Alarma de tiroteo crea caos en un colegio de Florida: nadie sabía que era un simulacro

Padres y profesores están indignados, mientras los estudiantes no terminan de reponerse del pánico que sintieron cuando pensaron que un tiroteo estaba ocurriendo en el plantel educativo Lake Brantley en Altamonte Springs, Florida. La dirección del centro de estudios se defienden diciendo que actuaron según protocolos del condado.
8 Dic 2018 – 9:56 PM EST

El jueves a las 10:30 de la mañana la calma de la escuela Lake Brantley en Altamonte Springs, Florida, se vio interrumpida por una alarma de código rojo, la alarma que todos los estudiantes están entrenados para identificar que en el colegio está ocurriendo un tiroteo.

Por las bocinas del colegio se especificó que el código rojo era real y que no se trataba de un simulacro, al igual que los mensajes de texto que recibieron los profesores, pero la verdad es que sí lo era. La alarma había sido creada para verificar las formas cómo los alumnos y en general todo el colegio reaccionaría ante una situación así. Pero el realista simulacro tiene metido al colegio en una gran polémica y una avalancha de críticas.

Mientras los estudiantes corrían por los pasillos apabullados por el miedo, llamaban a sus padres para dejarles saber que en su colegio estaba ocurriendo un tiroteo. Los padres debieron haber recibido un mensaje de texto que les notificara que todo se trataba de una prueba de entrenamiento, pero nunca lo recibieron.

Otros estudiantes, antes que llamar a sus familiares, usaron las redes sociales para publicar de forma efectiva el caos que se vivía al interior del colegio. Este tipo de reacciones hicieron que el simulacro, que debía poderse controlar dentro del plantel educativo, se saliera de las manos de la dirección del plantel escolar, la única verdaderamente enterada de que lo que estaba ocurriendo era un simulacro. Ni siquiera los profesores estaban al tanto.

La confusión terminó cuando, después de haber creado el alboroto, se informó por las bocinas de todo el colegio que se trataba de un simulacro de “código rojo” con el agravante de que el sonido era casi inaudible por el caos, razón por la que estudiantes y profesores no terminaban de saber si debían o no correr por sus vidas.

Jenny Vega, una estudiante de 15 años le dijo a BuzzFeed que lo único que alcanzó a oír ella por las bocinas de la cafetería en donde se encontraba era las palabras “código rojo”. “El corazón se me bajó al estómago, tiré mi comida al suelo y corrí”, contó la joven que aseguró ser testigo de una verdadera estampida en la que unos estudiantes pasaban por encima de los otros.

Otra estudiante que se encontraba en un salón contó cómo cuando oyeron que alguien tocaba su puerta todos en su clase perdieron el aliento, todos estaban convencidos de que sus vidas corrían peligro.

Megan Storm, de 16 años, le dijo al Orlando Sentinel, que después de oír la alarma su clase permaneció encerrada en la parte de atrás de su salón por más de media hora en medio de llanto e incertidumbre.

"Tuve tres ataques de pánico debido a este ejercicio. Tuve que irme a casa y al salir vi a varias personas abrazando a la familia y sollozando, y los niños que habían huido fueron conducidos de regreso al campus. La próxima vez tengan en consideración las consecuencias de esta práctica", dijo otro estudiante en las redes sociales.

Los padres están ahora furiosos con la dirección del colegio no solo por los daños físicos y emocionales que ha podido acarrear semejante situación sino porque además el falso simulacro abre una puerta de duda ante los estudiantes que ya no van a saber si creer o no si cuando suene una alarma de código rojo real.

La única advertencia de que todo se trataba de un simulacro apareció a las 11:12 am en la página de Facebook del colegio en la que se explicó: “Esta mañana, aproximadamente a las 10:21 am, LBHS realizó un simulacro de Código Rojo en nuestro campus, realizado por el Condado de Seminole (Oficina del Sheriff). Esto fue solo un simulacro para continuar practicando por la seguridad de nuestros estudiantes. ¡Gracias!

A pesar de las críticas y señalamientos que se han levantado contra el plantel en las redes sociales -que provienen tanto de los padres como de los profesores- la directora de la escuela, Trent Daniel, ha asegurado que el colegio actuó siguiendo los protocolos de los simulacros no anunciados creados por el condado y que el pánico fue responsabilidad de los alumnos que usaron sus redes sociales para dar cuenta de lo ocurrido y sobre quienes, amenazó, se impondrán medidas disciplinarias.

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