Papás y Mamás

El relato de una mamá agotada se viraliza, mientras los expertos explican por qué es tan duro criar hijos

Una mamá autora describe en Facebook cómo el agotamiento físico y mental es una realidad por la que atraviesan muchos padres, algo que algunos estudios comparan con el síndrome de estrés post-traumático.
28 Ago 2016 – 12:42 PM EDT


Bunmi Laditan, autora del libro Toddlers are A**holes, It’s Not Your Fault, describió en Facebook la lucha por la que muchos padres atraviesan diariamente en la crianza de sus hijos. Esta lucha puede venir con un alto precio emocional sobre el padre o madre.


Laditan empieza diciendo en su post que a las diez de la mañana ya está cansada, algo con lo que muchos padres pueden identificarse. De hecho, el post tiene más de 20,000 likes y cientos de comentarios de mamás que le agradecen por haber descripto con claridad algo por lo que ellas atraviesan todos los días.

Todo quien se haya quedado en casa con un niño pequeño sabe exactamente lo que se siente. Muchas veces se cuestiona injustamente el que los padres que se quedan en casa estén tan cansados. Y pocos entienden todas las necesidades y exigencias que esas personitas de menos de un metro de altura pueden tener. Peor aún, pocos entienden lo que implica aguantar y desactivar pataletas y berrinches.


Lo que estos padres pueden no saber es que el estar constantemente pendiente de las necesidades de estos ‘angelitos’ y las amenazas que puedan enfrentar produce efectos psicológicos similares a los que experimentan soldados en batalla.

Este fenómeno se agudiza en los casos de padres de hijos con autismo. La hipervigilancia, ese estado de alerta permanente y sacrificio de necesidades propias, demanda muchísima energía y desgasta enormemente a padres y cuidadores. Hoy, que los padres están siempre pendientes y siempre rondando, la hipervigilancia es un fenómeno cada vez más común.


Estudios determinan que ese desgaste incluso puede llegar a causar síndrome de estrés post-traumático en padres cuyos hijos han sufrido enfermedades más serias y hasta lesiones. Suena curioso porque estamos acostumbrados a asociar el estrés post-traumático con soldados regresando de la guerra, pero es real. La organización After the Injury, que se dedica a darle apoyo a padres mientras sus hijos se recuperan de enfermedades más graves, aclara que este tipo de estrés en padres es más común de lo que se piensa.

El torbellino interno que describe Laditan en Facebook y en sus libros suena gracioso, pero no lo es. El agotamiento que se puede percibir de su post es intenso.

Este cansancio puede también degenerar en dañinos sentimientos de culpabilidad. La declaración de Laditan es una invitación a padres a detenerse, respirar y cuidar de su bienestar físico y emocional. Además ya se ha dicho antes, los niños absorben todo. Ese estrés y cansancio puede resultar en niños ansiosos y estresado y lo que menos quiere un padre agotado es tener que lidiar con un niño estresado.

No es cuestión de bajar la guardia o dejar la disciplina sino de cuidarse más y mejor. Los padres agotados deben darse un respiro, separar tiempo personal y dejar de hacer mil cosas al mismo tiempo, es decir, reformular la rutina en casa, delegar un poco y confiar más.

Más contenido de tu interés