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Uso de Drogas

¿Por qué las farmacias uruguayas no quieren vender marihuana (aunque pueden)?

Uruguay se convirtió en pionero en el mundo al regular el mercado de la marihuana en 2013. Más de dos años después, solo 50 de las cerca de 1,200 farmacias que existen en Uruguay se han registrado para vender cannabis.
19 Jul 2016 – 3:20 PM EDT

MONTEVIDEO (Uruguay). - Mabel Díaz hace que no con la cabeza. Su cara lo dice todo, no piensa vender marihuana en la farmacia. “Estoy totalmente en desacuerdo”, dice, parada frente al mostrador de su comercio, como cada día desde hace 38 años.

La farmacia Roosevelt abrió en 1978 en la esquina de las calles Rondeau y Aguilar en Arroyo Seco, un barrio de clase media cerca del centro de Montevideo y a pocos minutos a pie del Palacio Legislativo. En la década de 1970 había dictadura militar en Uruguay y aquel era un país muy distinto al actual gobernado desde 2005 por el izquierdista Frente Amplio. Una de las leyes más polémicas, aprobada durante el gobierno de José Mujica, fue la regulación de la marihuana.

Antes de fin de año, Uruguay tendrá un mercado legal de cannabis, desde la cosecha hasta la venta al público en farmacias.

Díaz cree que la marihuana podría aumentar los robos en su comercio y esa es una de las razones por las que se niega a vender. Dice que van a venir “chorros”, como se le dice en Uruguay en forma despectiva a los delincuentes, “drogados” y más peligrosos.



Su farmacia, al igual que muchos otros comercios en una ciudad en la que ha aumentado la inseguridad, tiene una tranca en la puerta que los empleados deciden cuándo abrir y cuándo no, generalmente en función de la cara del cliente.

“Además yo estoy en contra del consumo de drogas”, dice, y su frase suena algo extraña porque las farmacias ya venden, por ejemplo, psicofármacos o morfina. “En esto no importa la economía: aunque gane 10,000 pesos por día (más de US$330 dólares al día), no pienso vender marihuana”, insiste. Su postura es bastante extendida: solo 50 de las cerca de 1,200 farmacias que existen en Uruguay se han registrado para vender cannabis. La mayoría están en la capital del país, Montevideo, y sus cercanías. Son todas pequeñas farmacias de barrio, ya que las grandes cadenas no se han sumado por ahora al plan oficial. Desde el gobierno creen que será una suerte de plan piloto al que podrán unirse más farmacias.

A diferencia de Díaz, Martín Mautone –un farmacéutico cuarentón- se ríe ante los temores de sus clientes y de muchos de sus colegas. “Yo acá vendo cosas que valen bastante más que la marihuana y que nos pueden robar. Perfumes, por ejemplo”, dice, mientras le abre la puerta a Olga, una vecina del barrio que viene a comprar un medicamento a base de Omega 3.

La farmacia Mariano Soler, donde trabaja Mautone, está en el mismo barrio que la Roosevelt. Y, a pesar de la buena disposición del comerciante, allí tampoco se venderá marihuana. El dueño del local tiene seis farmacias y por ahora solo decidió vender en una de ellas.

“Esto de la marihuana a mí no me gusta nada”, advierte Olga, quien es cliente habitual. “Es un peligro para ustedes los vendedores, ¿sabés Martincito?”.

Mautone se ríe pero no le responde nada. Cuando la vecina se va, él tranca la puerta y dice que vendería sin problemas. “Robos ya tenemos”, sonríe el farmacéutico. Mautone fuma porros muy de vez en cuando y no le tiene miedo: dice que tomarse unos whiskies –el aperitivo nacional por excelencia- puede ser bastante más nocivo para la salud.

“En el supermercado acá enfrente venden Perifar flex, un analgésico que te da somnolencia. ¿Por qué yo no puedo vender marihuana?”, pregunta y se ríe otra vez.

La primera cosecha

La ley se aprobó el 10 de diciembre de 2013 y también abarca el autocultivo, los clubes y el cannabis medicinal. Pero lo más polémico es la venta de marihuana con fines recreativos. Las dos empresas que ganaron la licitación están terminando la primera cosecha en un predio cercano a Montevideo, donde hace pocos días la Policía debió reforzar la seguridad por un intento de robo.



Los usuarios deberán registrarse en los locales del Correo uruguayo y para eso tendrán que brindar su huella dactilar. P odrán comprar un máximo de 10 gramos de cannabis por semana y 40 por mes, lo que se controlará mediante la huella. Se estima que el precio rondará 1,2 dólares por gramo.

Aún no ha comenzado el proceso de registro de los usuarios ni la instalación de la infraestructura necesaria en las farmacias. Además, la cosecha se ha demorado más de lo previsto. Por todo eso, es difícil que la venta arranque antes de septiembre. Ante la consulta de Univision Noticias, el prosecretario de Presidencia, Juan Andrés Roballo, responde que no hay fecha aún pero que “sin duda será antes de fin de año”.

El presidente del Centro de Farmacias del Uruguay, Jorge Suárez, estima que el proceso llevará al menos tres meses más.

Suárez tiene 69 años, dirige una organización que agrupa a unas 300 pequeñas farmacias de Montevideo y desde hace 35 años es el dueño de una farmacia en La Teja, barrio obrero y de clase media-baja.

“Esta es una típica botica de barrio, donde el 90% de la atención es de medicamentos. Acá no vendemos golosinas, bijouterie, ropa, ni alimentos”, dice el hombre, de hablar pausado e impecable túnica blanca.

Un cartel en su farmacia anuncia que controlan la presión por 20 pesos (algo menos de un dólar) y en el techo cuelga una viejísima publicidad que dice que Mejoral “calma y reanima”.


Suárez explica que una de las razones por las que muchos de sus colegas se oponen a vender marihuana es la falta de logística e infraestructura. Para sumarse al proyecto es imprescindible tener cámaras en el local, un sistema informático con capacidad para que cargue el software aprobado por el Instituto de Regulación y Control del Cannabis (Ircca), un aparato identificador de huellas dactilares conectado a Internet y una caja fuerte para guardar la marihuana.

Además incide la opinión pública, “el consenso general de que el 80% de la población no está de acuerdo con la venta de la marihuana”, dice Suárez, quien exagera un poco. Una de las últimas encuestas, realizada por la consultora Cifra, dice que el 64% de los uruguayos rechaza la ley que permite el cultivo y la venta de marihuana.

Pero, la principal razón por la que muchos farmacéuticos dicen rechazar sumarse a la venta es el temor a que aumenten las rapiñas y asaltos a los comercios.

Gonzalo Miranda, presidente de la Cámara Uruguaya de Farmacias y Afines, que agrupa a las grandes cadenas, dijo en la comisión de adicciones de la Cámara de Diputados que hay farmacéuticos preocupados por amenazas que han recibido de supuestos narcotraficantes, quienes ven a las farmacias como su nueva competencia.

"Me robaron 30 veces"

Suárez dice que es infundado el temor a un aumento de la inseguridad, porque las farmacias ya sufren muchos robos. “A mí me robaron como 30 veces, tenemos una o dos rapiñas por año”, cuenta. Una vez se intentó resistir y le dieron “un culatazo en la cabeza”. Esa fue su peor experiencia.


La situación se complicó hace unos cinco años, cuando se instaló en la zona un “cantegril” (símil uruguayo de las villas argentinas o favelas brasileñas) llamado Cantera del Zorro, donde “hay mucho delincuente”. Y también está cerca “el famoso barrio Cadorna”. Allí vivía “el Rambo”, un delincuente muy conocido en Uruguay, quien fue asesinado en la cárcel en 2011.

Para evitar los robos, Suárez puso portero eléctrico permanente, reja y un policía de guardia. Cuando no está el policía, atiende a través de la reja. Solo deja pasar al local a las caras conocidas.

Él no tiene temor a que aumenten los robos ni prejuicios respecto a la marihuana, aunque aclara que nunca fumó. Ya se registró en el Ircca y la suya es una de las 50 farmacias que se sumó al plan oficial. “La morfina es una droga mucho más fuerte y sin embargo se dispensa en las farmacias”, dice, como justificándose. Es optimista y está convencido de que todo lo nuevo genera resistencias: “Yo pienso que va a funcionar. Antes a los ómnibus (buses) también les tiraban piedras los que andaban en carros a caballo”.

Pero si la venta en las farmacias fracasa, en el gobierno ya tienen una propuesta alternativa. El exsecretario de la Junta Nacional de Drogas, Milton Romani, dijo en una entrevista en el diario El Observador que podrían instalarse máquinas expendedoras en las grandes cadenas de supermercados y en las redes de cobranza.

La experiencia piloto con la marihuana está a punto de comenzar en Uruguay y de su éxito o fracaso dependerá que en otros países se siga el mismo camino.

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