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Estados Unidos

Tras una pausa por el coronavirus, Missouri reanuda las ejecuciones con testigos guardando distanciamiento social

Después de dos meses y medio sin que se realizaran ejecuciones en Estados Unidos, Missouri llevó a cabo una este martes en la prisión de Bonne Terre, donde a los testigos se les midió la temperatura corporal y fueron dispuestos en tres áreas separadas.
20 May 2020 – 04:29 AM EDT

Después de una pausa de dos meses y medio sin ejecuciones en Estados Unidos debido a la crisis del coronavirus, este martes se han reanudado en Missouri, donde se puso fin a la vida del reo Walter Barton, condenado a muerte en 1991 por el asesinato de una octogenaria, un crimen del que hasta el último minuto seguía declarándose inocente.

La anterior ejecución tuvo lugar en Alabama el 5 de marzo pasado y desde entonces tanto Texas como Tennessee pospusieron otras varias que tenían programadas durante el periodo que han durado las medidas para hacer frente a la pandemia.

Un portavoz del Departamento de Prisiones de Missouri citado por la AFP dijo que se comprobó la temperatura a los que ingresaron a la prisión de Bonne Terre, cercana a San Luis, donde no han surgido casos de covid-19.

Durante la ejecución se habilitaron tres áreas separadas para ubicar a los testigos asegurando el distanciamiento social.

Barton, un hombre blanco de 64 años, recibió la inyección letal y fue declarado muerto a las 18:10 hora local, según notificó el Departamento de Prisiones de Missouri.

Sus últimas palabras fueron: "Yo, Walter 'Arkie' Barton, soy inocente, y están ejecutando a un hombre inocente".

Barton mantuvo siempre su inocencia y para su defensa recibió el apoyo de los abogados de la organización Innocence Project , que tiene como objetivo exonerar de sus condenas a los reos que considera con erróneamente encarcelados.

"Es inaceptable que se haya permitido proceder con esta ejecución sin una revisión profunda de su inocencia", tuiteó la organización tras confirmarse el deceso del reo.


Una larga batalla legal

Barton fue condenado a muerte por el asesinato el 9 de octubre de 1991 en Ozark (Missouri) de Gladys Kuehler, una mujer de 81 años que operaba un complejo de casas móviles en el que el hombre había vivido y solía pasar parte de su tiempo.

A la mujer la encontraron prácticamente desnuda, víctima de violencia sexual y con más de 50 heridas de arma blanca en su cuerpo.

Las miradas de las autoridades se fijaron rápidamente en Barton ya que hallaron en su ropa manchas de sangre de Kuehler que los investigadores asociaron con el apuñalamiento, aunque esta conclusión es la que ha cuestionado su defensa durante sus años en prisión.

En su defensa, Barton alegaba que fue una de las tres personas que descubrieron el cuerpo apuñalado de la anciana.

Tras una larga pelea judicial, fue condenado en 2006 con base en los rastros de sangre y el testimonio de un exconvicto, cuya fiabilidad pusieron en duda los abogados del condenado.

Cuando el estado fijó fecha para la ejecución, en febrero, los abogados comenzaron a construir un nuevo caso basado en evidencia científica que dicen que refuta las pruebas de rastros de sangre.

Los abogados del reo presentaron una apelación de última hora ante la Corte Suprema de Estados Unidos para suspender la ejecución, pero el máximo tribunal rechazó la solicitud el 27 de abril pasado sin comentar el caso.

El gobernador de ese estado, el republicano Mike Parson, también denegó el lunes el aplazamiento de la ejecución.

Debido a la irrupción de la pandemia de covid-19, el 5 de marzo se interrumpieron todas las ejecuciones en Estados Unidos.

Otros estados habían cancelado ejecuciones por motivos ligados a los riesgos derivados del coronavirus.

El gobernador de Ohio, Mike DeWine, informó que varios tribunales de Texas y Tennesse también adoptaron la medida, señalando en particular que las ejecuciones reúnen a demasiadas personas: guardias, abogados, testigos y familiares.

La de Barton fue la primera ejecución del año en Missouri y la sexta en todo el país. Desde que la Justicia de Estados Unidos restituyó la pena de muerte en 1976, 1,518 personas han sido ejecutadas, 90 de ellas en Missouri.

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