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Ansiedad

El hábito que está dañando tu autoestima (y cómo recuperar tu salud mental)

Publicado 23 Ago 2018 – 01:01 PM EDT | Actualizado 23 Ago 2018 – 01:01 PM EDT
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¿Te has sentido triste, aparentemente sin razón? Quizá sientes que no mereces el trabajo que tienes o una relación amorosa sana. A veces, te encuentras dudando de tus capacidades. Pero ¿por qué has empezado a pensar así? ¿Por qué tus ganas y energía se han ido?

Tus pensamientos determinan tu autoestima

Se habla mucho de la importancia del lenguaje. Las palabras tienen fuerza, y no solo las que verbalizamos, también las que rondan en la cabeza, las que nos decimos a nosotros mismos. Y si esas palabras son negativas, nos creamos problemas psicológicos, sin quererlo.

La forma en que nos hablamos crea la narrativa de la vida, y si esa narrativa nos destruye, no vamos a poder tener confianza en nuestras habilidades y perdonar nuestros errores para poder aprender de ellos. El hábito que te impide tener una autoestima saludable son tus propios pensamientos negativos dirigidos hacia ti. Si tienes algún pensamiento como los siguientes, puede ser hora de cambiar.

Te disculpas demasiado

Obviamente, es sano disculparte cuando has dicho o hecho algo mal, pero pasarse con las disculpas “sucede cuando haces algo mal y no puedes dejar de decir ‘lo siento’”, dice Karen Koenig, autora y psicoterapeuta motivacional, para Bustle. “Otras veces, es posible que algo malo pase y tú te disculpes cuando no fue tu culpa”, agrega. El hábito de disculparte de más es en realidad el hábito de culparte de todo lo que pasa, dado que no te permites perdonarte. Esto puede hacerte sentir en deuda con otras personas, de una manera que no es sana.

Haces caso a tus miedos

Y aunque a veces te sirvan de algo, darles siempre la razón tampoco es sano. Tu mundo se achica cuando no te dejas salir de tu zona de confort y te repites constantemente que no puedes conseguir lo que quieres. La autoestima se construye saliendo al mundo, enfrentando y superando desafíos. Tus miedos no te hacen ningún favor.

Dices que sí a todo

Si tienes baja autoestima, puedes sentir que decir siempre que sí es necesario para ganar la atención positiva de otros y sentirte mejor contigo mismo. “Las personas con dificultad para decir que no generalmente están intentando hacer felices a todos”, dice Monte Drenner, terapeuta con más de 30 años de experiencia, para Bustle. “Con el tiempo, se cansan, y su autoestima se ve afectada, porque no importa cuánto hagan, nunca parece ser suficiente.”

En realidad, respetarte significa saber decir que no cuando lo necesitas. Te sentirás mejor si pones esto en práctica.

Le temes al fracaso

Si ves tus errores como pequeños obstáculos en el gran camino de tu vida, eres más saludable que la mayoría de las personas. “Las personas con baja autoestima suelen ver el fracaso como algo fatal”, a diferencia de las que tienen una autoestima sana, que “ven el fracaso como un evento”, dice Drenner. Este evento, para las personas que se hablan a sí mismas de forma negativa, se convierte, con el tiempo, en su identidad.

No aceptas que digan cosas buenas sobre ti

A veces, cuando te hacen un cumplido, disfrazas de modestia comentarios como “no tanto como tú” o “no hice un tan buen trabajo”, en realidad estás rechazando recibir información positiva sobre ti, proveniente de otros. “Esto tendrá un impacto negativo en tu autoestima con el tiempo”, dice a Bustle la psicóloga Natalie Feinblat, “porque te estás disminuyendo a ti mismo ante otros”. Cuando te felicitan por algo, es porque realmente lo mereces.

Apuntas a la perfección

Creo que no hay nada malo en querer ser tu mejor versión. Pero si no aceptas que esa versión viene también con fallas, estás reforzando pensamientos negativos derrotistas. “Sabía que no iba a poder con esto” o “sabía que no iba a conseguir ese trabajo” son pensamientos que solo te tiran abajo. Es más saludable dar espacio para pequeños fracasos.

Pasas demasiado tiempo en las redes sociales

Comparar tu vida con la de otros nunca será un punto sano por el que empezar, especialmente si se trata de las redes. Todas las personas (ey, incluso tú) resaltan sus momentos buenos y felices a través de fotos que aparentan perfectas, pero nadie tiene esa vida. Las redes sociales son una gran herramienta para conectarte con otros, pero quizá quieras disminuir el tiempo que pasas mirando tu teléfono.

Cómo dar lugar a pensamientos positivos

Esto puede ser, en realidad, algo no muy fácil de aplicar, como cualquier hábito. Comienza de a poco, sé gentil con tu proceso y busca ayuda profesional si te ves en la necesidad. Aquí algunas formas de recuperar tu autoconfianza, recomendadas por Zen Habits.

Arréglate

O haz cosas que te hagan sentir bien con tu apariencia y contigo mismo. Intenta alguna nueva forma de arreglar tu cabello, o ve a la peluquería, o prueba un nuevo perfume o maquillaje. Verás que algunos sencillos cambios en lo que ves en el espejo pueden hacerte sentir mejor.

Frena tu charla interna

Cuando te des cuenta de que otra vez estás culpándote erróneamente de algo que pasó, o pensando que no vas a poder superar una situación, diciéndote que eres un fracaso, trata de parar. Cada vez que los pensamientos comiencen, o cuando te des cuenta de que has estado pensando negativamente, frena en seco. Con el tiempo, si practicas esto, menos pensamientos negativos asomarán a tu cabeza.

Acostúmbrate a alcanzar tus metas

Esto suena un poco confuso dicho así, pero alcanzar metas puede, en realidad, ser un hábito cultivable. Cuantas más metas alcances, gozarás de mejor autoestima, pero también funciona al revés, porque una mejor autoestima te permitirá alcanzar más y más grandes metas. Comienza poniéndote una meta pequeña, que sepas que puedes alcanzar. Concéntrate en llegar a ella, y luego comienza con otra, más grande, también igualmente alcanzable. Ve de a un objetivo por vez. Cuando comiences a sentir que tienes éxito, podrás ponerte objetivos más grandes (y también completarlos).

Hazte preguntas

Te quejas demasiado y no puedes encontrar soluciones. Si es así, cambia tu foco y comienza a hacerte preguntas. Cuando recibas un pensamiento como “no puedo lograrlo”, pregúntate qué deberías hacer para poder. En lugar de decir “no tengo tiempo para hacer esto”, plantea la pregunta de cómo podrías conseguir ese tiempo.

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