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Inmigración

Pareja británica con un bebé dice que cruzó por error de Canadá a EEUU: la Patrulla Fronteriza los detuvo y ahora están en una 'hielera'

Según la pareja, el viaje se convirtió en "la experiencia aterradora" después de haber sido detenida al cruzar "de manera accidental" la frontera entre Canadá y EEUU. Junto con su bebé han dormido en las llamadas 'hieleras'. Fueron detenidos en el estado de Washington y trasladados hasta Pennsylvania. Además amenazaron con separarlos de su hijo de tres meses.
15 Oct 2019 – 5:44 PM EDT

Una pareja británica fue detenida junto con su bebé de 3 meses y enviada al Centro de Detención Berks en Leesport, en Filadelfia, después de cruzar de manera accidental la frontera de Canadá hacia EEUU.

Dos parejas y sus tres hijos pequeños conducían cerca de la frontera entre Estados Unidos y Canadá el pasado 3 de octubre durante una visita a Vancouver cuando un animal se presentó en el camino obligándolos a desviarse de manera inesperada. El oficial que los detuvo les informó que habían cruzado la frontera.

Este fue el momento en que la familia convirtió su viaje de vacaciones en "la experiencia más aterradora de nuestras vidas". Así lo dice la declaración de David Connors, de 30 y su esposa Eileen, de 24, que fueron detenidos en el estado de Washington junto con su bebé de tres meses. La declaración es parte de una denuncia que fue presentada el viernes por su abogada ante la Oficina del inspector general del Departamento de Seguridad Nacional.

En la denuncia, Eileen Connors alega que toda su familia, incluyendo a su hijo de tan solo 3 meses, terminaron detenidos en el Centro Residencial Familiar Berks en Leesport, en Pennsylvania, donde han pasado más de una semana viviendo en condiciones "de suciedad" y de "frío".

En la declaración jurada, Connors describe que "nunca olvidaremos la experiencia después de estar traumatizados por lo que el gobierno de EEUU nos ha hecho". Hemos sido tratados como criminales, despojados de nuestros derechos... es sin duda la peor experiencia que hemos vivido".

Ante las declaraciones, el centro de detención ha comunicado que a las familias detenidas "se les proporciona un ambiente seguro y humano a medida que atraviesan el proceso de inmigración". Además aclararon que "los informes de abuso o condiciones inhumanas en BFRC son inequívocamente falsos", dijeron los funcionarios.

Sin embargo, Eileen Connors alega que el maltrato comenzó mucho antes, cuando la familia fue detenida por el oficial estadounidense cuando su esposo David y su primo, que conducían en ese momento, fueron arrestados.

Bridget Cambria, abogada de la familia del Centro de Justicia Popular de Pensilvania (Aldea), señaló que en el texto que escribió Eileen, el oficial les informó que habían cruzado una frontera internacional y que no les leyó sus derechos e ignoró las súplicas de la familia que habían cruzado sin saberlo al decir que nunca tuvieron la intención de entrar al país durante su viaje, a pesar de contar con las visas. Cuando la familia preguntó al oficial si podían simplemente darse la vuelta y regresar, este se los negó, escribió Connors.

Eileen y su bebé fueron separados de su esposo y retenidos en una celda "muy fría" en una estación que la Patrulla Fronteriza tiene en el estado de Washington.

Cambria, la abogada, dijo que la madre y su bebé fueron puestos en las "hieleras" o "neveras", como se les llaman a las bodegas ubicadas en los centros de detención de la Patrulla Fronteriza.


Connors describió que la ración de comida fue poca y tenía un aspecto que "ni siquiera es apta para animales".

Los Connors estuvieron incomunicados sin saber a dónde los llevarían. Eileen no permitió que su hijo se acostara sobre el "asqueroso" suelo donde dormían, tuvo que poner a su pequeño hijo junto a ella, en su estómago, para tratar de que no sintiera lo frío del piso.

"La idea y el recuerdo de que nuestro bebé tenga que dormir en una celda sucia nos perseguirá para siempre", dice la declaración.

El primer alivio

Al siguiente día los funcionarios de inmigración condicionaron a la familia a ser liberados si proporcionaban un contacto que viviera en EEUU. Después todo cambió. A los Connors se les dijo que no se irían del centro por lo que fueron puestos en una camioneta "como si nos hubieran secuestrado", dice la declaración.

David Connors fue llevado a un centro de detención en Tacoma, Washington, mientras que Eileen y su bebé fueron llevados a un hotel cerca del Aeropuerto Internacional de Seattle-Tacoma.

El primer alivió llegó. Eileen pensaba que todo cambiaría aquella mañana y regresarían a Canadá o bien a Reino Unido, sin embargo, los oficiales no les dijeron a dónde los llevarían, escribió Connors.

La familia tomó un vuelo pero aquel alivio duro poco. Al bajar del avión estaban en Pensilvania, al otro lado del país. Su destino era el Berks Family Residential Center, (BFRC) una instalación que los defensores de derechos humanos han denunciado como una "cárcel para bebés", según señala el diario Philadelphia Inquirer.

La otra pareja, que había estado viajando con los Connors y sus gemelos de dos años, también fueron transportados al Centro Berks, uno de los tres centros de detención de inmigrantes en los EEUU que pueden alojar a familias.

Desde el momento en que los Connors fueron puestos en 'las neveras' del estado de Washington, Eileen Connors escribió que le preocupó que su hijo, que aún no tiene un esquema completo de vacunas, pudiera enfermarse.

Eileen Connors dijo que tuvo que bañar a su bebé en un sofá dentro de una oficina con una toalla y jabón porque la tina que le habían proporcionado era demasiado pequeña y estaba "sucia" además de estar "rota". Por si eso fuera poco, dice que el bebé se quedó sin ropa por varias horas mientras el personal del centro la lavaba, según dice la declaración.

La pareja escribió que "las mantas y las sábanas" de la habitación tenían un olor "como el de un perro muerto", por lo que Eileen Connors no los utilizó por temor a que su hijo se enfermara.

Cuando la pareja preguntó cómo mantendrían arropado al bebé que tenía un resfriado, el personal les dijo que le pusieran un gorro y unos guantes que les proporcionaron. Los oficiales del centro se negaron a encender la calefacción pues le dijeron que lo harían hasta el mes entrante.

"Mi bebé no puede usar un gorro y guantes todo el tiempo, se siente incómodo y comienza a llorar".

La piel del bebé ahora tiene una aspecto áspero y está manchada. El viernes el hijo de los Connors despertó con el ojo izquierdo hinchado y lloroso.

Los funcionarios del centro les dijeron a la joven pareja que su hijo era "un poco joven" para estar en el centro y que si querían podrían firmar algunos papeles para permitirles que el bebé pueda estar separado de los padres, dice la declaración.

Eileen Connors no sólo se enojó sino que ahora está espantada por la simple idea de que en cualquier momento los oficiales le puedan quitar a su hijo. "Desde entonces no puedo dormir pensando que que alguien puede entrar y quitarme a mi hijo de mis brazos", escribió Connors.

Una familia "traumatizada"

A la familia no se le permitió llamar a su embajada y fue gracias a sus familiares que la sede diplomática se enteró de su detención hasta el 7 de octubre.

Fue en ese momento, según el testimonio de Eileen Connors, que la situación de la familia comenzó a mejorar. Ella observó que el personal comenzó a limpiar las instalaciones y le proporcionaron un corralito y una tina pequeña para su bebé que no estaba rota.

"Aquí nos han tratado como criminales, nos han despojado de nuestros derechos y nos han mentido", dijo Eileen Connors. "Hemos sido tratados injustamente desde el primer día, es sin duda la peor experiencia que hemos vivido".

La abogada dijo este lunes en una declaración al diario The Washington Post que los Connors tienen la esperanza de que pronto serán liberados, sin embargo lo que más le molesta es la forma "tan extrema" en que a la familia se le ha aplicado la ley cuando estaba de vacaciones junto a su hijo.

"Estamos traumatizados... esto nunca sucedería en el Reino Unido a los ciudadanos estadounidenses, ni a nadie más, porque la gente allá es tratada con dignidad", dice la declaración de Eileen Connors.


Imágenes de las conocidas “hieleras” donde la Patrulla Fronteriza detiene a los inmigrantes

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