Relaciones Internacionales

La Carta Democrática da fuelle a la radicalización política en Venezuela

La activación del mecanismo de la OEA contra el Gobierno del presidente Maduro provocó el rechazo enérgico del gobierno, la aprobación opositora y encendió el debate en las redes sociales en el país.
1 Jun 2016 – 9:10 PM EDT

Al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, se le debe el último chiste que se esparció como pólvora en los grupos de WhatsApp en Venezuela: “Última hora, Nicolás Maduro ordena el cierre de Ipostel y demás servicios de correos para no recibir la Carta Democrática”.

La invocación de la Carta Democrática contra el Gobierno del presidente Maduro por parte de Almagro generó todo tipo de comentarios y encendió el debate en las redes sociales en el país. Mientras los usuarios de Twitter identificados con la oposición promovían la etiqueta #VzlaUnidaContraLaTirania y brotaba una especie de club de fans del diplomático uruguayo agrupados en #VenezuelaConAlmagro, los simpatizantes del chavismo respondían trinando #LaPatriaSeDefiende y #ConMaduroATodaMarcha.

La iniciativa impulsada desde Washington retumbó en las calles de Caracas. El presidente Nicolás Maduro comenzó denunciado un plan para provocar “la intervención gringa en Venezuela” y terminó bailando salsa. Sobre una tarima ubicada a las puertas del palacio de Miraflores, donde recibió una manifestación de apoyo encabezada por trabajadores del sector transporte, Maduro fustigó a Almagro, por cuestionar a su Gobierno.



“Almagro, métase su Carta Democrática por donde le quepa”, espetó el mandatario, que convocó a una “rebelión nacional” frente a lo que calificó como “amenazas internacionales”. El Jefe de Estado acusó al máximo representante de la OEA de abrirle las puertas a una intervención extranjera, al plantear ante el Consejo Permanente la activación “de una entelequia llamada Carta Democrática”.

Maduro anunció que demandará judicialmente a la directiva de la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, por “usurpar funciones constitucionales exclusivas del Presidente de la República”. En particular, señaló al líder del Parlamento, Henry Ramos Allup, por considerar que “ha pretendido arrogarse las relaciones internacionales del país”, apoyando “el intervencionismo extranjero” y cometiendo el delito de “traición a la patria”.

Ojos abiertos

Luego de finalizado el acto oficial y mientras el sucesor del difunto Hugo Chávez danzaba al son del estribillo “paz, no quiero guerra, queremos paz”, Ramos Allup restaba importancia a las amenazas del gobernante chavista. “¡Estoy muy asustado!”, ironizó el diputado frente a los periodistas que buscaban su reacción en el Palacio Federal Legislativo.


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Antes de que Maduro tomara la palabra, el jefe del Poder Legislativo había ofrecido una rueda de prensa en la que informó que solicitará un derecho de palabra ante la OEA para exponer el caso venezolano. Aunque dijo comprender la “cautela” del ente hemisférico y las complicaciones propias de los mecanismos diplomáticos, sostuvo que “tampoco la comunidad internacional puede cerrar los ojos ante la grave crisis humanitaria por la que estamos atravesando”.

Ramos Allup destacó que el informe elaborado por Almagro sobre Venezuela permitirá “tratar de manera muy clara” lo que ocurre en el país; sin embargo, prefirió ser prudente al momento de evaluar las implicaciones de este debate. “El secretario general de la OEA va a plantear el caso y vamos a ver cómo se desenvuelve. No vamos a caer en conjeturas”, apuntó el dirigente opositor.

Hecho trascendental


El internacionalista Félix Gerardo Arrellano opina que Almagro “cumplió con sus deberes” y ahora ha dejado la pelota del lado de los gobiernos de la región. “En todo este escenario, el que sale mejor parado es el secretario general de la OEA, que presentó un informe que desafía la consciencia y la ética de los Estados latinoamericanos”, resalta.

No será fácil que el Consejo Permanente reúna los votos que se requieren para activar la Carta Democrática sobre Venezuela, estima Arellano, recordando que el Gobierno de Colombia fracasó en su intento de debatir en ese foro la crisis que desató el cierre de la frontera ordenada por Maduro a mediados de 2015. Sin embargo, acota, “ Almagro hizo su tarea al entregar un investigación exhaustiva acerca de la realidad venezolana”.

El experto de la Universidad Central de Venezuela juzga que Maduro “puede estar jugando a su aislamiento”, con su condena a la OEA. No obstante, advierte que esa estrategia agravaría la debacle económica que padece la nación, golpeada por el bajón del precio del petróleo, una inflación galopante y la escasez de los productos básicos.

“China ya le ha dicho a Venezuela que no puede seguir financiando a fondo perdido y estamos en puertas de una crisis financiera que obligará a recurrir a la banca internacional o el Fondo Monetario Internacional (FMI). En ese caso, ¿qué va a llevar de expediente Venezuela al exterior? ¿Que no cumple con la Carta Democrática y las normas internacionales? El Gobierno debería aprovechar este momento para corregir, modificar su política en Derechos Humanos y abrir la economía”, concluye Arellano.

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