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Nutrición

Una nueva guía da vía libre al consumo de carne roja y procesada. Por qué conviene hacer oídos sordos

La publicación de una nueva guía dietética que estima que no es necesario reducir el consumo de carne roja y procesada ha hecho saltar chispas entre nutricionistas y expertos de todo el mundo. ¿Se han propuesto volvernos locos a los consumidores o es un caso de mala ciencia? Más bien parece lo segundo.
6 Oct 2019 – 11:19 AM EDT

La guía en cuestión, que se publicó esta semana en la prestigiosa revista Annals of Internal Medicine parte de de cinco revisiones anteriores y, en esencia, contradice las recomendaciones nutricionales de los últimos años e indica que no hay una asociación estadísticamente significativa entre el consumo de estas carnes y el riesgo de cáncer o enfermedades cardiovasculares.

Si eres de los que se relame los dedos con las barbacoas puede que esto te parezca una buena noticia. Pero si te preocupa tu salud (y la del planeta), mejor sigue leyendo y no lances las campanas al vuelo: el consenso en torno a la nocividad de la carne es muy amplio y, por otra parte, la reducción del consumo de carne es una de las claves en la lucha contra el cambio climático.

Por estas dos razones, y a pesar del gran impacto que ha tenido en los medios, a la nueva guía le han llovido las críticas. Entre ellas sobresale la de un grupo de prestigiosos epidemiólogos agrupados en la True Health Initiative, que enviaron una carta a la revista pidiendo que retiren el artículo en cuestión.


“Es un trabajo desafortunado que tiene el potencial de dañar la salud pública, la de los pacientes y la del planeta”. Con estas palabras la Escuela de Salud Pública T. Chan de la Universidad de Harvard, una de las instituciones de referencia en este campo, critica tanto la metodología empleada como el análisis que conduce a las revisiones finales y recuerda que esta guía “ contradice el gran cuerpo de investigaciones que prueban que el consumo más elevado de carnes rojas, especialmente las procesadas, se asocia con un riesgo más alto de diabetes 2, enfermedades cardiovasculares, ciertos tipos de cánceres y muerte prematura”.


Ante el entusiasmo de medios de comunicación de todo el mundo, que se han lanzado a publicar la guía sin más, los expertos de Harvard señalan que estamos ante un buen ejemplo de cómo uno debe mirar más allá de los titulares y las conclusiones abstractas”.

“La recomendación de que los adultos deben continuar con el consumo de carne roja es altamente irresponsable. Nos encontramos frente a una creciente epidemia de enfermedades relacionadas con la dieta y con una crisis climática, y ambas están vinculadas con el alto consumo de carne”, dijo Frank Hu, director del departamento de nutrición de Harvard. Con similares argumentos, expertas como Danielle Nierenberg, del Food Tank, o Richard Carmona, quien sirvió como Cirujano General de EEUU hasta 2006, se refieren a las numerosas lagunas de esta guía.

Las críticas a esta guía se fundamentan en que los tres metaanálisis en los que se basa (de un total de cinco revisiones) dicen lo contrario que la guía general. Es decir, las conclusiones de la guía están en desacuerdo con los datos de los mismos estudios en los que afirma estar basada. Por otra parte, los expertos critican el sistema de medición que emplea para evaluar la calidad de la evidencia (llamada metodología GRADE) ya que la consideran inapropiada. “Es como valorar la calidad de un vehículo deportivo con los criterios que medirían la calidad de un tráiler”, señala el nutricionista Juan Revenga.

“Es un buen ejemplo de nihilismo nutricional”. Así define la cuestión Marion Nestle, reconocida experta de salud pública y autora de numerosas obras de divulgación. “Como los estudios que valoran los aspectos perjudiciales de la carne son observacionales (y se basan en información que facilitan los propios participantes) y tienen, necesariamente, puntos débiles, sus conclusiones no son científicas y no han de tenerse en cuenta. Y dado que no podemos hacer estudios más rigurosos, no debemos dar al público ningún consejo sobre las mejores dietas para ellos y para el medio ambiente”, critica.

La dieta planetaria

¿Y la cuestión medioambiental? El grupo de científicos que elaboró esta guía dijo que “las consideraciones del impacto medioambiental están fuera del rango de sus recomendaciones”. Una irresponsabilidad si te tiene en cuenta el impacto brutal de la ganadería industrial en el medio ambiente. La industria ganadera ocasiona el 14.5% de los gases de efecto invernadero en todo el mundo, mientras que para conseguir un solo kilo de carne de res hacen falta 15,000 litros de agua.

“Es una oportunidad perdida”, sostienen los expertos de Harvard, “porque el cambio climático y la degradación medioambiental tienen serias consecuencias para la salud humana”.

El World Cancer Research Fund, que alerta entre los vínculos entre el consume de carne procesada y el cancer colorectal, también rechazó la nueva interpretación que ofrece esta guía. Giota Mitrou, directora de investigación de esta institución, dijo que las nuevas directrices podrían estar poniendo en peligro a la gente. “El mensaje que la gente necesita escuchar es que no deberían comer más de tres porciones de carne roja a la semana y evitar completamente la carne procesada”.


A principios de este año, una comisión internacional de científicos estimó que para salvar la "salud planetaria" es necesario reducir a la mitad el consumo de carnes rojas y azúcar y duplicar el de frutas, verduras y legumbres. "Se necesita urgentemente una transformación radical del sistema alimentario global”, sostenía el estudio, realizado a lo largo de tres años por la Comisión Eat-lancet, en la que participaron 37 expertos en nutrición y sostenibilidad de prestigiosas universidades de 16 países el mundo y organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura).

"La comida que comemos y cómo la producimos determina la salud de las personas y el planeta, y actualmente estamos cometiendo un grave error", sostenía este informe. "Necesitamos cambiar el sistema alimentario global en una escala que no se ha visto antes".

Alternativas vegetales

Es posible cocinar con opciones que invitan a relamerse los dedos y no contienen carne ni pescado. El truco es dejar de pensar en estos alimentos como meros acompañantes y colocarlos como el plato principal. Presentamos algunas sugerencias:


Los 10 consejos de oro para prevenir el cáncer

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