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"Los que estamos con H-1B estamos bastante preocupados": Latinos en Silicon Valley sufren por lo que hará Trump

Las empresas tecnológicas estarán entre las principales perjudicadas si hay restricciones a las visas para profesionales. Los trabajadores extranjeros esperan nerviosos conocer su suerte.
13 Feb 2017 – 2:53 PM EST

SAN FRANCISCO — Loren llegó este lunes a su trabajo en una empresa de internet con una preocupación en mente.

Al mediodía venían los abogados de inmigración de la compañía para resolver dudas de los empleados extranjeros sobre las políticas migratorias del presidente Donald Trump.

Loren, una ejecutiva de marketing mexicana de 37 años, tiene una de las famosas visas H-1B, que Trump ha dicho que quiere restringir y que las empresas de tecnología usan para contratar empleados extranjeros con una capacitación tecnológica alta.

"Estoy nerviosa, muy nerviosa –dice–. Estoy segura que no tengo problemas ahorita, pero esperando a ver qué pasa".

Así como la compañía de Loren decidió hacer una sesión especial para sus empleados, muchas empresas de Silicon Valley vienen mostrando su preocupación por el impacto de la visión de Trump sobre la inmigración. Sus equipos de trabajadores suelen tener gente de muchas nacionalidades y, como sus negocios tienen impacto global, temen que Estados Unidos se cierre al comercio internacional y perjudique sus operaciones.

Aunque todavía no hubo un anuncio oficial, la administración Trump ya dijo que quiere cambiar las visas H-1B y otras regulaciones que permiten a los extranjeros trabajar en el país.

Un documento interno de la Casa Blanca al que Univisión Noticias tuvo acceso a inicios de febrero mostró que el gobierno quiere revisar las políticas actuales de las visas L-1 para trabajadores en visitas de intercambio, B-1 para viajes de negocios y las H-1B para profesionales.

Un análisis de las ciudades con más visas H-1B hecho por un semanario de negocios en Silicon Valley mostró que:

  • Nueva York está primera con más de 34,000 visas.
  • San Francisco –sede de Uber, Twitter, Salesforce, Airbnb y muchas otras– está segunda con más de 13,000;
  • San José –donde están Cisco, eBay y más– tiene 9,600;
  • Sunnyvale –donde está Yahoo–, casi 7,200;
  • y Mountain View –sede de Google–, más de 5,500.

Ganarse la lotería... de visas


Las visas H-1B son difíciles de obtener por su alta demanda.

Cada año, hay una lotería para asignar la mayor parte: 65,000 de las 85,000 (las otras 20,000 están reservadas para empleados con maestrías). Hay quejas de que algunas compañías contratistas de servicios tecnológicos para las grandes de Silicon Valley presentan millones de postulaciones para así llevarse la mayoría de las visas. (Estas firmas, Infosys, Tata y otras, justamente tienen oficinas en Nueva York).

Pero altos ejecutivos como Blake Irving, director general de la compañía de alojamiento de sitios web GoDaddy, defienden estas visas. Irving dice que la industria tiene muchas vacantes sin llenar: "En este país, no producimos suficientes candidatos calificados técnicamente". Estados Unidos debería ayudar a qué más extranjeros que estudian y se gradúan aquí se queden a trabajar en el país, agrega.

Si no lo hace, argumentan muchos en la industria, otros polos de innovación en el mundo buscarán convertirse en el imán de talento que hasta ahora es Silicon Valley.

En Vancouver, Canadá, ya están naciendo empresas que ofrecen ayuda para instalarse allí a las compañías que tengan dificultades en Silicon Valley a raíz de las políticas de Trump.

"El impacto (en la industria tech) sería demoledor", dice Andrés, un publicista chileno que tiene una visa H-1B y trabaja como director creativo asociado en una de las empresas más grandes de Silicon Valley.
"Por mi trabajo, he tenido la oportunidad de trabajar con gente muy talentosa de Brasil, Argentina, México, Colombia, Venezuela, Cuba, Canadá, España, Italia, Reino Unido, India, etcétera –cuenta–. Y creo que la innovación, el impacto y el valor agregado de Silicon Valley es justamente ése: saber fusionar las capacidades multidisciplinarias con profesionales multiculturales".

"Si Silicon Valley, Hollywood, Wall Street (...) se ven obligados a eliminar todo el talento extranjero, probablemente otro país con más visión podrá llevarse eso y convertirse en una nueva potencia".

El estrés de la H-1B


Para el trabajador, obtener una H-1B es un proceso estresante. Loren cuenta que ella la consiguió luego de hacer una maestría en negocios en la Universidad de California Los Angeles y una práctica laboral en San Francisco.

"Ha sido bien difícil –dice–. No todas las empresas están dispuestas a 'sponsorearte' una H-1B. Hay un mínimo de salario, hasta ahora es 80,000, 85,000 dólares al año. Te pone en una posición desventajosa porque le cuestas dinero a la empresa (por el trámite), te tienen que pagar un mínimo y no eres local".

Cuando pensaba que ya había pasado lo peor, ahora se encuentra en medio de la incertidumbre, igual que muchos de sus conocidos extranjeros en San Francisco.

"Todos los que estamos con H-1B estamos bastante preocupados –cuenta–. Sobre todo creo que es la incertidumbre, que nadie sabe nada, eso genera un montón de estrés. (...) no podemos hacer nada, vamos a ver qué acaba siendo la legislación".

"Una preocupación tangible"


En su empresa, agrega, "sí hay una preocupación que es suficientemente tangible como para que traigan una sesión especial" con los abogados.

A ella, además, le toca renovar la visa pronto. Pero lo que le molesta es que, en el debate público sobre el tema, hay quienes no aprecian las contribuciones de estos inmigrantes altamente calificados.

"La mayoría de la gente viene muy preparada –dice–. No es como que llegamos y nos lo dieron en bandeja de oro. Trabajamos un montón, tenemos un currículum fuerte y no es como que llegamos a robarle los trabajos a los americanos. Venimos con ganas de hacer un trabajo honesto y aportar valor al país".

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