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Tragedias

Expertos: copiloto de Germanwings usaba antidepresivos al momento de estrellar el avión

La oficina a cargo de la investigación del drama del pasado 24 de marzo en los Alpes franceses pidió reforzar el control médico de los pilotos.
13 Mar 2016 – 9:08 AM EDT


La Oficina de Investigación y Análisis de Francia (BEA), encargada de las pesquisas sobre el vuelo de Germanwings estrellado el pasado 24 de marzo en los Alpes franceses, confirmó este domingo el carácter voluntario de los hechos y pidió reforzar el control médico de los pilotos.

El informe final de la investigación de seguridad, divulgado el mismo domingo, mantiene que el alemán Andreas Lubitz, con problemas psíquicos, modificó intencionadamente los ajustes del piloto automático para que el aparato descendiera y no respondió ni a las llamadas de los controladores ni a los golpes en la puerta de la cabina.



Esta catástrofe había suscitado inéditos interrogantes en materia de seguridad aérea.

Como Lubitz no informó a nadie de las advertencias de sus médicos, señaló la BEA, "las autoridades o su empleador no habrían podido tomar ninguna medida para impedirle volar".



En ese documento, la BEA pide, entre otras cosas, que se exija un seguimiento médico a los pilotos con antecedentes psicológicos o psiquiátricos y que se alcance un "mejor equilibrio" entre el mantenimiento del secreto médico y la seguridad pública.

El organismo apuntó que son necesarias reglas más claras para saber cuándo hay que romper el secreto médico, ante la constatación de que varios especialistas privados conocían los trastornos de Lubitz y su profesión y sin embargo no hicieron llegar esa información a las autoridades aeronáuticas o su empresa.

La ayuda a los pilotos

El BEA dijo ser consciente de la reticencia de los pilotos a la hora de declarar sus problemas y buscar ayuda médica por temor a perder su licencia, debido a "la elevada inversión financiera y el atractivo ligado a su profesión".

Por ello, instó a los operadores a implementar medidas para mitigar los riesgos socioeconómicos relacionados con la pérdida de la licencia por razones médicas.

Recomendó además promover la aplicación de grupos de apoyo para los pilotos con el objetivo de que puedan hablar de esos problemas, y definir las modalidades bajo las cuales la normativa de la Unión Europea permitiría que sean declarados en condiciones de volar mientras estén tomando medicamentos antidepresivos.

El BEA no apunta a la presencia obligatoria de dos personas en la cabina de vuelo, aunque cree que "va en el buen sentido", porque no puede garantizar que se eviten los accidentes, especialmente en caso de suicidio.

"Somos conscientes de que se trata de un problema difícil. No podemos pretender que son medidas cien por cien eficaces", concluyó en la conferencia de prensa el director del organismo, Rémi Jouty.

La pesquisa de BEA está separada de la investigación por homicidio de la fiscalía francesa para determinar si se exigen responsabilidades penales por el suceso. Su trabajo se centró en emitir recomendaciones para evitar incidentes similares en el futuro.

El 24 de marzo de 2015, Andreas Lubitz, copiloto del vuelo GWI18G Barcelona-Dusseldorf de Germanwings, filial de bajo coste de la compañía alemana Lufthansa, aprovechó la ausencia temporal del piloto de la cabina para encerrarse en ella e iniciar un descenso del Airbus, media hora después del despegue. El avión, que transportaba a 144 pasajeros y seis miembros de la tripulación, se estrelló diez minutos después en el sur de los Alpes franceses.

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