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Asalto al Capitolio

De Yale a ¿la cárcel?: la trayectoria de Stewart Rhodes, el fundador de los Oath Keepers

El fundador de la milicia de extrema derecha Oath Keepers fue alguna vez un prometedor licenciado en derecho por la prestigiosa Universidad de Yale. Desde este martes se enfrenta al que es, hasta ahora, el mayor juicio por el asalto al Capitolio.
Publicado 27 Sep 2022 – 12:02 PM EDT | Actualizado 27 Sep 2022 – 12:02 PM EDT
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Han pasado 20 meses y 21 días desde el asalto al Capitolio. Y ese es el tiempo que tardó en ser llevado a juicio por aquellos hechos Stewart Rhodes, el fundador de la milicia de extrema derecha Oath Keepers.

Rhodes, detenido en enero de este año, enfrenta en Washington DC una pena de hasta 20 años por “conspiración sediciosa”, un cargo raramente usado y que se basa en una ley que data de la Guerra Civil.

Junto a otros cuatro miembros de su milicia, Rhodes está acusado de formar parte de un complot que durante semanas planeó frenar de forma violenta la transferencia de poder entre Donald Trump y Joe Biden, ganador de las elecciones de 2020.

Sus abogados han sugerido que su defensa se basará en su creencia de que Trump iba a invocar la Ley de Insurreción y llamar a milicianos a apoyar su intento por seguir en el poder bajo el pretexto de que había habido fraude electoral.

Según esto, sus acciones antes del 6 de enero partían de su creencia de que se estaba preparando para seguir las órdenes legales de Trump.

El caso contra Rhodes es el mayor test para el Departamento de Justicia y su masivo trabajo de presecución de los responsables de los disturbios que desembocaron en el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021, por el que ya han sido condenadas cientos de personas.

El proceso, que se espera dure unas seis semanas, comenzó este martes con la selección de los miembros del jurado.

¿Quién es Stewart Rhodes, fundador de Oath Keepers?

Mucho antes de que pusiera en marcha una de las mayores milicias de extrema derecha en la historia de EEUU y antes de que sus Oath Keepers asaltaran el Capitolio el 6 de enero de 2021, Stewart Rhodes era un prometedor licenciado de la Facultad de Derecho de Yale.

Rhodes consiguió una pasantía en la Corte Suprema de Arizona, en parte gracias a su inusual historia de vida: fue paracaidista del ejército hasta que sufrió un accidente en un entrenamiento; se casó, fue a la universidad y obtuvo un título en Derecho de la Ivy League.

La pasantía fue un peldaño más desde un comienzo difícil. Pero en lugar de encajar, Rhodes parecía enojado y agraviado.

En aquella época criticaba la Ley Patriota, que otorgó al gobierno mayores poderes de vigilancia después de los ataques del 11 de septiembre, porque borraría las libertades civiles. Se refirió al vicepresidente Dick Cheney como un fascista por apoyar el uso por parte de la administración de George W. Bush del estatus de “combatiente enemigo” para detener indefinidamente a los prisioneros.

“Lo veía como una lucha titánica entre personas como él que querían la libertad individual y el gobierno que trataba de quitarles esa libertad”, dijo Matt Parry, quien trabajó con Rhodes en el equipo del juez de la Corte Suprema de Arizona Mike Ryan.

Rhodes alienó a su jefe republicano moderado y finalmente dejó un trabajo que tantos usaban como trampolín para sus carreras. Desde entonces su vida ha girado en torno a una sed de grandeza y una profunda desconfianza hacia el gobierno.

Se dedicó a trabajar en la formación de un grupo con raíces en un profundo sentimiento antigubernamental y su mensaje resonó. No tardó en ganar seguidores a medida que avanzaba por un camino cada vez más extremista que conduciría a enfrentamientos armados, incluso con las autoridades federales en Bundy Ranc, Nevada.

Y esa alternativa carrera culminó el año pasado, dicen los fiscales, cuando Rhodes diseñó un complot para impedir violentamente que Joe Biden se convirtiera en presidente.

Rhodes, de 57 años, volverá a la corte este martes, pero no como abogado.


Junto a otras cuatro personas con vínculos a los Oath Keepers (Guardianes del Juramento, en español), Rhodes está procesado por cargos de conspiración sediciosa, la acusación penal más grave presentada por el Departamento de Justicia en el caso del asalto al Capitolio. El cargo podría ser castigado hasta con 20 años de prisión.

Rhodes, Jessica Watkins, Thomas Caldwell, Kenneth Harrelson y Kelly Meggs son los primeros acusados del 6 de enero en ser juzgados bajo una ley de la era de la Guerra Civil contra los intentos de derrocar al gobierno o, en este caso, bloquear la transferencia de la presidencia.

El juicio pondrá de relieve la milicia que Rhodes fundó en 2009 y que ha crecido hasta incluir miles de supuestos miembros en capítulos poco organizados en todo el país, según Rachel Carroll Rivas, subdirectora interina de investigación del Proyecto de Inteligencia del Southern Poverty Law Center.

Para Rhodes, esto no deja de chocar con las ambiciones y la grandeza que había imaginado durante mucho tiempo para sí mismo, dijo su exesposa, Tasha Adams. “Él iba a lograr algo increíble”, dijo Adams. “No sabía qué era, pero iba a lograr algo increíble y trascendental”.

Para ir a Yale, Rhodes empuja a su mujer a hacerse stripper

Rhodes nació en Fresno, California. Se trasladó a Nevada, para a veces vivir con su madre y otras veces con sus abuelos, que eran trabajadores agrícolas migrantes, parte de una familia extendida multicultural que incluía parientes mexicanos y filipinos. Su madre era una pastora que tenía su propio programa de radio en Las Vegas y se hacía llamar Dusty Buckle, contó Adams.

Rhodes se unió al Ejército recién egresado de la escuela secundaria y sirvió casi tres años antes de ser dado de baja con honores en enero de 1986, después de romperse la espalda en un accidente de paracaidismo.

Recuperado del accidente, encontró trabajo como aparcacoches en Las Vegas, época en que conoció a Adams. Fue en 1991, él tenía 25 años y ella 18.

Adams vio en Rhodes un sentido de la aventura irresistible para una joven criada en una familia de clase media mormona. Unos meses después de que la pareja comenzara a salir, Rhodes accidentalmente dejó caer un arma que se le disparó en un ojo. Ahora usa un parche.

La familia de Adams había ahorrado dinero para que ella fuera a la universidad, pero después de su boda. Rhodes decidió que él debería ser el primero en estudiar una carrera.

Así fue que le dijo a Adams que tendría que dejar su trabajo como profesora de baile para hacerse cargo de la manutención de ambos trabajando a tiempo completo como stripper. De esa manera, él podría concentrarse en convertirse en un brillante estudiante, según Adams. Se casaron, pero ella encontró que desnudarse en público era degradante y chocaba con su educación conservadora.

“Todas las noches, al ir al trabajo en coche lo pasaba muy mal. Simplemente vomitaba antes de entrar, así de horrible era”, dijo Adams. Rhodes la presionaba para ganar más aumentando su exposición o contacto con hombres, dijo. “Nunca era suficiente... Sentí que había renunciado a mi alma”.

Lo dejó cuando quedó embarazada de su primer hijo y la pareja volvió a vivir con su familia. Se preocupaban por ella, pero no querían ir demasiado lejos por temor a perderla por completo. Para entonces, Rhodes era el centro de su vida.

El abogado de Rhodes dar una entrevista y Rhodes se negó a responder una lista de preguntas enviada por The Associated Press.

Después de terminar en la Universidad de Nevada, Las Vegas, Rhodes se fue a trabajar a Washington como miembro del personal de Ron Paul, un congresista republicano de tendencia libertaria, y luego asistió a Yale, con períodos intermedios como artista y escultor. Paul no respondió a una solicitud de comentarios.

Las notas de Rhodes le abrieron las puertas de varias de las mejores universidades, dijo Adams. En Yale, Adams cuidaba de la familia en un pequeño apartamento mientras él conseguía un premio por un artículo que argumentaba que el uso de la condición de combatiente enemigo por parte de la administración de George W. Bush para retener indefinidamente sin cargos a las personas sospechosas de apoyar el terrorismo era inconstitucional.

Después de la pasantía de Arizona, la familia se mudó a Montana y regresó a Nevada, donde trabajó en la campaña presidencial de Paul en 2008.

El post viral que dio vida a los Oath Keepers

Fue entonces cuando Rhodes también comenzó a formular su idea de iniciar Oath Keepers. Puso un video corto y un post en un blog "se volvió viral de la noche a la mañana", dijo Adams.

Rhodes fue entrevistado por el teórico de la conspiración Alex Jones, pero también por figuras de los medios más importantes como Chris Matthews y Bill O'Reilly.

Así fue que lanzó formalmente Oath Keepers en Lexington, Massachusetts, el 19 de abril de 2009, donde se disparó el primer tiro de la Revolución americana.

“Sabemos que si llega un día en este país en que venga una dictadura en toda regla o una tiranía, de izquierda o de derecha, sabemos que sólo puede suceder si esos hombres, nuestros hermanos de armas, cumplen con órdenes inconstitucionales e ilegales”, dijo Rhodes en su discurso de Lexington, que no obtuvo ninguna cobertura mediática.

El objetivo declarado de la agrupación era reclutar miembros activos y retirados de las fuerzas armadas, la policía y personal de auxilio decididos a cumplir el juramento que hicieron de defender la constitución. Los Oath Keepers se comprometieron a no cumplir con una serie de órdenes, como la de desarmar a la ciudadanía, hacer allanamientos sin órdenes judiciales y detener ciudadanos estadounidenses como enemigos de combate en violación de su derecho a un juicio con jurado.

Rhodes fue un orador convincente y, especialmente en los primeros años, enmarcó al grupo como “simplemente un grupo pro-Constitución formado por patriotas”, dijo Sam Jackson, autor del libro “Oath Keepers” sobre el grupo.

En ese aparentemente inofensivo contexto y con sus conexiones políticas, Rhodes aprovechó el creciente poder de las redes sociales para impulsar el crecimiento de Oath Keepers durante la presidencia de Barack Obama.

Las listas de miembros filtradas el año pasado incluían unos 38,000 nombres, aunque muchas personas han dicho que ya no forman parte o que nunca fueron participantes activos. El año pasado un experto en el asunto estimó la membresía en unos pocos miles.

Los diálogos internos a menudo se tornaban más sombríos cuando se hablaba de lo que se consideraba amenazas inminentes, sobre todo la Segunda Enmienda de la constitución (que habla sobre el derecho a portar armas) y los preparativos para defenderla, según Sam Jackson.

“Una y otra vez, Oath Keepers sienta las bases para que las personas decidan por sí mismas si se justifica la actividad violenta o criminal”, dijo Jackson, profesor asistente en la Universidad de Albany.

La membresía requería un pago que permitía acceder al sitio web de grupo. Allí podían unirse a foros de discusión, leer los escritos de Rhodes y escuchar propuestas para unirse a entrenamientos militaristas.

Sin embargo, los miembros dispuestos a ir armados a un enfrentamiento se cuentan por pocas docenas, dijo Jason Van Tatenhove, exvocero del grupo.

Los enfrentamientos con las autoridades comenzaron en 2011 en la pequeña ciudad de Quartzsite, en el desierto occidental de Arizona, donde los funcionarios locales tenían muchos problemas entre ellos. El jefe de policía fue acusado de mala conducta y varios agentes fueron suspendidos. Un par de años más tarde, Rhodes comenzó a pedir a los miembros que formaran “equipos de preparación comunitaria”, que incluían entrenamiento de estilo militar.

Los Oath Keepers también se presentaron en un evento decisivo en los círculos antigubernamentales: el enfrentamiento con los agentes federales en Bundy Ranch de Nevada en 2014. Más tarde ese año, los miembros se apostaron en los tejados de Ferguson, Missouri, armados con rifles estilo AR-15, para proteger a las empresas de los disturbios desatados después de que un gran jurado se negara a acusar a un oficial de policía en el tiroteo fatal de Michael Brown, de 18 años.

Al año siguiente, Oath Keepers protegió una mina de oro del sur de Oregón cuyos derechos de explotación estaban en una disputa con el gobierno. Aún así, Rhodes nunca fue arrestado.

A medida que los “guardianes del juramento” aumentaron su perfil público y sus confrontaciones con el gobierno, Rhodes comenzó a dejar atrás a algunos de los que alguna vez defendió.

Jennifer Esposito lo contrató como su abogado después de Quartzsite, pero se perdió una audiencia en su caso porque Rhodes estaba en el enfrentamiento de Bundy Ranch. El juez lo apartó del caso y la mujer se quedó sin asistencia letrada.

Ella no tiene resentimientos, pero Michael Roth, también representado por Rhodes en las demandas de Quartzsite, es menos indulgente. Comparó el manejo de su caso con un médico que sale de un quirófano en medio de una cirugía.

“Claramente, solo nos usó para publicidad para ganar membresías en Oath Keepers”, dijo Roth.

La negligencia culminó en un caso de inhabilitación que finalmente se presentó contra Rhodes. Ignoró las acusaciones, se perdió una audiencia y ni siquiera fue representado por un abogado. La comisión que examinó el caso en 2015 descubrió que su conducta como abogado normalmente no haría que alguien fuera inhabilitado, pero su negativa a cooperar sí lo hizo.

La victoria de Trump llevó a Oath Keepers a cambiar de enemigo

Mientras tanto, en el escenario nacional, la estrella política de Donald Trump despegaba. Sus quejas sobre cosas como el "estado profundo" se alinearon con la postura antigubernamental de Oath Keeper. Si bien Rhodes no estaba de acuerdo con Trump en todo, la retórica del grupo comenzó a cambiar.

“Con la elección de Trump, ahora los Oath Keepers tienen un aliado en la Casa Blanca”, dijo Jackson.

Durante gran parte de la historia de los Oath Keepers, el gobierno federal fue el enemigo, pero gradualmente la principal amenaza pasaron a ser las personas de tendencia izquierdista y grupos antifascistas.

Rhodes quería que Oath Keepers fuera a Cleveland para brindar seguridad a Trump en la Convención Nacional Republicana de 2016, a pesar de que nadie había pedido protección al grupo, dijo Richard Mack, un exalguacil de Arizona que sirvió en la junta de Oath Keepers durante unos seis años.

Entonces comenzaron los problemas con algunos dirigentes, pero Rhodes siempre se las arreglaba para conservar el mando. Él fue el comienzo e iba a ser el final de los Oath Keepers.

Lector voraz y orador carismático, Rhodes atraía a la gente y tenía talento para moldear su mensaje a su audiencia y aferrarse al poder. Se entusiasmó con el movimiento de “derecha alternativa” a medida que su perfil se elevaba.

Van Tatenhove se dio cuenta de que tenía que irse cuando en 2017 escuchó a un grupo de Oath Keepers, en una discusión en una tienda de comestibles, negando que el Holocausto hubiera ocurrido.

En 2018, Rhodes fue demasiado lejos para Jim Arroyo, un exguardabosques y presidente de un capítulo de Oath Keepers en el condado de Yavapai, Arizona. Rechazó un intento de enviar miembros del grupo a la frontera entre Estados Unidos y México para una operación armada en apoyo de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos.

Arroyo dijo que eso no había sido aprobado por ninguna autoridad y argumentó que apuntar un arma en la dirección equivocada a lo largo de la frontera podría generar un problema internacional. Se negó a ir.

“Fue entonces cuando prácticamente no quería tener nada que ver con nosotros”, dijo Arroyo, quien finalmente se separó de Oath Keepers nacional y no ha tenido contacto con Rhodes en más de cuatro años.

La victoria electoral de Biden lleva a Rhodes a "preparar la batalla"

Y cuando Biden ganó las elecciones del 2020, afirman los fiscales, Rhodes se empezó a preparar para la batalla.

La organización se pasó semanas viendo cómo podía bloquear la transferencia del poder, reuniendo armas y creando “fuerzas de reacción rápida” para ser apostadas en las afueras Washington, de acuerdo con los fiscales.

El 6 de enero del año pasado, aseguran las autoridades, dos equipos de los Oath Keepers irrumpieron en el Capitolio junto con cientos de partidarios de Trump.

Rhodes no está acusado de ingresar al Congreso, pero se lo vio fuera tras la toma, junto con varios miembros de su organización que sí habían invadido el Legislativo, indicaron los fiscales.

Los abogados de Rhodes dicen que la milicia fue a Washington solo para garantizar la seguridad en eventos de figuras de derecha previo a los disturbios.

La insurrección y la detención de miembros de la milicia asestó un duro golpe a la organización. Pero las ideas que promovió Rhodes no han desaparecido.

“Ofreció un plan de acción que va a ser usado en el futuro”, sostuvo Van Tatenhove. “Es importante que le prestemos atención a esto”.

*El perfil de Rhodes fue escrito para AP por Jacques BILLEAUD y Lindsay WHITEHURST (AP)

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