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Ansiedad

Tu vagina también está estresada: no dejes pasar estas señales

Publicado 1 Jun 2018 – 03:21 PM EDT | Actualizado 1 Jun 2018 – 03:21 PM EDT
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Muchas veces subestimamos el rol que nuestra salud emocional tiene sobre nuestro cuerpo, pero lo cierto es que somos un todo interrelacionado. Por sorprendente que parezca, un desequilibrio emocional o de salud mental, como el estrés, la ansiedad o la depresión, puede tener efectos en tu vagina.

Efectos del estrés en la vagina

Cuando pasamos por situaciones de estrés o ansiedad, nuestro cuerpo segrega niveles altos de cortisol y adrenalina. Estas hormonas son indispensables para nuestra supervivencia en situaciones de peligro, pero, cuando tenemos altas concentraciones de ellas por períodos prolongados, nuestro cuerpo empieza a experimentar algunos desequilibrios. A continuación te contamos sobre algunos que pueden afectar tu zona íntima.

1. Cambios en el flujo

El flujo vaginal es completamente normal y varía a lo largo del ciclo. Sin embargo, si notas que se producen cambios asociados a momentos de estrés, te recomendamos consultar a tu ginecólogo. También deberías consultar con un médico si presentas otras señales de alerta, como picazón, ardor o flujo con mal olor.

2. Infecciones vaginales

Un desequilibrio emocional podría alterar la flora de tu vagina y hacer que algunas de las bacterias presentes en ella proliferen y causen una infección. Estos casos son altamente tratables y se curan en poco tiempo, pero es indispensable que visites a un ginecólogo lo antes posible para que te indique un tratamiento a seguir.

3. Dolores en la parte baja del abdomen

Algunas mujeres sufren dolores muy similares a los de la menstruación como consecuencia del estrés y la ansiedad.

¿Qué puedes hacer?

En este caso lo recomendable es atacar el problema por los dos frentes. Por un lado, consulta con tu ginecólogo para que te indique un tratamiento. Ten en cuenta que, si la causa es el estrés, el cuadro podría repetirse. Por eso, sería bueno que le pidas a tu médico recomendaciones para prevenir que vuelva ocurrir.

Asimismo, lo mejor es comenzar a tratar la causa del problema de raíz. Sabemos que mejorar cuadros de estrés, depresión o ansiedad no es nada fácil, por lo que te recomendamos que consigas ayuda profesional o acudas a un grupo de apoyo. Al mismo tiempo, está comprobado que el ejercicio y la buena alimentación son factores que influyen de manera positiva en la salud mental (y física), por lo que son una buena manera de comenzar. ¡Fuerza!

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