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Salud Infantil

Cuando tu vecindario marca tu futuro: el mapa que retrata la gran desigualdad en EEUU

El lugar donde uno crece tiene una influencia clave en el desarrollo del niño y su futuro. Un trabajo de la Universidad Brandeis difundido esta semana pone de manifiesto hasta qué punto la raza y la etnicidad son los principales predictores de oportunidad en el vecindario, y cómo los hispanos y negros viven en vecindarios con oportunidades bajas o muy bajas.
25 Ene 2020 – 11:26 AM EST

Solo unos pies de distancia pueden significar dos mundos de oportunidades para los niños. Una distancia que impactará enormemente su futuro como adultos e incluso su esperanza de vida: hay una diferencia de siete años en cuanto a la expectativa de longevidad dependiendo del lugar donde se viva. Esto quiere decir que en los lugares de muy poca oportunidad la esperanza de vida es de 75 años, frente a 82 años para las zonas más privilegiadas.

Esta es una de las conclusiones de la nueva edición del Índice de Oportunidad de los Niños, que actualiza los datos de 2014. Está elaborado por la Universidad Brandeis y toma en cuenta, de forma exhaustiva, los datos de 72,000 vecindarios en EEUU.

El informe clasifica los vecindarios de las 100 mayores áreas metropolitanas de Estados Unidos, donde viven dos terceras partes de todos los niños, y asigna puntuaciones en función de las oportunidades que presentan para los niños. Desde muy bajo ( el peor de todos es Bakersfield, en California, con solo 20 puntos, hasta muy alto ( a la cabeza se sitúa Madison, Wisconsin, con 83 puntos), como muestra el gráfico de más abajo.

“El índice es único porque da a cada vecindario de EEUU una métrica consistente y actualizada de lo que los niños han de tener para crecer saludablemente”, dijo la investigadora Dolores Acevedo-García, principal autora del informe, en rueda de prensa.

El ejemplo de Detroit

El informe pone de manifiesto que existen grandes desigualdades no solo entre población y población sino también en las mismas ciudades, y que éstas afectan principalmente a negros e hispanos.

El caso de Detroit ilustra esta situación. Aunque Detroit a menudo se asocia con problemas sociales y económicos, hay un amplio margen de oportunidad en función del vecindario en el que se resida. Esto quiere decir que los niños viven en mundos diferentes a muy pocos pies de distancia. De los 828 niños que viven en el vecindario B, de altas oportunidades, como describimos más abajo, el 94% son blancos no hispanos. De los 1.070 niños que residen en el vecindario A, el 94% son negros.


En las 100 mayores ciudades del país, 9.8 millones de niños viven en vecindarios con oportunidades muy bajas: 4.5 de ellos son hispanos. La mayoría de los niños blancos viven en vecindarios de alta o muy alta oportunidad. Mientras, la mayoría de los niños negros e hispanos viven en vecindarios de baja o muy baja oportunidad. La media para los niños blancos es de 73 puntos, comparado con 33 para los hispanos. Los niños hispanos tienen 5.3 veces más probabilidades de vivir en un vecindario de muy bajas oportunidades que los niños blancos, como ilustra este gráfico:

¿Por qué este análisis de los vecindarios? Su influencia es enorme: influyen en la cantidad de espacios verdes de que disponemos, el tipo de comida que comemos, las escuelas, la calidad del aire e incluso del agua.

Así las cosas, ¿dónde es mejor vivir, cuando quieres ofrecer las mejores oportunidades a tus hijos? El gráfico que presentamos a continuación incluye las diez mejores y peores ciudades en función de su valoración en 29 aspectos entre los que se incluyen la disponibilidad y calidad de los centros de educación temprana; las tasas de graduación del instituto y el número de adultos con trabajos cualificados; tasas de desempleo y pobreza; contaminación del aire; porcentaje de viviendas en propidad o disponibilidad de espacios verdes y supermercados con comidas saludables, entre otros.

En función de esos valores, cada vecindario recibe una puntuación. Existe un patrón geográfico en este sentido en EEUU. Con pocas excepciones, señala el informe, las ciudades en el sur del país alcanzan puntuaciones más bajas que las del norte.


"Creemos que todos los niños se merecen oportunidades equivalentes para crecer y aprender", señalan los autores del índice. "Nuestra gran preocupación es si los niños —independientemente de dónde vivan o cuál sea su raza— tienen una oportunidad justa de experimentar condiciones en su barrio que les ayuden a florecer". La respuesta está clara a la luz de estos datos: hay un larguísimo camino por recorrer.

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