Papás y Mamás

El ejemplo arrastra: predicar y aplicar

Dar buenos ejemplos y decir la verdad no es siempre fácil, pero es la única forma de que nuestros hijos aprendan en forma positiva. Hay que acabar con el famoso 'haz lo que yo dijo, no lo que yo hago'.

Los chicos imitan, hacen lo que hacemos los padres o los adultos, ellos se guían por acciones, por lo que ven no por lo que decimos y terminan repitiendo todo. Por eso dicen que las palabras se las puede llevar el viento, pero nuestras acciones hablan por nosotros. Cuando esto ocurre podemos sentirnos abrumados, porque nos fijamos que podemos tener muy buenas intenciones, pero si hacemos lo contrario a lo que decimos, los peques se guiarán simplemente por el ejemplo.

Como madre, en muchas ocasiones me he sentido presionada, aturdida y sin saber qué hacer, porque a veces uno no sabe cómo actuar ante ciertas situaciones y dar un buen ejemplo diario puede ser difícil. Cuando nos dicen que enseñar con el ejemplo es la “única forma de educar" a más de uno se nos hace un nudo en la garganta porque sabemos la responsabilidad que tenemos.

Aquí tengo dos pequeños ejemplos de las situaciones diarias que podríamos lidiar:

Padre ó madre: P

Niño: N

P: Cariño, decir mentiras no es bueno, debes tratar de decir la verdad siempre y afrontar las consecuencias.

Suena el teléfono

N: Papi, te llaman.

P: Por favor responde y di que no estoy.

El niño responde a la persona que llama.

N: Lo siento, mi papá dice que no está.

Muchas veces se toma como un chiste y seguro que has escuchado más de una historia familiar en la que se repiten constantemente este tipo de situaciones. Y se da porque los chicos dicen y hacen lo que ven. Si lo analizamos un poco más allá, los adultos estamos dando mal ejemplo. Pasan los años y las consecuencias de esas pequeñas acciones se harán evidentes.

N: Mami, quiero tomar soda, es deliciosa.

P: Pero es que tiene mucha azúcar y no es bueno para tu salud

Entonces el chico responde con una pregunta.

N: No entiendo. ¿Por qué la compran y mi papi y tú la toman y yo no puedo?

Pasa con la comida todo el tiempo, porque se les pide que deben comer vegetales pero hay padres que nunca ponen una ensalada en su plato. Nosotros procuramos que los chicos lleven una vida activa, hagan ejercicio, jueguen al aire libre, pero no hacemos el esfuerzo por caminar, ir al gimnasio o mantenernos en movimiento y pasamos mucho tiempo sentados viendo TV.

Lo importante es que como papás y mamás no nos sintamos culpables o intimidados, sino que sintamos que tenemos en nuestras manos una gran responsabilidad y tengamos más conciencia de que la suma de pequeños actos diarios pueden hacer la diferencia. Entonces se cumple la frase popular: “La palabra convence, pero el ejemplo arrastra”.

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