En las escuelas de Estados Unidos hay más incidentes con armas de fuego que en otras del mundo. Entre 1966 y 2008, ocurrieron 44, a razón de uno por año. En ese mismo período, en las de Canadá o en las de toda Europa se registraban apenas 7 al año. Pasó el tiempo, y ahora, solo en 2015 hubo 64 tiroteos en edificios y campus escolares del país, según un estudio publicado en la revista Injury Prevention.
Entre 2013 y 2015 se registró en promedio un incidente con arma de fuego por semana en las escuelas de EEUU
Un estudio publicado en la revista de salud Injury Prevention encontró que los estados con más casos fueron Georgia (con 15 tiroteos), y Florida y Texas (con 14 cada uno).

"Entre 2013 y 2015 hubo un promedio de un episodio de tiroteo en escuelas por semana", señala el informe que contempla todos los eventos en los que un arma fue descargada en un centro educativo.
La investigación caracterizó estos sucesos ocurridos entre enero de 2013 y diciembre de 2015. La conclusión: más de la mitad sucedieron en instituciones con estudiantes que van desde kinder hasta el cuarto año de secundaria (54.6%), en su mayoría fueron intencionales (66.2%) y ejecutados por hombres (99.3%). En 3 de cada 10 casos el agresor fue un estudiante. Murieron víctimas en 45 de esos hechos.
Y al revisar en qué estados ocurrieron, el más afectado fue Georgia (con 15 tiroteos), seguido por Florida (con 14), Carolina del Norte (12) y Tennessee (10). También hubo 14 incidentes en Texas, un estado que recién en agosto de este año aprobó una ley que permite a los estudiantes universitarios portar sus armas en los campus. Pero los casos se registraron en un total de 39 estados.
Solo en 11 estados no ha ocurrido ninguno: Alaska, Connecticut, Hawaii, New Hampshire, New Jersey, New York, North Dakota, Rhode Island, Vermont, West Virginia y Wyoming.
Según el estudio, existen distintos factores que explican la ocurrencia de tiroteos en escuelas.
Entre ellos, la ausencia de una ley que unifique criterios en materia de armas y pueda contener la multiplicación de los tiroteos cada año. Para 2014, por ejemplo, 14 de los 50 estados tenían algún mecanismo establecido para hacer chequeos de antecedentes criminales a quienes compran un arma, pero cinco de ellos solo hacen la revisión para la compra de pistolas y no para rifles de asalto.
La investigación publicada en Injury Prevention concluye que aquellos estados con leyes para el chequeo de antecedentes –para la compra de armas y municiones–, que han invertido más en salud mental y en educación escolar para hacer "ciudadanos sociables" tienen una menor incidencia de tiroteos en sus campus.
"La desinversión en educación ha sido sugerida como un conductor potencial del incremento de la violencia", se lee en la investigación.
Pero existe un problema mayor en Estados Unidos. Según el Law Center to Prevent Gun Violence, para septiembre de 2013, unas 67,000 armas fueron listadas por privados –sin licencia de venta– en Internet.
Y hay otro problema más: que los dueños de las armas las guarden en un sitio seguro y así no se repitan historias como la de un joven de 15 años en la Lecanto High School, en Florida, que –en noviembre de 2015– se llevó al colegio la pistola calibre 9 milímetros de su padre y se disparó por error en la cabeza. Al final, se salvó.
Otras cifras

Entre 2013 y 2015, la organización contra las armas Everytown for Gun Safety identificó una cifra un tanto mayor al incluir en sus estadísticas universidades: hubo 160 tiroteos en 38 estados.
En total: más de la mitad de los incidentes (53%) ocurrieron en escuelas desde kinder a cuarto año de secundaria. Esto se traduce en un promedio de dos tiroteos al mes en esas escuelas perpetrados en su mayoría por menores de edad (en 56% de los casos).
Uno de estos hechos ocurrió el 24 de octubre de 2014 en la Marysville Pilchuck High School, en Washington: Jaylen Fryberg, un joven de 15 años, entró a la cafetería de la escuela, disparó contra cinco estudiantes y cuatro murieron. Luego se suicidó con la misma pistola calibre 9 milímetros, de su padre.
Otro ocurrió el 14 de enero de 2014, cuando Mason Campbell, un joven de 12 años, entró al gimnasio de su escuela disparando un rifle que trajo de su casa.
Según Everytown, "hay evidencias de que esos tiroteos generan un impacto a largo plazo en toda la comunidad escolar: se reduce la inscripción en las escuelas afectadas por tiroteos y el desempeño de los estudiantes empeora cerca de un 5%".










