Parkland entra en el debate del control de armas donde chocan el cinismo y la resignación

Su congresista, Ted Deutch, y su senador, Marco Rubio, dos de los políticos más importantes del distrito del sur de Florida donde murieron 17 personas en una escuela secundaria, reflejan las posiciones diametralmente opuestas sobre cómo evitar con tiroteos masivos.

La hasta el miércoles apacible Parkland, en el sur Florida, entró en el sangriento mapa de las masacres en EEUU con el tiroteo que dejó 17 personas muertas en una escuela del distrito ubicada al norte de la ciudad de Miami.

Como con cada matanza de este tipo, se activa el aparentemente irresoluble debate sobre el acceso a las armas -y en particular- la facilidad que tienen civiles de adquirir armamento de tipo militar, como el rifle AR-15 que la policía dice que usó el asesino confeso del ataque, Nikolas Cruz.

Ese debate permanente entre la sociedad estadounidense, entre quienes promueven mayores controles del acceso a las armas y quienes defienden su uso, encabezados por la Asociación Nacional del Rifle (NRA) una organización que financia campañas y a políticos que promueven la Segunda Enmienda de la Constitución.


Por un lado, el senador Republicano Marco Rubio, el legislador que más apoyo ha recibido del NRA, y el representante del distrito congresional 27, el demócrata Ted Deutch, un congresista que es muy crítico del “control” que asegura que la organización ejerce sobre el Congreso.

Dolor compartido

En sus primeras reacciones ambos políticos compartieron el dolor por el trauma y la pérdida de vidas en la escuela.

“Este es el día que ruegas porque nunca llegue”, dijo Rubio en su cuenta Twitter y poco después, en otro mensaje, aseguró que "en los días por venir será evidente que el asesino dio cantidad de indicaciones de lo que estaba por venir”, escribió en su cuenta Twitter el republicano, en una aparente referencia a los desajustes de personalidad que habría tenido Cruz, de acuerdo con los primeros informes surgidos sobre la identidad del sospechoso.

Mientras tanto, Ted Deutch, representante demócratas por el distrito 22 de Florida en el Congreso federal, estuvo muy activo aportando datos prácticos para los ciudadanos de la zona sobre dónde buscar información y expresando su solidaridad con las familias afectadas.

“A aquellos que están luchando con lo que está pasando, sepan que nuestra comunidad entera del sur de Florida está junto a ustedes lista para hacer lo que podamos para ayudar”, escribió Deutch.

Hasta allí la comunidad entre Rubio y Deutch. Más allá de esas expresiones de preocupación, los dos hombres representan los extremos del debate sobre el acceso a las armas en EEUU.

Grado A NRA

Es la segunda vez en menos de dos años que al senador Rubio le toca reaccionar a un matanza, la anterior fue en junio de 2016 con el ataque al club Pulse de Orlando, en el que murieron 49 personas y que hasta el tiroteo de Las Vegas el año pasado era la mayor masacre cometida por un pistolero.

Rubio es el parlamentario que más ayuda monetaria ha recibido por parte del NRA, después de su colega republicano por Arizona John McCain. En 2017 Rubio recibió 98,755 dólares de grupos de promoción de las armas, mientras que en el ciclo electoral 2016 recibió 176,030 dólares.

Rubio tiene una calificación A plus por parte de la NRA que en julio de 2016 ofreció su apoyo al joven senador cubano-estadounidense luego de que desistiera de seguir buscando la nominación presidencial republicana (algo que logró Donald Trump, quien por cierto fue el primer candidato presidencial que recibe el respaldo oficial del lobby pro armas)

Por eso no es raro que en una entrevista este miércoles con Fox News, Rubio asegurara que no era el momento de hablar de control de armas, algo que suele ser la respuesta tradicional de los conservadores cuando se presentan estas crisis.

Esquivar ese debate y centrarlo más en los problemas de salud que pueden haber tenido los responsables de esas masacres ha sido siempre la estrategia que prefiere el lobby de las armas cuando se plantea, con cada nuevo tiroteo, si no es el momento de hablar del control del acceso y el porte de armas.

“No lo es, porque la gente no sabe cómo pasó esto (…) quién es esta persona, qué la motivo, cómo obtuvieron el arma que usaron para este ataque”, dijo Rubio, y añadió: “Creo que es importante saber todo eso antes de saltar a conclusiones de que hay alguna ley que pudimos haber aprobado que pudo haber prevenido esto. A lo mejor la hay, pero ¿no deberíamos al menos saber los hechos?”

Rubio siempre ha defendido el “derecho constitucional fundamental de los ciudadanos respetuosos de la ley a portar armas” que consagra la Segunda Enmienda.

En una entrevista con CNN en 2013, cuando empezaba su primer período en el Senado, el republicano se hacía eco del argumento al que suelen recurrir los promotores del uso de las armas asegurando que el problema no son las armas, sino la gente que la usa y que nuevas leyes no evitarían que estos eventos no volvieran a ocurrir.

Grado D NRA

En cambio, Deutch está en los niveles más bajos posibles de apreciación por parte del grupo como es lógico con alguien que ha pedido que se renueve la prohibición de venta de armas de asalto -la usada en Parkland y otras masacres similares- y ha copatrocinado iniciativas para controlar ventas de armas y municiones.

En sus ocho años en el Congreso Deutch ha insistido en que se deben aprobar medidas de control, mejorar la asistencia de salud mental, asignar más consejeros en las escuelas y tratar de mantener las armas lejos del alcance de personas peligrosas.

“No estoy diciendo que hay una sola cosa que podría haber prevenido lo de hoy (la masacre de Parkland) No sabemos cosas de este atacante. Pero yo sé que debemos ser capaces de sentarnos y hablar sobre lo que hace falta hacer”, dijo Deuth este miércoles al diario The Sentinel.


En ese mismo medio, el congresista demócrata publicó un artículo en octubre de 2017, tras la matanza en Las Vegas, en el que criticaba el ritual minuto de silencio que se produce en el Capitolio cada vez que ocurre una masacre a manos de un pistolero solitario.

“No puedo sentir más que una rabia creciente sabiendo que los momentos de silencio son el principio y el final de la respuesta del Congreso a los miles de estadounidenses que son tiroteados en las calles”

“Ofrecer ‘rezos y pensamientos’ sin un debate político sustancial sobre cómo reducir la violencia es parte de un plan diseñado e implementado por la NRA y el mercado de armas que la financia. La industria de las armas controla la agenda republicana sobre armas”.

Congreso inactivo

El drama es que las posiciones de Rubio y Deutch en el Capitolio se separan más y se hacen más inamovibles y trasciende posiciones partidistas.

En enero de 2013, un mes después de Sandy Hook, donde un pistolero mató a 20 niños en una escuela en vísperas de navidad, el Senado votó 60 a 40 contra una propuesta de la senadora demócrata por California Dianne Feinstein para retomar la prohibición de la venta de armas de asalto como estaba prevista en la ley que venció en 2000. 15 demócratas se sumaron a la bancada republicana para oponerse al proyecto.

Desde entonces, los congresistas no han considerado ninguna iniciativa seria para establecer un mayor control de armas, pese a que se han producido centenares de muertes en tiroteos masivos y decenas de miles en incidentes con armas.

Pese a esa inacción, el senador Chris Murphy de Connecticut, quien desde Sandy Hook se ha convertido en uno de los políticos más activos en favor de un mayor control de armas recordó el miércoles al pleno, mientras se discutía el tema de la reforma migratoria, que “esto pasa en ningún otro sitio que en los Estados Unidos de América.

“Solo pasa aquí no por coincidencia, no por mala suerte, sino a consecuencia de nuestra inacción. Somos responsables por el nivel de atrocidad masiva que pasa en este país sin paralelo en el mundo entero”, expresó Murphy.

Es poco probable que el reclamo de Murphy o la tragedia de Parkland vayan a cambiar la dinámica en el Congreso, donde seguirán haciéndose minutos de silencio y sin duda sinceras expresiones de dolor que no arreglan el problema de cómo la violencia se potencia con el amplio acceso a las armas que hay en EEUU.