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George W. Bush arremete contra el "nacionalismo deformado" de la era Trump pero sin nombrar al presidente

En un inusual discurso en Nueva York, el expresidente republicano criticó el fomento de la intolerancia, la política aislacionista y el "nacionalismo deformado en nativismo" que identifica en los actuales momentos.
19 Oct 2017 – 3:59 PM EDT

Sin nombrar ni una sola vez a Donald Trump, el expresidente George Bush fustigó en un discurso en Nueva York la política que ha seguido el actual mandatario estadounidense, denunciando el aumento de la división y la intolerancia en EEUU.

"La intimidación y el prejuicio en nuestra vida pública marca el tono nacional, da permiso para la crueldad y la intolerancia y pone en peligro la educación moral de los niños", señaló Bush durante una conferencia organizada por el instituto que lleva su nombre.

Bush lamentó la pérdida de confianza en las instituciones y denunció que la política estadounidense hoy "parezca más vulnerable a teorías de conspiración e invenciones".

"Hay algunas señales de que la intensidad del apoyo a la democracia en sí misma ha declinado, especialmente entre los jóvenes", lamentó Bush..

El expresidente criticó que el discurso político se está viendo "degradado por una crueldad trivial" y lamentó que "los desacuerdos se conviertan fácilmente en animosidad" y terminen en la "deshumanización" del otro y además, subrayó que el supremacismo blanco es "una blasfemia contra el credo estadounidense".

"Nuestra identidad como nación, a diferencia de muchas otras, no está determinada por la geografía o la etnia, por la tierra o la sangre (...) Hemos visto nacionalismo deformado en nativismo, hemos olvidado el dinamismo que la inmigración siempre ha traído a Estados Unidos", señaló.

También dedicó sus críticas a las políticas proteccionistas y el aislacionismo que también algunos observadores políticos le atribuyen al gobierno de Trump, a quien sin embargo nunca mencionó a lo largo de su discurso.

"Perdemos la confianza en la economía de mercado y el comercio internacional, olvidando que los conflictos, la inestabilidad y la pobreza son las consecuencias del proteccionismo", dijo Bush y aunque admitió que algunos estadounidenses han sido víctimas de la globalización, alertó que "no es posible" ponerle fin, de la misma forma que "no pudimos impedir la revolución agrícola ni la revolución industrial".

"Observamos el retorno de ideas aislacionistas, olvidando que la seguridad de Estados Unidos está amenazada por el caos y la desesperanza que golpean a lugares distantes, donde emergen el terrorismo y las epidemias, la bandas y el tráfico de drogas".

Bush tampoco dejó pasar el tema de Rusia, al subrayar la necesidad de que EEUU se proteja frente a Moscú y su estrategia para tratar de "explotar las divisiones" dentro del país.

Las críticas del expresidente al actual clima político reflejan las que hiciera a principios de la semana el senador republicano John McCain, quien cuestionó el "nacionalismo espurio" que se fomenta desde Washington, aunque tampoco sin nombrar al presidente Trump y su círculo, a quien se considera que estaba dirigida la crítica.

Desde que Trump se lanzó a buscar la candidatura presidencial republicana se topó con los Bush, una de los clanes más influyentes dentro del Partido Republicano. Tras la derrota de Jeb Bush, el ex gobernador de Florida que era considerado el favorito para quedarse con la nominación, los Bush no ofrecieron su apoyo a Trump.


Seis meses de Donald Trump en la presidencia en 20 fotografías.

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