null: nullpx
Papás y Mamás

Confesiones de una madre: Estoy embarazada con mi segundo. ¿Lo amaré igual que al primero?

Estoy embarazada con mi segundo. ¿Lo amaré igual que al primero?
4 Mar 2016 – 9:31 AM EST

Amo ser mamá de dos nenes pero al principio, bien al principio, me daba algo de miedo. Al segundo lo busqué pensando mucho en el primero, quería que tuviera alguien con quien jugar y un gran aliado para las batallas de la vida. Nunca quise solo un hijo porque pienso que de a dos todo es más fácil, los chicos aprenden desde chiquitos y en casa a compartir; a pensar en el otro. Sin embargo, ya en el embarazo me di cuenta que con el segundo nada es igual.

Cada segundo de mi primer embarazo lo pasé soñando a mi futuro bebé, preparándome, dejando todo listo para cuando llegara. Con mi segunda hija fue distinto, no porque la quisiera menos, (¡Dios! Suena horrible y tan irreal, ¡cómo no amarla!) sino porque me encontró con menos tiempo ya que su hermanito (se llevan solo dos años) me tenía tan ocupada que no estuve tan al pendiente de que estaba embarazada.

Es difícil de explicar, pero ¡hasta el nombre tardamos en elegir! Incluso el anuncio de su llegada fue distinto: con el primero organizamos una cena especial para contarlo: ¡con la segunda enviamos mensajes de texto! (con una linda foto de su hermanito que tenía un cartel con la noticia, pero era un mensaje de texto igual) Me sentía horrible por no prestarle a mi segundo bebé la misma atención que al primero ya desde mi vientre. Me daba miedo, ¿sería eso un signo de que no la amaba igual?

Dicen los hombres que las mujeres "nos hacemos problema por todo" y yo les diría que, embarazada por segunda vez, la afirmación es completamente cierta: temes no amar al segundo igual que al primero; temes no prestarle suficiente atención al primero; temes hacer diferencias... temes, temes y temes y, muy típico de la mujer también, sientes culpa. Con un nuevo hijo pueden aparecer temores porque una ya conoce lo difícil que es ser madre y es común preguntarse: "¿podré con uno más?"

¡Claro que sí! Convertirse en madre es descubrir de manera mágica el amor más puro e incondicional. Y, ¿sabes qué? Ese es nuestro "súper poder": amar. Amar a nuestros hijos por sobre todas las cosas sin importar si es el primero, el segundo o el décimo. No te preocupes y disfruta de tu segundo embarazo. No importa si no lees todos los libros de maternidad que leíste con el primero y tampoco influye cuántas veces te pierdes en tus pensamientos soñando a tu nuevo hijo.

Nada dice eso sobre cuánto lo quieres y sobre lo buena mamá que eres. Verás que cuando nazca todo se pone en su lugar y tu tendrás manos y brazos suficientes para dar cuanto mimo y abrazo haga falta en casa y veras que todos tus hijos siempre gritarán " mamaaaá" cuando necesiten ayuda porque sabrán que serás tú quien acuda. Ningún hijo tuyo crecerá con un trauma por ser el primero o el segundo. Yo la miro hoy a mi hija, próxima a cumplir dos añitos, y veo que mi familia no estaba completa sin ella. Ella es la artista de la familia y la de las ocurrencias locas. La que se despierta llorando a las 4 a.m. porque quiere "pintar" o "arroz". La que le enseña a compartir a su hermanito y le tiene paciencia y la que lo mira con unos ojitos de amor y de admiración impagables.

Tomás y Mía son mis dos hijos, mis dos más preciados tesoros. No se qué sería de mi vida sin alguno de ellos, no me atrevo ni a imaginarlo. Con uno disfruto jugando a los bloques o a los superheroes. Con la otra juego a tomar el té y me asesora cuando me visto y me maquillo (es mi estilista personal). Puede que uno haya sido mi primer amor, el que me hizo ser mamá y me introdujo en este divertido y loco mundo llamado maternidad donde cada día hay algo nuevo para aprender y algo nuevo de qué maravillarse. Pero mi segunda hija también es mi gran amor y me completa. "Con el segundo el amor no se divide: se multiplica". ¿Qué crees tú?


RELACIONADOS:Papás y MamásEmbarazo

Más contenido de tu interés