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El Partido Republicano ahora asegura que sí tenía una estrategia de campaña

Para muchos los esfuerzos de Donald Trump no tenían pies ni cabeza, ni coordinación con el partido al que representaba, pero ahora afirman que todo era parte de una estrategia bien pensada. Pero no todos le creen.
16 Nov 2016 – 1:57 PM EST

A lo largo de la campaña electoral, Donald Trump recibió muchas críticas por su aparente falta de plan.

Se le acusaba de hacer campaña sin usar datos estadísticos para determinar su enfoque y afinar el mensaje según los destinatarios. En la práctica, esta falta de estrategia se traducía por mítines que se anunciaban, se cancelaban y se volvían a convocar sin aparente motivo.

Se hacían eventos políticos en lugares donde la lógica aconsejaba no hacerlo, bien porque alcanzaba a una audiencia rural y pequeña o bien porque se centraban en zonas donde el voto demócrata era tradicionalmente fuerte. Todas cosas que desconcertaban a los más exprimentados conocedores de campañas políticas.

El candidato republicano se basaba en una retórica incendiaria para llamar la atención gratuita de los medios sin la necesidad de invertir en anuncios televisivos.

Pero en una rueda de prensa del Comité Nacional del Partido Republicano (RNC) esta semana, la primera desde que su presidente Reince Priebus fuera nombrado por Trump como jefe de gabinete de la Casa Blanca, el partido dejó entender que todo estuvo planeado desde el 2012.


Y aunque los republicanos quieren proyectar la impresión de que tuvieron una estrategia trazada bien desde antes de la nominación del candidato republicano, no todos concuerdan que fue así. Entre otros factores, una inversión repentina en las carreras de noviembre ante el Senado también puede haber jugado un papel crucial.

¿Inspirados por Obama?

“Este es el resultado de 4 años de trabajo”, aseguró Katie Walsh, la número dos del partido, al revelar una estrategia basada en el análisis de datos y el contacto directo con votantes en 13 estados clave: Wisconsin, Pennsylvania, Carolina del Norte, New Hampshire, Ohio, Florida, Michigan.

Chris Carr, director de política nacional en estas elecciones sugirió que el RNC se inspiró de la campaña electoral de Barack Obama para organizar a su base de seguidores en el terreno: “No hubo personal remunerado haciendo registro de votantes. Capacitaron a voluntarios para ello desde el 2013”.

Según explican los republicanos, en campañas anteriores, solo 3 de cada 10 contactos con votantes se hicieron en persona. En esta campaña republicana se enfatizó el contacto directo con el votante, reduciendo la inversión en anuncios televisivos, llamando a 24 millones de puertas y haciendo 26 millones de llamadas telefónicas.

El partido se mostró satisfecho con la información extraída de encuestas y de análisis de datos que les facilitaron pronósticos bastante acertados sobre el número de votantes y el sentido de su voto: “Teníamos una muy buena idea de quién iba a votar”, anunciaron en la rueda de prensa. Además, hablaron de una coordinación diaria con la campaña de Trump, pese a que a lo largo de rotod el proceso la impresión y lo reportes de medios hablaband de la desconoxión entre ambas instancias y en el caracter errático del esfuerzo proselitista.


El estratega republicano Ed Goeas no tiene duda de que desde el 2013 los republicanos trabajaban en una estrategia en el terreno, y que Donald Trump le agregó "intensidad" a estos esfuerzos.

En eso concuerda Steffen Schmidt de la Universidad de Iowa según el cual, la "energía" de este "lider nacionalista carismático" hizo sinergía con las batallas que se libraban en el terreno.

Pero algunos como Norm Ornstein, un comentarista político basado en Washington, discrepan con esa versión tan pulida.

“Hay poca evidencia de una gran presencia del Partido Republicano en el terreno. Gran parte del aumento de participación rural y fuera de las ciudades fue algo espontáneo", dijo Ornstein a Univisión Noticias.

Terreno fértil

Pero más que el rol del mismo partido, la carrera de algunos Senadores parece haber jugado un rol clave en abrirle el terreno a una victoria Trump.

Esta teoría va en contra de todos los pronósticos. El miedo de los republicanos era precisamente perder su mayoría en el Senado por el llamando "efecto Trump" debido a la polémica candidatura de Trump. Aparentemente ese temor impulsó una mayor inversión en las carreras del Senado y contribuyó a una victoria presidencial republicana.

Ya en mayo, el New York Times señalaba como los grandes financiadores republicanos estaban alejando sus inversiones de la carrera presidencial de Donald Trump para enfocarse en las contiendas ante el Senado.

El comentarista Norm Orstein confirmó a Univisión Noticias este martes que "Los hermanos Koch y otros grupos financiaron una presencia sofisticada en estados como Pennsylvania, Carolina del Norte y Wisconsin, donde había elecciones ante el Senado. Y esto hizo una diferencia en la carrera presidencial." Los candidatos republicanos en esos estados eran Pat Toomey, Richard Burr y Ron Johnson.

El republicano Goeas agrega que los republicanos del Senado tuvieron un mejor desempeño que Trump en los estados clave, lo cual sugiere que la campaña por los senadores puede haberle beneficiado al candidato presidencial.

Eso es cierto, al menos en Florida, Ohio, Wisconsin y Carolina del Norte los votos por los Senadores republicanos Marco Rubio, Rob Portman, Ron Johnson y Richard Burr superaron los votos por Trump.

Según Steffen Schmidt, profesor de ciencias política de la Universidad de Iowa, esto no es de sorprender: "las elecciones presidenciales que son cada cuatro años son menos organizadas".

Pero German Trevo, un consultor político demócrata desmiente que las campañas del Senado hayan impulsado el voto por un presidente republicano.

De hecho, niega que la victoria republicana tenga que ver con la estrategia del partido. Según este experto basado en Ohio, en los estados clave " los candidatos demócratas tuvieron derrotas porque eran muy asociados con el establishment y los votantes optaron en contra del status quo".


En Florida y Ohio al menos, los candidatos republicanos al Senado que salieron vencedores se distanciaron de Trump, agrega Trevo citando los casos de Marco Rubio y Rob Portman.

Por muy buena que hay sido la campaña de Clinton en el terreno, la falta de entusiasmo por su candidatura también jugó un papel clave, resultando en una baja participación demócrata, sobre todo entre la comunidad afroamericana.

Schmidt culpa además al Partido Demócrata por haber realizado un trabajo mediocre en los dos años previos a las elecciones de noviembre, lo cual hizo que los demócratas perdieran todo en ese estado.

Resultados inesperados

Lo que queda claro es que los demócratas se dejaron sorprender por los resultados de la noche electoral. Donald Trump ganó 9 de 13 estados clave y les arrebató 220 condados que Barack Obama había ganado en el 2012. Además, los republicanos mantuvieron su mayoría en el Senado y la Cámara de Representantes.

“Los medios masivos asumen que los demócratas tienen un mejor juego de terreno y Donald Trump minimizó la importancia de ese juego porque no era lo suyo”, dijo Goeas.

Donald Trump tenía mucho en su contra. Más de 30 excongresistas republicanos le retiraron su apoyo en los meses previos a las elecciones, figuras de peso como George H.W Bush o Colin Powell votaron por Hillary Clinton, el Gobernador de Ohio John Kasich votó abiertamente por John Mc Cain que ni estaba en la contienda y el portavoz republicano ante la Cámara de Representantes Paul Ryan se negó a hacer campaña con Trump en víspera de las elecciones.

Pero todo indica que el partido republicano, la carrera ante el Senado, junto con una baja participación demócrata jugaron un papel importante en la victoria de Donald Trump en las urnas el pasado 8 de noviembre.


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