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Papás y Mamás

Lo que los dentistas quieren que sepas si tu hijo tiene planeado hacerse un piercing oral

Performarse la lengua o los cachetes puede resultar en serios riesgos para la salud
26 Feb 2016 – 01:11 PM EST

Si tienes hijos adolescentes, probablemente alguno de ellos te haya dicho que quiere tatuarse o perforarse la lengua. O al menos se lo haya dicho a sus amigos.

Si bien la mayoría de las tiendas donde se hacen piercing sólo requieren que las personas sean mayores de 18 años o 21, dependiendo del estado, o que vayan acompañadas de un adulto si son menores, los médicos sugieren que antes de dar el paso y abrir la boca, consulten con el dentista de la familia.

Durante el Mes Nacional de la Salud Bucal Infantil, la Asociación Dental Americana (ADA por sus siglas en inglés) hace un llamado a los padres y a los adultos jóvenes para que consulten con su dentista y hablen de los riesgos que implican hacerse perforaciones en la lengua, en los labios, en los cachetes o en la campanilla (este pedacito de tejido que cuelga en la parte trasera de la garganta).

Los dentistas advierten que la boca, por sus condiciones húmedas y la bacteria que tiende a acumularse en esta parte de nuestro cuerpo, se convierte en un lugar ideal para las ‘infecciones’.

Los piercings en el área de la boca pueden interferir en el habla, al masticar o al tragar y hasta ocasionar excesiva saliva (y no es para nada cool o sexy babaerse todo el tiempo por tener un piercing).

Otros riesgos serios son que dañen las encías, que se arruinen los dientes que tienen trabajo dental, que haya daño en los nervios y o en los tejidos. Y estos efectos negativos no solo pueden aparecer durante la perforación, sino también tras varios meses después del procedimiento.

Los riesgos de infección son grandes y una infección no atendida o mal curada puede poner a una persona en una situación muy grave y afectar la salud del corazón. Por eso, es clave también saber si quien fuera a hacerse el piercing tiene alguna condición genética o tiene familiares con problemas cardíacos, que pueda heredar en el futuro.

Los dentistas no pretenden ser alarmistas, pero también aseguran que han habido reportes de personas que, tras hacerse piercing en la lengua, han tenido problemas para respirar, porque la lengua se les hinchó de manera tal que impidió el paso de aire.

Si durante el procedimiento se daña un nervio, esto puede ser temporal pero también puede ser permanente, afectando el sentido del gusto y la movilidad de la boca en sí.

Y también los médicos mencionan la posibilidad de una reacción alérgica a la joyería y que ésta incluso pueda terminar bloqueando el acceso, en caso de que el dentista necesite tomar rayos x durante un tratamiento dental.

Ponerse un piercing es una opción muy personal y puede ser una forma de expresarse, pero también es una nueva responsabilidad en términos de salud para quién decide hacerlo, por eso es que los profesionales insisten en que antes de abrir la boca frente al artista de piercing, se den una vuelta por una oficina de su dentista.


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