces le tienes que dar un castigo, pero si lo que quieres es ayudarlo a crecer, entonces respondes a su conducta ofreciéndole una forma (meditación) en la que ellos puedan hablar de lo que sienten (enojo, tristeza, bronca) y puedan relajarse y encontrar su foco por ellos mismos”, explica Cogburn, en respuesta a aquellos padres que temen que la meditación no sea el método para que los chicos entiendan las consecuencias de su mala conducta.

“La ciencia nos muestra todo el tiempo cómo la mente y el cuerpo van de la mano y con la meditación, los niños pueden encontrar armonía, relajar su cuerpo y calmar su mente. Y lo pueden hacer desde el Jardín de Infantes”, agregó la directora de SacredWaters.

Expandir el programa a otras escuelas

Cogburn explica que los programas de meditación en las escuelas básicamente requieren que la administración decida incorporarlos, ya que los maestros pueden ser entrenados para ayudar a los niños a meditar en un par de jornadas.

Cogburn misma ha experimentado los efectos de la meditación en las escuelas. Cuando regresó de su curso de meditación en India, fue invitada por una escuela de Colorado a meditar con los alumnos y muchos de los maestros y administradores quedaron sorprendidos con los resultados, en especial con el hecho de que los chicos con más problemas de conducta, fueron a su vez lo más conectados con la meditación.

La organización Mindful Schools, por ejemplo, se dedica a eso, a entrenar maestros para que los chicos puedan meditar en las escuelas.

Mindful Schools fue creada en el 2007 y por estos días ofrece cursos online y en persona a maestros y administradores de escuelas en los 50 estados.

Según esta organización, con meditación los chicos se benefician de muchas maneras: consiguen mejor concentración, control de sí mismo, fortaleza emocional, reconocimiento de sus emociones, más compasión y calma, pero también logran relajar su cuerpo y aprender mejor.

Meditación en casa


Para aquellos padres cuyos hijos no tienen acceso a clases de meditación en las escuelas, probar en casa es siempre una buena idea. Cogburn explica que lo esencial es no forzar a los chicos a meditar, sino más bien invitarlos a participar, siendo los padres los iniciadores de esta rutina.


“La meditación es algo que los padres pueden hacer e invitar a los niños a participar, así es mucho más posible que se conecten, que si son obligados como una tarea más a hacerlo”, explica.

También sugiere crear un ritual que les de la idea a los niños de que es el momento de la meditación, ya sea prender un vela o aceites, de manera que los chicos sepan que por los próximos 10 o 20 minutos sus padres van a meditar con ellos.

Los papás pueden guiar la meditación con la voz, invitando a los niños a imaginar que son pájaros, agua, o que están en ciertos lugares, lo importante es que pongan en uso todos sus sentidos, es decir que se imaginen olores, texturas, sabores, colores y sonidos.


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