Jirafales: el profesor que nos vio crecer

La noticia de la muerte de Rubén Aguirre, a los 82 años, disparó a las redes sociales. Él junto a los otros personajes sobrevivirán a las personas. Los mismos que supieron acuñar frases que se transformaron en seña de identidad y que hoy repetimos casi sin darnos cuenta.
17 Jun 2016 – 1:13 PM EDT

Otra voz se apaga en aquella entrañable vecindad que supo desafiar la arbitrariedad de los cartógrafos logrando que Latinoamérica sea una. Para generaciones enteras, desde México a la Patagonia, la partida del profesor Jirafales se lleva consigo un pedazo de infancia. De esa que no conocía lo que era el zapping.

La noticia de la muerte de Rubén Aguirre, a los 82 años, disparó andadas de mensajes y recuerdos en las redes sociales. E s que es casi imposible que alguien no sienta un poco propio a ese personaje que no podía sustraerse a los encantos de Doña Florinda (Florinda Meza) mientras hacía lo imposible para impartir una clase ante unos niños que “sin querer queriendo” se empeñaban en no aprender nada.

No era tarea sencilla tener por alumnos al Chavo (Roberto Gómez Bolaños), la Chilindrina (María Antonieta de las Nieves), Quico (Carlos Villagrán) y Noño (Edgar Vivar). Tampoco era fácil soportar las intervenciones en clase de un Don Ramón (Ramón Valdés) que se debatía entre una bohemia un poco holgazana y su deber ser como padre, mientras esquivaba los aprontes de Doña Clotilde, la Bruja del 71 (Angelines Fernández).

La escuela quedaba no muy lejos de la vecindad donde transcurría la vida de esos personajes con los que crecimos. Singular fenómeno el que produjo el Chavo del 8. Los programas sólo se grabaron entre 1970 y 1980, pero desde entonces se emiten repeticiones que aún siguen cosechando niveles envidiables de audiencia. Ni hablar de los millones de visitas que tienen los capítulos que fueron subidos a YouTube.

- A tu edad, Benito Juárez se sabía las tablas de memoria- increpaba el profesor en una legendaria escena.

- ¡Y a la suya ya era presidente!, devolvía la ironía el Chavo.

De la mano de Chespirito, Rubén Aguirre encarnó otros personajes como el célebre Lucas Tañeda, quien hacía dupla con el inefable Chaparrón Bonaparte.

- ¿Sabías que la gente anda diciendo que tú y yo estamos locos?- era la pregunta de rigor que daba pie a ambos para hacer de las suyas.

Los buenos tiempos en televisión pasaban a ser historia, mientras crecían las desavenencias en la vida real de los habitantes de la vecindad. El circo fue el lugar que encontró Rubén Aguirre para ganarse la vida y seguir desarrollando su profesión de actor.

Su situación económica había empeorado en los últimos años y de tanto en tanto el peso de las deudas que acumulaba lo transformaban en título de algún diario. Hoy la noticia es otra.

Él junto a los otros personajes sobrevivirán a las personas. Esos que nos hicieron reír y alguna que otra vez también llorar. Los mismos que supieron acuñar frases que se transformaron en seña de identidad y que hoy repetimos casi sin darnos cuenta.

“Ta, ta, ta, ta”, es lo única exclamación posible ante la muerte que volvió a hacer estragos en la vecindad que de alguna manera nos vio crecer.

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