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De izquierda a derecha: Paul Ryan, Nancy Pelosi y Donald Trump.

Perdedores y ganadores del fracaso republicano para derogar Obamacare

Perdedores y ganadores del fracaso republicano para derogar Obamacare

Donald Trump, que invirtió un gran capital político en la iniciativa, no fue el único perdedor: el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, también sale herido al no poder unir a los republicanos. Entre los ganadores se encuentra el Freedom Caucus, integrado por los congresistas más conservadores de la Cámara Baja.

De izquierda a derecha: Paul Ryan, Nancy Pelosi y Donald Trump.
De izquierda a derecha: Paul Ryan, Nancy Pelosi y Donald Trump.

No sirvieron los ultimátum ni la reputación de ser un maestro de la negociación.

A dos meses de asumir como presidente, Donald Trump enfrentó este viernes su primer gran revés legislativo.

Su propuesta para derogar la reforma sanitaria de Barack Obama y sustituirla por un proyecto bautizado como el 'American Health Care Act' fracasó en la Cámara de Representantes, de mayoría republicana.

Fue un duro golpe para la imagen del presidente, quien suele destacarse por su actitud bravucona y confrontativa. Pero no es el único que sale herido.

A continuación, analizamos desde el punto de vista político quiénes fueron los ganadores y perdedores de la intensa batalla que se libró en la Cámara de Representantes.

El gran perdedor: Donald Trump

Para Trump, un hombre que alcanzó éxito de ventas con su libro 'El arte de la negociación' (The Art of the Deal - 1987) y que ganó la elección promoviéndose como un negociador nato, esta derrota lo deja mal parado.

El magnate republicano basó su campaña electoral en su capacidad para forjar acuerdos y doblegar a los más reacios. Prometió llevar su experiencia empresarial a la Casa Blanca y agilizar el modo de hacer política.

“He observado a los políticos. He tratado con ellos durante toda mi vida. Si no puedes lograr un buen acuerdo con un político, hay algo errado en usted. Ciertamente, no eres muy bueno”, proclamó el día que lanzó su candidatura el 16 de junio de 2015.

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El mandatario republicano enfrenta ahora su primer fracaso legislativo en un Congreso dominado por miembros de su propio partido. Y lo hace con una ley que los republicanos detestan -el Affordable Care Act- que él prometió derogar apenas llegase al poder.

“Sin duda, el primer gran perdedor es el gran negociador en la campaña”, dijo a Univision Noticias César Martínez, asesor del Partido Republicano. “Para negociar no puedes bailar solo y creo que el presidente ha querido imponer un estilo olvidándose de una parte del país. Lo decía Mario Cuomo, exgobernador de Nueva York, se hace campaña en poesía y se gobierna en prosa. El presidente Trump sigue en campaña”.

El otro gran perdedor: Paul Ryan

El republicano Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes, demostró no tener suficiente pulso para convencer a los congresistas de su partido de apoyar un proyecto de ley que él apoyó.

Su reputación como el “padrino de una nueva agenda conservadora” que lograse unificar a su partido quedó dañada, sostuvo el periodista Dan Balz del Washington Post en este artículo. Ryan llegó al mando de la Cámara Baja en 2014 con el respaldo del conservador Freedom Caucus que le ha dado ahora la espalda.

Ryan llegó a decir el martes pasado que si los republicanos fracasaban en aprobar la propuesta, corrían el riesgo de cansar a los votantes ya desgastados por sus luchas intestinas.

“Todos los que se presentaron como candidatos al Congreso, la Cámara de Representantes, el Senado e incluso el presidente, dijeron a los estadounidenses: 'Si nos dan esta oportunidad, esta responsabilidad, con un presidente republicano, un Senado republicano y una Cámara de Representantes republicana, vamos a derogar y reemplazar Obamacare'”, afirmó.

“Si no mantenemos nuestra promesa, será muy difícil lidiar con eso”, agregó.

Eso fue precisamente lo que ocurrió este viernes.

Beneficiarios de Obamacare explican por qué se oponen a la derogación Univision

El Partido Republicano también sale herido

Desde la aprobación del Affordable Care Act hace siete años, los republicanos han prometido acabar con la emblemática reforma sanitaria de Barack Obama.

Para la mayoría de los miembros del partido, sobre todo los más conservadores, la ley representa una injerencia del gobierno federal en el mercado privado de los seguros de salud y en la libertad de los ciudadanos a la hora de optar por servicios de salud.

Pero la propuesta de Donald Trump de inmediato generó fisuras entre los republicanos y dejó en evidencia las fracturas internas del partido.

Los más conservadores se opusieron al proyecto de ley porque les pareció que mantenía demasiados elementos progresistas de Obamacare. Los más moderados querían mantener algunas de sus provisiones y temían que eliminarlas dejaría sin seguro a demasiados estadounidenses.

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Al final, entre tanto tira y afloje, los republicanos se quedan con las manos vacías. Y el Obamacare que tanto criticaron sigue intacto y vigente.

El Freedom Caucus impone (parcialmente) su voluntad

El Freedom Caucus, un grupo integrado por una treintena de congresistas conservadores, impidió a Trump anotar su primera gran victoria parlamentaria.

Creado en febrero de 2015 para promover propuestas más conservadoras sobre presupuesto y responsabilidad fiscal, el Freedom Caucus se opuso desde un comienzo al proyecto de salud del mandatario.

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El presidente Donald Trump enfrenta la paradoja de que los más conservadores de su partido le impidan concretar la vieja aspiración de desmantelar la reforma sanitaria que dejó el anterior gobierno.

El motivo: no veía con buenos ojos que la nueva propuesta mantuviera algunos beneficios básicos de Obamacare, tal como ciertos alivios fiscales y la prohibición de que las aseguradoras nieguen seguros por condiciones médicas preexistentes.

Si bien el grupo tiene poco más de 30 miembros, el Freedom Caucus sabe ejercer su peso cuando se lo propone porque actúa en bloque.

Los republicanos tienen 237 escaños en la Cámara de Representantes. Con 215 votos necesarios para lograr la mayoría aprobatoria, el caucus puede garantizar el éxito o el fracaso de cualquier iniciativa de ley, tal como explica este artículo.

Lo llamativo es que en esta oportunidad el Freedom Caucus le haya jugado una mala pasada a Donald Trump.

“Muchas personas asumieron que el presidente tendría una fuerte influencia entre ellos porque ganó sus distritos por un margen amplio. Pero lo que vemos es que son un poco más firmes en sus principios contra el gasto y las regulaciones gubernamentales”, dijo a Univision Noticias Joshua C. Huder, miembro senior del Instituto de Asuntos Gubernamentales de Georgetown University.

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¿Puede ser que Bannon se salga con la suya?

Steve Bannon suele mantener un perfil bajo. Pero el estratega jefe del presidente es conocido por sus ideas radicales, su influencia en la Casa Blanca y el rechazo que siente hacia políticos republicanos que ve como parte del 'establishment' de Washington.

Ese rechazo ha sido particularmente pronunciado contra Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes, al que Bannon ve como un ejemplo de la élite republicana que él tanto desprecia. Bannon había dicho que el proyecto de ley esponsorizado por Ryan servía los intereses de la industria sanitaria.

El medio ultranacionalista Breitbart, que Bannon lideró antes de mudarse a la Casa Blanca, lleva tiempo publicando artículos negativos sobre Ryan. En medio de la negociación, Breitbart publicó hace unos días una vieja grabación de Ryan en la que prometía ante congresistas del partido nunca defender a Trump. No parece una coincidencia que Breitbart rescatara esa cinta en medio de la negociación de la ley.

Puede parecer extraño que Bannon se vea beneficiado con el fracaso legislativo de este viernes, que supone un daño para la imagen de su jefe Donald Trump.

Pero tal como explica este artículo de New York Magazine, el que más sufrirá las consecuencias es Paul Ryan, quien llegó a decir que su liderazgo al frente de la Cámara de Representantes dependía de la derogación de Obamacare.

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Ante este escenario, es posible que Bannon se alegre con la derrota de la nueva propuesta de salud. Una propuesta que, según New York magazine, no le convencía del todo porque creía que “no bajaba los costos” de los seguros de salud y que había sido “escrita por la industria de los seguros”.

Uno de los ganadores: el legado de Obama

“El expresidente Obama, en sus vacaciones, debe estar bastante contento porque (Obamacare) es el emblema de su administración”, consideró el estratega César Martínez. “Y que no haya tenido votos suficientes (para ser derogado) le da puntos”.

La reforma sanitaria del exmandatario demócrata, denostada por los más conservadores por considerarla demasiado costosa, ha demostrado ser más difícil de derogar.

Activistas, grupos de presión y políticos liberales a favor de Obamacare no tardaron en celebrar la derrota legislativa de Trump. La líder de la minoría demócrata, Nancy Pelosi, dijo ante la prensa rodeada por congresistas de su partido que el fracaso del plan es "una victoria para el pueblo estadounidense".

“El fracaso de la desastrosa ley de salud Trump-Ryan es una gran victoria para las familias trabajadoras de este país y para los cientos de miles que fueron a mítines y reuniones de cabildeo en contra de esta ley”, sostuvo el senador socialista por Vermont y excandidato presidencial, Bernie Sanders.

La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) afirmó en un comunicado que este viernes “triunfó la democracia” y que el pueblo estadounidense optó por decirle “no” a una agenda política “peligrosa”.

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