Papás y Mamás

Cómo explicar a los hijos por qué Messi se quitó la camiseta

Te digo qué se siente: se siente tristeza, bronca y vergüenza ajena, porque el mejor futbolista del mundo decidió abandonar su selección, no solo por las derrotas sino por el ‘bullying’ de la gente. Y esto no es algo fácil de explicarle a los hijos.
27 Jun 2016 – 2:24 PM EDT

Buenos Aires, la capital de Argentina, se despertó hoy gris y lluviosa. Las tapas de los diarios locales y de todo el mundo confirmaban la noticia de que su héroe, el futbolista escogido como el mejor del mundo en varias ocasiones, había decidido terminar su relación con la selección Argentina, para siempre.

Para muchas familias argentinas (y de todo el mundo) Messi ha sido un unificador: los unió a la mesa a ver el partido, los impulsó a ponerse las camisetas, a colgar las banderas en los balcones y a gritar hasta quedarse sin voz con cada uno de sus goles, muchos de ellos simplemente mágicos.

Es difícil que personas que no lo tuvieron en su selección entiendan qué significa Messi para muchos chicos argentinos. El solo hecho de verlo con la celeste y blanca les arranca alegría y entusiasmo. Abrazos con amigos, lágrimas de alegría. Yo lo sé porque soy mamá de fans de la selección Argentina, tía de varios chicos que llevan la camiseta del 10 con honor, los mismos que hoy nos preguntan a los adultos "¿es verdad? ¿Messi no juega más?".

Para nosotros, los padres, también es triste ver a Leo irse de la selección, pero no podemos evitar pensar en todos los años que los propios argentinos le reclamaron por sus jugadas, lo llamaron ‘pecho frío’ y le cuestionaron todo. Los mismos que anoche lo agredían en las redes sociales porque no pudo hacer un gol contra Chile.

Explicarle a los hijos que los adultos no son justos no es fácil. Explicarle que hasta el mejor del mundo tiene que lidiar con la tiranía de sus fans, que le demandan como si él fuera una máquina y no un humano, no es simple.

Muchos padres estamos acostumbrados a decirles a los hijos: "Lo importante es jugar, el resultado no importa". Ahora tenemos que explicarles que esa derrota es mucho más que una final no ganada.

Quizá sea una buena oportunidad para explicarle a los chicos que juegan al fútbol que aún el mejor del mundo erra un penal y eso es parte del juego; que hasta el mejor del mundo decide decir basta cuando siente que ya no hay disfrute y oportunidad para él; que en la cancha, como en la vida, uno puede elegir darlo todo, pero que a veces hay que saber cerrar etapas y terminar relaciones que no nos hacen bien.

Cuando Messi convirtió ese gol de tiro libre a Estados Unidos le dije a mis hijas: "Vieron, eso eso, es magia". Nos quedará ese recuerdo de "la pulga" con la camiseta argentina y esas memorias, porque gracias a él y al deseo de mis hijas de apoyar a Messi nos sentamos a ver cada partido, y mis hijas me vieron asombradas sacudirme de alegría cada vez que la selección hacía un gol o hasta la cámara le hacía un zoom a "la pulga".


Hijos, no lloren

Pablo es un papa argentino que tiene dos hijos fanáticos del fútbol. El domingo se reunió en familia para palpitar la gran final. Era una noche esperada por los más chicos de su familia que se pusieron las camisetas de la selección y se pintaron la cara de celeste y blanco.
Al final sus chicos no podían entender qué pasó, cómo fue que el mejor jugador del mundo falló en un penal y cómo Argentina quedó fuera de la copa.


“No es fácil contener la angustia de los chicos cuando todo durante el día fue alegría y expectativas. Preparar el momento del partido -toda una mística que incluye vuvuzelas, remeras y hasta papelitos- y de pronto los chicos de la selección no pueden meter la pelota en el arco y vamos a penales y no entran las pelotas para ganar y la otra imagen es ver a los jugadores con la medalla de segundos”, cuenta Pablo.

Los hijos de Pablo, de 9 y 12 años, fueron algunos de los tantos chicos que también lloraron cuando vieron a Messi llorar solo en el banco, una imagen que quedará en la memoria de los argentinos que le tenemos un respeto y un agradecimiento enorme a "la pulga".

Pablo buscó las mismas palabras de consuelo que la mayoría: “Ganar no siempre es lo más importante, lo que importa es que llegamos hasta la final. El rival no jugó tan mal”, les dijo para consolarlos, aunque aún no sabe cómo explicarles a sus hijos que, probablemente, sea la última vez que vean llorar a Messi con la camiseta argentina.

Alejandro, papá de un adolescente de 17 años, tiene una mirada un poco menos emotiva de lo que pasó y con un poco más de bronca por la derrota. “Para mí, Messi hizo bien en renunciar porque no tiene 10 tipos que lo acompañen y él sólo no lo puede resolver. Además, hay jugadores que tienen su ciclo terminado en la selección. Debe haber un cambio con gente nueva", dijo, explicando cómo ve su familia este paso del 10 argentina.


Otro de los padres que sintió la angustia argentina fue Pablo, un papá de dos hijos que este lunes no dejan de pensar en la decisión de Messi de irse de la selección argentina y lo describe de esta manera:

“El hincha argentino está acostumbrado a ganar y a querer ser siempre el mejor. Y pese a que hace 23 años que Argentina no consigue un título –el último fue la Copa América de 1993– salir segundo siempre es un fracaso.Y sí, ya sé, es difícil explicarle eso a mis hijos. Para mí, fracaso es salir último, no intentarlo, perder siempre, pero para muchos no. Salir segundo es nada, nada, nada", dijo Pablo.

"Y para peor, el hincha se pone el traje de verdugo y se cree con la potestad de criticar sin piedad ni miramientos. Y entonces, en vez de ver todo lo que 'Lio' le aporta al equipo, al fútbol, al espectáculo, ve la mitad del vaso vacío. Y así nos va. En Barcelona lo aman, lo miman, lo quieren y a él le salen todas bien, se cansa de hacer goles y ganar campeonatos", agregó.


"En Argentina lo critican, lo comparan todo el tiempo con Maradona, le achacan que no canta el himno y él, que se desespera por salir campeón, hasta erra un penal en un momento decisivo.Y pese a que está acostumbrado a cargar sobre su espalda presión más presión, esta vez 'Leo' dijo basta. Ojalá no renuncie, porque seguro lo vamos a extrañar", expresó.

La hija de Analía, Rocío, de 13 años, todavía no acepta la partida: “No es justo que renuncie Messi. Messi es todo, es selección, es fútbol. Tiene que seguir jugando porque él es el mejor jugador del mundo”. Así partió ella esta fría y lluviosa mañana hacia su colegio. Una mañana triste como el corazón de muchos argentinos que en las redes sociales piden a gritos #notevayaslio.

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Nota de opinión escrita por Luciana Lamberto con colaboración de la periodista argentina Analía Páez.


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