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SXSW: el futuro de EEUU es "el Latino Cool"

Cuatro retos para el futuro de los latinos que nos han chivado en SXSW
17 Mar 2016 – 4:43 PM EDT

Por María Sánchez Díez | @mimapamundi

Si SXSW consiste en jugar a resolver el rompecabezas del futuro, esta edición ha dejado claro que los latinos ocuparán una de las piezas clave.

Las cifras son apabullantes y las conocemos bien. Los 57 millones de latinos que viven en Estados Unidos ya representan el 18% de la población. Pero los números no son tan espectaculares cuando se trata de cuestiones como la participación democrática, la visibilidad mediática o la brecha en el acceso a la tecnología, uno de los temas por los que se interrogó a Obama durante su intervención en el festival.

Aunque el tsunami demográfico está aquí, la pregunta ahora es cuánto falta para que de verdad los latinos provoquen el vuelco y el impacto del que tanto se ha hablado. De momento, nos vamos de Austin con algunas respuestas sobre los retos que los latinos protagonizarán en el nuevo mundo que allí se teje:

#Latinocool: una identidad nueva y fluida

Cada año sucede lo mismo. Llega el 5 de mayo y las grandes marcas estadounidenses aprovechan la celebración para hacer un guiño al mercado latino. Sus anuncios, repletos de lugares comunes acerca de piñatas, fiestas de quinceañeras o enormes sombreros mexicanos fracasan estrepitosamente una y otra vez.

“El problema de las marcas es que están tratándose de dirigir a un mercado general”, dice la publicista mexicana Yehudit Mam, basada en Nueva York. “Pero los latinos somos una construcción fluida”.

En el panel Marketing Latino Cool, un grupo de periodistas y publicistas analizaron cómo el surgimiento de una segunda y una tercera generación de latinos ha creado una nueva identidad latina “cool”, con referentes distintos a los de sus padres.

Se trata de jóvenes educados, a caballo entre dos culturas, en muchas ocasiones bilingües y capaces de conciliar su herencia latina con la experiencia estadounidense.

“La diversidad es nuestro principal activo”, dice Nuria Net, editora de música en Univision Noticias. Para Net, es precisamente la mezcolanza cultural de esta generación la que distingue el concepto “cool” latino de “cool” estadounidense.

Sin embargo, según los panelistas, medios y las marcas siguen dirigiéndose a los latinos como si fueran un todo. Su terquedad, dicen, les está haciendo perder una oportunidad: la de hablar directamente a un enorme y poderoso nicho de mercado.

“Los latinos nos estamos convirtiendo en algo más sofisticado”, coincide el periodista José Simián. “Ya no somos latinos 24 horas al día”.

Mientras, en los jardines de la Casa Blanca, Obama improvisaba un hip hop con el artista de origen puertorriqueño Lin-Manuel Miranda, el genio detrás del musical Hamilton. Él ya lo ha entendido, ¿a qué está esperando el resto?


La minoría peor representada en la pequeña y la gran pantalla

“Cuando era pequeña no me veía representada en lo que veía en la televisión. Hoy todavía no sé a qué están esperando para empezar a hablar a gente como yo”.

La actriz América Ferrera, que popularizó a Betty la fea en su versión estadounidense, contó su experiencia como consumidora de entretenimiento Made in USA en un panel junto a otros profesionales del entretenimiento. ¿El debate? La representación de los latinos en Hollywood.

“Si los números que hay ahora no les parecen lo suficientemente convincentes para hacerlo, ¿qué más hace falta?”.

Los latinos siguen siendo el grupo minoritario menos representado en el cine y la televisión. A pesar de ser ya un 18 por ciento de la población, sólo un 6% de los personajes con diálogo son latinos, según un estudio de la Universidad del Sur de California. Además, cuando aparecen, suelen representar un elenco de sospechosos habituales: la mujer explosiva, el narcotraficante o el oficial de policía chicano.

Los panelistas coincidieron en que la inclusión de personajes más diversos depende de quién esté tras las cámaras, y en los puestos ejecutivos de Hollywood. Pero si la ficción tiene rostro blanco, la realidad todavía más: según el mismo estudio, sólo un 13% de los directores de cine y televisión pertenecían a alguna minoría étnica.

Si este cambio no llega, siempre nos quedará la taquilla. Ferrera dice que parte de la responsabilidad para forzar el cambio recae sobre la propia audiencia: “Como latinos tenemos la obligación de poner nuestros dólares en proyectos que verdaderamente nos representen”.

Voto latino: una carrera contrarreloj

La buena noticia es que más de 800,000 jóvenes latinos alcanzan la edad legal para votar cada año. La mala, que los millennials tienden a votar menos que sus padres, según un estudio del Pew Research, y esta generación representan ya el 44% del electorado latino.

“Es una generación que está adquiriendo responsabilidad muy pronto en sus vidas, están encargados de lidiar con América en nombre de sus padres”, dice María Teresa Kumar, presidenta de la Voto Latino. “Sin embargo, nadie les está dando la educación sobre política que requieren”.


Voto Latino, una organización que usa la tecnología para lograr que más latinos acudan a las urnas, presentó en SXSW VoterPal. Se trata de una app de iPhone que permite a jóvenes invitar a otros amigos a registrarse como votantes. La aplicación pretende agilizar la inscripción mediante un sistema de escaneo de los documentos de identidad. “Queremos utilizar la tecnología que ellos utilizan, estar donde ellos están”, dice Kumar.

Las elecciones serán las primeras generales tras la decisión de la Corte Suprema de invalidar parte de ley que protege el derecho al voto de minorías, factor clave en estados como Florida o Texas. Y en una campaña marcada por el uso de la inmigración como arma arrojadiza entre candidatos y por los mensajes xenófobos de Donald Trump, la participación de los latinos puede ser clave.

América Ferrera, que en los últimos años se ha convertido en una de las voces en pro de la participación latina, también estuvo en el panel. Reconoce que es decepcionante que el potencial poder de los latinos todavía no se esté ejerciendo, pero advierte de que existe una narrativa peligrosa: la que dice que la gente no se inscribe porque es “perezosa”.

“Los latinos aparecerán en las urnas cuando se les den las herramientas necesarias para que aparezcan”, dice. “No es un problema latino, es un problema americano”.


Donde hay diversidad, hay mejor código.

Silicon Valley siempre se ha parecido mucho a un club de chicos blancos, al que han tenido la cortesía de invitar a algunos ingenieros de origen asiático, en especial de India.

En su primer informe de diversidad de hace dos años Google puso números a esta metáfora: el 30% de sus empleados eran mujeres, el 3% por hispanos y el 2% por negros. Las proporciones se repiten de forma más o menos consistente en otras empresas, donde, en el mejor de los casos, el 9% de los trabajadores pertenece a alguna minoría. A pesar de ello, el 20% de los títulos de ingeniería en Estados Unidos pertenecen a negros y latinos.

“Es un problema del que la gente no está hablando, y no se habla de ello porque no saben que existe”, dice Christina Lewis Halpern, de All Star Code, un colectivo de promoción de ingenieros latinos y negros.

Como ella, algunos profesionales de la tecnología han estado discutiendo en SXSW cómo darle la vuelta a los números. El propio Google acaba de anunciar que financiará el programa CODE2040 , que busca crear más oportunidades para afroamericanos e hispanos en ciudades fuera de Silicon Valley. Su objetivo es que para el año 2040 ambas poblaciones estén proporcionalmente representadas en los sectores de la tecnología y la innovación de Estados Unidos.

¿Pero por qué importa tanto? Además de que varios estudios señalan que los equipos diversos son más creativos, la falta de minorías entre ingenieros repercute en el producto.

Profesionales de diversos orígenes pueden identificar eficazmente problemas que existen en sus comunidades de usuarios y crear soluciones tecnológicas que respondan a ellos.

“Sólo podremos mejorar la calidad y el impacto de nuestros productos si las personas que los construyen son representativos de nuestra base de usuarios y reflejan su misma diversidad de demografía, cultura, experiencias de vida y los intereses”, dijo Tracy Chou, ingeniera de la red social Pinterest y una de las principales activistas por la diversidad en tecnología. Precisamente la compañía ha hecho público un plan para introducir más diversidad en su plantilla durante 2016.

La falta de diversidad también tiene un efecto pernicioso en la competitividad de las compañías, según el jefe de ingenieros de Slack, Nolan Caudill. “Al igual que en casi todas las empresas de tecnología, nuestras educación, prejuicios y experiencias de vida generan redes de referencia que son muy homogéneas, y sabemos que nos estamos perdiendo a grandes candidatos por esta deficiencia”, dice.


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