Lo que Bill Cunningham me enseñó de la moda (y de la vida)

El fotógrafo de street style falleció después de haber vivido casi medio siglo haciendo lo que amaba. Desde Nueva York, Mónica Parga hace un recuento de las grandes enseñanzas que nos dejó sobre el trabajo y la moda.
26 Jun 2016 – 1:40 AM EDT

Recuerdo la primera vez que vi a Bill Cunningham. Era un día de septiembre inusualmente soleado en París, y Bill llevaba su impermeable azul agarrado en el brazo.

Desde lejos, parecía un adorable abuelo disfrutando del sol, y desde cerca, era como un niño al que le acababan de regalar una cámara. Tomaba fotografías sin descanso, de la bella Claudia Schiffer que posaba frente a él, pero también del desconocido que caminaba con prisa hacia la oficina.

En las cercanías del desfile de Chanel, que se celebraba aquel día, todos querían ser inmortalizados por Bill. Editoras de moda, celebridades, modelos, estilistas y bloggers de moda paseaban a su alrededor para intentar captar su atención. Sólo los más auténticos y únicos lo lograban.

"Todos nos vestimos para Bill," dijo la influyente Anna Wintour en una ocasión. La muerte del gran fotógrafo a los 87 años deja un vacío irrecuperable.


Como alguien verdaderamente apasionado por la moda, a Bill no le importaba el espectáculo ni la fama. Le interesaba más la colección que veía sobre la pasarela que las fiestas o el champán gratis. Durante el desfile de aquel día, tomó fotografías sin parar mientras en su cabeza organizaba las tendencias que luego plasmaría en su página de The New York Times. A menudo, sonreía emocionado ante un vestido que conseguía sorprenderle.

Bill Cunningham siempre me pareció un ejemplo a seguir. Era alguien con los ojos abiertos todo el tiempo, un testigo de los cambios de la sociedad que él humildemente retrataba a través de la ropa. Hizo las mejores crónicas periodísticas sin apenas usar una palabra. Pasó más de medio siglo haciendo lo mismo y nunca se aburrió, porque logró que cada fotografía fuera diferente. Amaba su trabajo.

Aquí, algunas de las inspiradoras citas que nos dejó Bill Cunningham sobre la moda, el trabajo, y la vida:

"El mejor desfile está en la calle. Siempre lo ha estado y siempre lo estará."



"El dinero es lo más barato. La libertad es lo más caro."



"No me interesan las celebridades y sus vestidos gratis. Me interesa la ropa."


"Mucha gente tiene buen gusto. Pero no son lo suficiente atrevidos para ser creativos."


"Yo no trabajo. Sólo sé cómo divertirme todos los días"



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