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Salud Infantil

La pregunta incómoda que todo padre debe hacer cuando sus hijos visitan amigos: ¿Hay armas de fuego en casa?

1 de cada 3 hogares con niños en Estados Unidos tienen armas que no han sido almacenadas de forma segura. 80% de las muertes de menores de 15 años por uso accidental de un arma de fuego ocurren en una casa. La presencia de un arma en la vivienda aumenta el riesgo de suicidio en menores de edad. El #NationalAskDay busca prevenir estas tragedias.
21 Jun 2018 – 4:53 PM EDT

Hace ocho años, Ashlyn Melton recibió la llamada que toda madre teme: su hijo Noah, de 13 años que estaba en una pijamada en casa de un amigo, había muerto porque su compañero había disparado un arma que estaba cargada y en un lugar de fácil acceso dentro de esa casa.

"Grité tan alto que nos llevaron a la estación de policía. Mi hijo se había convertido en una estadística", recuerda en un artículo que escribió el año pasado.

Según estadísticas del Centro Brady, 1 de cada 3 hogares con niños en Estados Unidos tienen armas que no están guardadas de forma segura. 80% de las muertes en menores de 15 años por uso no intencional de un arma de fuego ocurren en una casa.

En un esfuerzo por evitar estas tragedias, cada año, el 21 de junio, se celebra el National Ask Day, una iniciativa del Centro Brady en colaboración con la Academia Estadounidense de Pediatría, que insta a todo padre a hacer una simple pregunta a sus amigos, parientes, niñeras, vecinos e incluso a sí mismo: ¿Hay un arma de fuego en casa?


En un país como EEUU, las probabilidades de que la respuesta a esa pregunta sea afirmativa son altas, aclara a Univision Noticias Fernando Stein, expresidente de la Academia Estadounidense de Pediatría subrayando que, si es el caso, se debe repreguntar si el arma está bajo llave y no cargada (las balas separadas del arma) e incluso si allí vive alguien que esté triste o deprimido. Todo esto, asumiendo que ya se conoce un poco a la familia que acogerá al niño para descartar otras potenciales amenazas como abuso sexual, entre otras.

"Es muy sencillo en realidad. Preguntas por las armas y cómo están guardadas y luego tomas la decisión de si te sientes tranquilo de que tu hijo vaya a esa casa", dice Melton en su artículo. En su criterio, la responsabilidad como padres de asegurarnos de la seguridad y bienestar de nuestros hijos debe anteponerse a la incomodidad de hacer la pregunta.

"Preguntamos por los perros si nuestro hijo está asustado. Le recordamos a otros papás si nuestro hijo padece alguna alergia alimentaria, preguntamos por las piscinas si no pueden nadar, pero por alguna razón preguntar por un arma parece un tabú en esta época", recalca la madre quien se convirtió en una activista de esta campaña.


"Estos son nuestros hijos. Tener un arma es un derecho, pero con cada derecho viene una responsabilidad no sólo de quien la tiene de tenerla debidamente guardada, sino de nosotros como padres de asegurarnos de que nuestros hijos estén en un ambiente seguro", exclama en un video una madre que perdió a su niño de 5 años cuando el hijo de la niñera que lo cuidaba en su casa encontró un arma y la disparó.

Stein brinda algunos consejos útiles: "Una forma de preguntarlo para que la persona no se sienta atacada, es decir: mira soy muy sobreprotector con mis hijos así que te haré tres preguntas que hago a todas las personas: ¿hay perros en casa? ¿Hay piscina? Y por último: ¿hay armas?".

A la vez, a partir de los 4 años en adelante ya se puede comenzar a hablar con los hijos acerca de las armas, pero nunca se debe confiar por completo en que esto por sí solo bastará. "La naturaleza de los niños es ser curiosos y lo más probable es que al ver un arma intentan agarrarla y halar el gatillo como ven en las películas. La distancia entre un niño, una pistola y una tragedia es muy corta", insiste Stein.

¿Qué decirle al niño? "Es necesario explicarle que si ve un arma, sea una pistola, un rifle o incluso una ballesta (nombrando explícitamente cada una) debe salir de ese lugar y llamar a un adulto", responde Stein.


En una sociedad tan azotada por la violencia como la estadounidense, en la que un joven tiene 91% más probabilidades de morir por un arma de fuego que en cualquier otro país industrializado, es fundamental enseñar a los niños a manejar sus emociones de forma apropiada y todo parte de predicarlo con el ejemplo.

"Hay que liderar con nuestro comportamiento: como padre no ponerte furioso si vas manejando ni recurrir a la violencia como alternativa de solución a los problemas. También no ver películas o contenidos con exceso de sangre o matanzas frente a ellos. La violencia extrema se ha ido normalizando en nuestros ambientes y eso es muy peligroso", dice Stein.

Un freno al suicidio

El almacenamiento incorrecto de un arma en un hogar también aumenta el riesgo de suicidio en los jóvenes, un problema cada vez mayor en el país. Desde 1999, la tasa de suicidio ha aumentado casi 30% en Estados Unidos. Según el Centro Brady, en EEUU 8 de cada 10 suicidios con armas de fuego en adolescentes son cometidos con un arma que pertenecía a un pariente.

"Un arma de fuego en el hogar aumenta el riesgo de suicidio en adolescentes incluso aunque no haya una enfermedad mental de por medio porque los jóvenes tienden a buscar soluciones permanentes a problemas temporales como el que les haya ido mal en un examen, los haya dejado la novia, etc", señala Stein.


“Cayman era un niño muy alegre. No era acosado en la escuela, no tenía problemas con las chicas. Tenía una familia feliz. No hubo ninguna señal de alerta. Recibió un email sobre una tarea escolar y unos treinta minutos después, mi hijo de 13 años se quitó la vida con un arma en la que yo no había pensado durante años”, relata un padre en un testimonio recogido en la página web del Centro Brady.

Restringir la disponibilidad del arma es el primer paso para mantener a los niños y adolescentes a salvo.

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