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QAnon

¿Golpe de Estado? La idea de ciertos seguidores de Trump para sacar a Biden de la Casa Blanca

Un general retirado, Michael Flynn, pareció respaldar la idea de una movida militar para deponer al actual gobierno y amplificó entre la opinión pública un sentimiento que vienen expresando desde hace varios meses algunos conservadores seguidores de QAnon y de Trump.
2 Jun 2021 – 11:25 AM EDT
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Aparentemente, algunos en EEUU, seguidores de las teorías conspirativas del llamado QAnon y de Donald Trump, verían con buenos ojos que se produjera un golpe de Estado como el que recientemente ocurrió en Myanmar para revertir el resultado electoral de noviembre que implicó la salida del expresidente de la Casa Blanca.

Este fin de semana, en Dallas, en el evento “Por Dios y Patria, un encuentro patriota”, organizado por reconocidos promotores de QAnon, la idea ganó oxígeno, más allá del público tradicional que cree en sus enrevesadas teorías, gracias a la respuesta que dio el primer y breve asesor de seguridad nacional de Trump, el general retirado Michael Flynn.

Flynn respondió a alguien del público, que se definió como un exmarine quien le preguntó por qué un golpe de Estado como el que sucedió en febrero pasado en Myanmar no podía producirse en EEUU diciendo: “Sabes... No hay razón. Quiero decir… Eso debería pasar”, dijo el exmilitar, como recoge un trozo de la transmisión que se hizo en el sitio MAGAInfo.TV.

Tanto la pregunta como la respuesta arrancaron vítores en el público, que aparentemente estaría conforme con que los militares estadounidenses sigan el ejemplo de Myanmar, donde en febrero pasado la fuerza armada depuso al gobierno producto de las elecciones del año anterior, arrestó a todos sus miembros (incluyendo a la premio nobel de la paz 1991 Aung Saa Suu Kyi) y los sometió a juicios alegando que habían cometido fraude electoral y otros delitos de los que no ha ofrecido pruebas todavía.

La dura represión con la que la junta de gobierno ha respondido a las manifestaciones por el regreso de la democracia y la liberación de Aung Saa Suu Kyi deja ya 840 muertos, según los datos que maneja Naciones Unidas.

Tras el natural revuelo que causó el que un exmilitar de EEUU considere necesario o siquiera posible una intervención armada en la vida política, Flynn aseguró este martes que él nunca dijo eso (pese a lo que se puede escuchar en el video de la transmisión).

En un mensaje enviado por Telegram, Flynn aseguro que “No hay razón alguna para ningún golpe en EEUU, y yo no he llamado en ningún momento a una acción de ese tipo” y aseguró que se trata de un “invento” producto de una interpretación “retorcida” del evento de Dallas.

“No soy ajeno a la manipulación de mis palabras en los medios y por eso déjenme repetir mi respuesta a esa pregunta hecha en la conferencia: ‘No hay razón (para que) eso (un golpe) deba pasar (aquí en EEUU)”, d ijo Flynn obviando las pausas y alterando la puntuación de lo que dijo originalmente, con lo que cambia el sentido de lo que se escucha decir en el video.

La 'esperanza' que viene de Asia

Myanmar como ejemplo es un tema que viene ganando fuerza entre muchos de esos cultores de teorías conspirativas amparados bajo el paraguas de QAnon, una red que asegura que el poder político, financiero y mediático mundial está controlado por una demoníaca mafia de pedófilos traficantes de menores y que es inminente una “restauración”, para la cual es posible que los “patriotas” deban recurrir a la violencia.

Para QAnon y sus creyentes el paralelo entre EEUU y Myanmar (un país sin ninguna tradición demócratica) es el supuesto fraude electoral, como destaca un trabajo del grupo de monitores de medios Media Matter, de tendencia liberal.

En el evento de Dallas estuvo otra estrella de los infundios del robo de las elecciones, o la Gran Mentira, como lo llaman algunos en la izquierda, la abogada Sidney Powell, quien formó brevemente parte del equipo legal de Trump que presentó infructuosamente decenas de demandas en tribunales poniendo en duda la credibilidad de las elecciones ganadas por Biden.

“Se ha dispuesto una nueva toma de posesión y se le dijo a Biden que salga de la Casa Blanca, y el presidente Trump debe regresar a ella”, afirmó Powell un día antes de la intervención de Flynn, haciendo referencia a una inexistente presión militar sobre el actual presidente y la negada posibilidad de que el antecesor regrese al poder en los próximos meses.

Powell reconoció que en esa vuelta al poder Trump “no va a recibir crédito por el tiempo perdido” porque la “Constitución define la fecha de la toma de posesión”, algo que parece contradecir su premisa original de que habrá una nueva juramentación presidencial.

De acuerdo con la reportera del The New York Times Maggie Haberman, sería el propio exmandatario quien estaría difundiendo entre sus hallegados que regresará a la Casa Blanca en agosto (aunque la conocida periodista no explica cómo estaría el presidente explicando a quienes le escuchan cómo sería ese mecanismo).


Flynn fue hallado culpable de mentir al FBI sobre sus contactos con diplomáticos rusos, pero Trump lo perdonó antes de dejar la Casa Blanca. Desde entonces se ha dedicado a promover los infundios del expresidente sobre el fraude electoral.

A mediados de diciembre, el exgeneral generó una polémica cuando aseguró que el entonces presidente debería imponer la ley marcial en los estados que perdió frente a Biden y ordenar un nuevo proceso de elecciones, algo para lo que el jefe de la Casa Blanca no tiene poder.

La abogada Powell también ha seguido promocionando descabelladas teorías conspirativas e insistiendo en el punto del “robo” de las elecciones, pese a que las empresas de tecnología electoral Dominion y Smartmatic la demandan por $1,300 y $2,300 millones por participar con otros en una campaña de desinformación que ha afectado el prestigio de ambas empresas.

Curiosamente, la defensa de Powell en esos casos ha planteado que sus declaraciones “no habrían sido aceptadas por personas razonables” y que ella solo quería poner a prueba el funcionamiento de las cortes.

Pero no es un tema de “razón”, es más un tema de fe, como indica una encuesta publicada esta semana titulada “Entendiendo la conexión de QAnon con la política, religión y el consumo de medios”, hecha por el Instituto de Investigación de Religión Pública, un centro de estudios de Washington DC.

De acuerdo con el trabajo, una cuarta parte de los republicanos, mayormente consumidores de medios de derecha y autodefinidos como religiosos dan crédito a las tesis de QAnon.

El asunto es que, como sucede con los milenaristas, otros profetas del fin de los tiempos y pronosticadores en general, esos planteos nunca terminan de concretarse en la realidad.

Un ejemplo: a días de juramentado Biden, QAnon se hizo eco de del llamado movimiento de 'ciudadanos soberanos', una amalgama de grupos que desconoce al gobierno federal y sus leyes, quienes pedían prepararse para el 4 de marzo, cuando se produciría la "restauración" de la república y el regreso de Trump.

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