Cómo un escándalo de violencia doméstica generó una crisis en la Casa Blanca

Rob Porter es la mano derecha del jefe de gabinete de Trump, John Kelly, y fue acusado por sus dos exesposas de violencia física. Además, una tercera mujer, presuntamente exnovia de Porter, alega también que sufrió violencia. El círculo cercano a Trump quedó envuelto en el escándalo.

Quizás el nombre del secretario de gabinete, Rob Porter, no era conocido por muchos hasta que este miércoles se hicieron públicas las denuncias de sus dos exesposas por violencia física y emocional. Aunque cultivó el perfil bajo, Porter formaba parte del círculo más íntimo del presidente Donald Trump, hasta su renuncia que se hizo efectiva este miércoles, como confirmó este jueves la Casa Blanca.

Aunque esto comenzó como un escándalo personal, pronto se convirtió en uno político luego de que reportes indicaran que el presunto comportamiento violento de Porter en sus relaciones personales era conocido en los pasillos del Ala Oeste, algo que disparó interrogantes sobre la conducta de la presidencia.

En principio, el jefe de gabinete de Trump, John Kelly, trató de respaldar a Porter e incluso trascendió que varios le pidieron que no renunciara. Tal fue la defensa que en la primera declaración de Kelly llegó a describirlo "un hombre de integridad y honor".

Este jueves, el secretario adjunto de prensa de la Casa Blanca, Raj Shah, dio señales de 'arrepentimiento' sobre la reacción del gobierno: "Creo que es justo decir que todos podríamos haberlo hecho mejor en las últimas horas, o en los últimos días para lidiar con esta situación".

Es probable que esta salida de Porter, quien seguramente hubiera preferido que sea silenciosa, impacte durante semanas, no solo el flujo de trabajo del círculo íntimo de Trump, sino en la Casa Blanca toda, que en apenas dos días ha dado varios traspiés en su intento por explicar su escándalo más reciente.

Aquí, las claves para entender el caso.

Quién es Rob Porter

Tiene 40 años y era el secretario de gabinete de la Casa Blanca. Trabajaba estrechamente con el presidente Trump, y con frecuencia viajaba en el Air Force One en viajes oficiales.

En su posición, Porter ha sido el responsable del flujo información que caía directamente en el escritorio del presidente. Por sus manos pasaron las órdenes ejecutivas, los memorandos, los proyectos que van al Congreso y las nominaciones a puestos para ser analizados antes de que lleguen a manos de Trump.


Estudió en Harvard con el yerno de Trump y hoy asesor principal de la Casa Blanca, Jared Kushner, y se especializó en política. Pronto se instaló en Washington DC en donde trabajó como jefe de gabinete del senador republicano Orrin Hatch (por Utah). También lo hizo para Mike Lee (por Utah) y Rob Portman (por Ohio).

En enero de 2017, cuando Trump estaba armando su equipo para comenzar el gobierno, eligió a Porter como secretario de gabinete de la Casa Blanca.

Trabajó bajo el ex jefe de gabinete Reince Priebus. Tras la salida de Priebus, John Kelly tomó su puesto y Porter, según informes, se convirtió en alguien crucial en las labores del general de ordenar una Casa Blanca que muchas veces es descrita como caótica.

Con estas denuncias de agresión de sus exparejas ha quedado expuesto su nombre y su vida personal. También trascendió que está en una relación sentimental con Hope Hicks, la joven directora de Comunicaciones de la Casa Blanca.

De qué lo acusan

En el mundillo republicano, según reportan varios medios, abundan los elogios a Porter por su discreción y profesionalismo. "Es increíblemente desalentador ver un ataque tan vil contra un hombre tan decente", dijo de él este miércoles su exjefe Orrin Hatch.

Pero según las acusaciones conocidas en las últimas horas, detrás de este perfil impecable de Porter hay un hombre violento en sus vínculos personales.


1- Colbie Holderness, la primera esposa de Porter, dijo en entrevista con el Daily Mail que fue abusivo sistemáticamente durante su matrimonio. Asegura que la estranguló, pateó y golpeó en varias oportunidades, incluida en su luna de miel en 2003. Para probarlo, la mujer mostró fotos que asegura que corresponden con esa fecha, en las que se le ve con un ojo morado.

2- Jennifer Willoughby, la segunda esposa de Porter, se casó con Porter en 2009, pero al año siguiente se separó. Según detalló al mismo medio, su exesposo podía ser "encantador, romántico y divertido y horriblemente furioso y manipulador". Dijo que en una ocasión ella se estaba duchando y Porter la sacó de allí por los hombros a los gritos.

En 2010 la mujer presentó un pedido de protección de emergencia contra él en un tribunal de Arlington, Virginia, luego de que, ya separados, Porter fuera a la casa de Willoughby y golpeara con violencia la puerta. La mujer llamó a la policía, temiendo que rompiese la entrada. Daily Mail muestra documentación firmada por un juez de lo que parece ser dicha orden.

3- Una tercera mujer, cuyo nombre no trascendió aún, contactó a Holderness y a Willoughby. Ellas aseguran que es una exnovia de Porter que les habló del "abuso repetido" y que les pidió ayuda para dejarlo, de acuerdo con la cadena CNN. Según Daily Mail, la mujer vivía con él cuando Porter comenzó a salir con Hope Hicks.

La respuesta de Porter

Porter negó absolutamente todo, aunque acto seguido renunció. Dijo que las acusaciones son "simplemente falsas" y que son parte de una "campaña de desprestigio".

"Estas acusaciones escandalosas son simplemente falsas. Tomé las fotos que le dieron a los medios hace casi 15 años y la realidad detrás de ellas no está ni cerca de lo que se describe. He sido transparente acerca de estas afirmaciones viles, pero no me involucraré más públicamente con una campaña de desprestigio coordinada. Estoy profundamente agradecido por la oportunidad de haber servido en la administración Trump y trataré de garantizar una transición sin problemas cuando salga de la Casa Blanca", dijo en un comunicado este miércoles.


Escándalo personal y ahora, político

Luego de que se conocieran las denuncias contra Porter este miércoles, Kelly lo defendió diciendo que tenía "plena confianza" en las capacidades de Porter. Esta declaración fue ampliamente criticada, algo que seguramente sumó presión para que finalmente Porter renunciara y Kelly diera un giro hacia un comentario con consideraciones 'morales'.

Kelly dijo luego estar "conmocionado" por las acusaciones y agregó que "no hay lugar para la violencia doméstica en nuestra sociedad".

"Respaldo mis comentarios previos sobre Porter y creo que cada individuo merece el derecho a defender su reputación. Acepté su renuncia hoy y garantizaré una transición rápida y ordenada", añadió.

Quién sabía qué

Ahora la controversia está puesta en qué sabían en la Casa Blanca sobre estas acusaciones y desde hace cuánto, ya que es cuestionable la defensa de un funcionario con serias acusaciones de violencia.

Intercept reportó que ambas mujeres hablaron sobre la presunta violencia de Porter al FBI cuando el organismo las contactó para obtener referencias para otorgarle una credencial de seguridad (que permite a funcionarios acceder a datos de seguridad nacional).

Esto es delicado porque ahora trascendió que Porter nunca fue autorizado plenamente por el buró para obtener esa credencial, a pesar del importante cargo que ocupaba. Este punto parece indicar que la Casa Blanca conocía estas denuncias.

No se sabe si la presidencia fue informada de todo en detalle, aunque un informe de CNN asegura que "en general" estas acusaciones eran conocidas desde hace meses.

En pocas palabras, ahora el escándalo pasó de ser personal a político porque el foco está puesto en cómo la Casa Blanca reaccionó no solo permitiendo que Porter continuara en su puesto a pesar de estas alegaciones, sino porque la primera reacción cuando esto se hizo público fue demeritar el caso y defender al secretario.