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No tenía computadora en su casa, ahora trabaja para Google

Karina Canales, peruana, forma parte del departamento de ventas del gigante de Mountain View, California, donde trabaja con pequeñas y medianas empresas que quieren anunciar en internet. En su primer trabajo narraba noticias tecnológicas en un canal de internet en español que llegó a tener 20 millones de vistas.
8 Jun 2017 – 5:41 PM EDT

Karina Canales creció en Mala, una pequeña ciudad al sur de Lima que en ese momento tenía menos de 10,000 habitantes. "Lo más divertido de la semana", recuerda, "era ir a la plaza o al parque a ver pasar a la gente. No había cable, no había internet. Era una onda bien rural".

Gastaba todo el dinero que le daban sus padres en un cibercafé alquilando computadoras por hora. "Iba el sábado, el domingo. Básicamente pasaba allí todos los fines de semana", dice.

Ahora Canales trabaja en Google, en la oficina principal de Mountain View, California, conectando a pequeñas y medianas empresas de todo el continente con proveedores de servicios para que anuncien en internet.

A los 13 años Canales ya había hecho su primer website con su nombre y fotos de su familia, usando html y algo de código que aprendió copiando otras páginas. Así descubrió que era posible conectarse con miles de personas, más allá de los límites de Mala. "Comencé a hablar con un montón de gente que no conocía en persona. Para mí era todo un concepto nuevo, darme cuenta de que a pesar de que estaba en un pueblo chiquitito, estaba conectada con gente de todo el mundo", dice Canales, quien repite mucho la palabra apasionante y se define a sí misma como una "chica feliz y extrovertida".

También era buena en matemáticas. "Siempre fue mi fuerte, tenía el primer puesto en el colegio, e incluso gané un concurso nacional. Era un juego, me emocionaba", añade.

Sus padres le estimularon la afición. Su papá estudió matemáticas en la universidad e hizo una maestría de estadísticas fuera del Perú, a donde luego regresó para ser parte del equipo que planificó un gran Censo Nacional. Su mamá estudió contabilidad cuando ella era bebé, e incluso la llegó a llevar a sus clases. "Mi mamá estudió super tarde, porque su familia era de muy pocos recursos. Primero se puso a trabajar y luego juntó dinero para pagarse la universidad. Siempre bromeamos que en verdad mi primera carrera fue contabilidad, porque yo la acompañaba y miraba al profesor fascinada", añade Canales.


A los 17 Canales se fue a Lima, a estudiar en la Universidad Nacional de Ingeniería. Fue la tercera entre 8,000 aplicantes. En el grupo de 60 alumnos, había solo tres mujeres, algo que dice que nunca la incomodó particularmente. "Para divertirme jugaba pool, videojuegos. Siempre me amoldé", recuerda.

De un videoblog al MBA

Justo en esa época abrió un blog, que resultó ser uno de los primeros del Perú, para compartir anécdotas personales. Después se incorporó a Telúrica TV, un videoblog, en el que trabajó por cuatro años y 871 programas, mientras seguía estudiando en la universidad. Coincidió con los inicios de YouTube y Canales se encargaba de narrar noticias tecnológicas y sobre la blogósfera latinoamericana en capítulos diarios de cinco minutos. En un momento llegaron a tener 60,000 vistas por episodio en España, México, Venezuela y Perú, y 20 millones acumuladas, un éxito sin precedentes en Latinoamérica. "Por internet también se puede hacer televisión", era uno de sus eslóganes.

Allí aprendió a hablar con soltura, algo que dice que le ha sido útil todo este tiempo después. " Al inicio miraba fuera de la cámara, parecía un robot, ni me movía. Iba a grabar casi todos los días, porque me tomaba mucho tiempo. Un párrafo medio largo podía tomarme cuatro o cinco horas, porque quería decirlo bien", recuerda. "Después era más suelta, memorizaba las noticias en dos segundos y grababa a la primera. Al final ya era como hello, así superhappy frente a la cámara. Era increíble", añade.

Gracias al jefe de la agencia que producía Telúrica TV consiguió un trabajo como analista en el departamento de inteligencia de negocios en un banco. Allí duró tres años y medio, antes de cambiarse a mercadeo, área en la que después decidió estudiar una maestría. "Muchas de las decisiones que he tomado han sido empujándome fuera de mi zona de confort", reflexiona al recordar esa época. "Es sacrificar un poco tu crecimiento profesional en el corto plazo, pensando en el largo plazo y en tu desarrollo".

La visita que la transformó

Ya tenía un año en esta nueva área, en 2012, cuando Canales visitó Estados Unidos y un excompañero de clases que conoció en una clase de robótica en Lima, la llevó a visitar las oficinas de Google.

A todo el que le presentaron le preguntó cómo podía hacer para trabajar ahí y la respuesta era que lo más directo era obtener una maestría en negocios en Estados Unidos. Así que le pidió a su mentor del banco en Perú que la ayudara en el proceso de aplicación.

También se abocó a estudiar inglés, un idioma que prácticamente no conocía, pero que necesitaba para las pruebas de admisión.

Finalmente logró entrar en The Wharton School of Business en Pennsylvania y pudo poner a prueba sus conocimientos idiomáticos. "El MBA fue mi primera experiencia en inglés. Le decía a mis amigos que si decía cosas mal me corrigieran. Les abría la puerta", dice. También recuerda a carcajadas algunos de los errores más grandes que cometió, como confundir la palabra boobs (senos) por boots (botas): "La próxima vez que te vea y diga: 'Me encantan tus senos', por favor no me juzgues".

Fue en la universidad donde conoció a una reclutadora de Google y aplicó para una pasantía. Cientos presentaron su currículum junto a ella, pero al final obtuvo el puesto por la mezcla rara de su perfil entre tecnología y mercadeo.


Una vez en Mountain View, la contrataron al finalizar la pasantía. Ahora forma parte de un departamento de ventas (es una Sales Insights Manager), en el que pone en contacto a pequeñas y medianas empresas de Estados Unidos, Canadá y Latinoamérica con 'socios' que se encargan de sus avisos, e identifica oportunidades de negocio.

" Hacer más democrática la publicidad en línea es lo que al final me motiva a trabajar cada día. Estamos ayudando a que tengan los mismos chances que una compañía grande. Nos dedicamos a ayudar a estas pequeñas empresas a que sean competitivas en el mercado en el que estén y que tengan las conversiones y los resultados que ellos esperan", dice Canales. En su día a día trabaja con empresas que muchas veces no tienen conocimientos o equipos de mercadeo, pero que a través de estos 'socios' pueden optimizar sus campañas de publicidad.

A manera de ejemplo dice que una venta de autos en Atlanta puede estar compitiendo con un vendedor nacional, "pero en Google, cuando tú buscas 'comprar un auto', el algoritmo no va a verificar si es una empresa grande o chiquita. Si tu campaña está bien hecha, si has automatizado varias cosas que deberías automatizar, aunque seas una empresa pequeña, podrías estar en el primer lugar de los resultados".

La peruana añade que hay mucho que desarrollar en el campo de la publicidad en línea. "Es una industria que a pesar de que tiene mucha penetración en ciertos lugares todavía le falta mucho por recorrer en distintos mercados. En Latinoamérica, por ejemplo, se está haciendo un esfuerzo grandísimo, pero todavía hay muchísimos negocios que no están anunciando por internet, que no tienen páginas web, entonces esa es una de las razones por las que trabajamos con socios, porque necesitamos guiar a estas empresas para que apuesten por la publicidad en línea. Me emociona un montón porque es una industria que no tiene límites", comentó.

Retribuir a la comunidad

El mes pasado Canales dio una charla por videoconferencia a alumnos en Perú para darles orientación profesional y contarles cómo llegó a Google. Era un salón de 50 personas e incluso estaba presente una profesora que le dio clases hace unos años. En julio dará otra a niñas de bachillerato para motivarlas para contarles las puertas que les pueden abrir las carreras de ingeniería y ciencias.

En Estados Unidos es embajadora de Technolochicas, una iniciativa que busca involucrar en las carreras tecnológicas a jóvenes latinas, en un esfuerzo conjunto de Televisa Foundation, The National Center for Women & Information Technology (NCWIT) y Univision Contigo.

"Creo que es muy fuerte ese mensaje de yo estuve ahí, estuve en tus zapatos, estuve sentada ahí. Yo tuve a alguien que me dijo sí se puede y de pronto yo puedo ser esa persona para otros. No creo que tuve suerte, creo que encontré los mentores correctos que me ayudaron a tomar buenas decisiones", dice.


Esta historia fue producida en colaboración con Univision Contigo: el equipo de responsabilidad social de Univision.


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