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Trump dice que le fue "genial" en su reunión con Romney, que se marcha sin dar mayores pistas

Tras 90 minutos de reunión, ninguno de los dos republicanos dio mayores detalles sobre el resultado de su encuentro.
19 Nov 2016 – 3:17 PM EST

Mitt Romney explicó en 31 segundos su reunión de 90 minutos con el presidente electo, Donald Trump, tras una campaña marcada por un intercambió de insultos entre ambos. El magnate, desde la puerta de la casa de uno de sus clubes de golf, resumió la reunión en tres palabras: "Nos fue genial", y se marchó.

Obviando el micrófono, Romney explicó sin mayores detalles que se trató de "una conversación de largo alcance" sobre "distintos escenarios en el mundo, donde están los intereses de Estados Unidos". Además, dijo que intercambiaron puntos de vista, que tuvieron una "discusión profunda y minuciosa". Y cerró: "Apreció la oportunidad de hablar con el presidente electo, y espero con ansias la entrante administración".

Según el equipo de transición del presidente electo, la reunión fue convocada por el magnate para solicitar el "consejo" de Romney. Pero se especuló sobre la posibilidad de que Trump le ofreciera el puesto de Secretario de Estado.

Ni Trump ni Romney confirmaron la designación.

Mitt Romney fue una de las voces republicanas más críticas de Trump durante toda la campaña presidencial. Lo tildó de "farsante", dijo que la mentira era la marca del multimillonario e incluso cuestionó que su temperamento fuera el adecuado para un presidente. Además recordó cómo Trump se rió de un reportero discapacitado y cómo relacionó las preguntas de una entrevistadora con su ciclo menstrual.

Y entonces, ese marzo en víspera de las decisivas primarias de Florida y Ohio, Trump no se quedó callado. Catalogó al exgobernador de Massachusetts (2003-2007) como un "desastre" de candidato presidencial (2012) para el Partido Republicano. "Se hubiera puesto de rodillas con tal de coseguir mi apoyo", dijo el presidente electo.

Más allá de las rivalidades entre ambos republicanos, algunos analistas consideran que este tipo de reuniones son una señal de que el magnate está dispuesto a pasar la página de sus diferencias y tender puentes con algunas figuras del establishment republicano que tanto le dieron la espalda durante la campaña.


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