Base de apoyo para Trump en Texas sufre frente a guerra comercial con China

La industria agrícola en Texas es una de las más impactadas con la política de la Casa Blanca. Un conflicto que la mantiene bajo una intensa incertidumbre.
12 Ago 2018 – 11:39 AM EDT

Son miles de millones de dólares los que puede perder la industria agrícola de Texas si continúa la guerra comercial entre China y Estados Unidos. A pesar del miedo generalizado, el presidente Donald Trump aún cuenta con un voto de confianza en el estado. Pero la paciencia siempre tiene un límite y el que los aranceles sigan aumentando a tres meses de las elecciones legislativas estadounidenses podría trar consecuencias en las urnas para los republicanos.

China es el socio comercial más importante de Estados Unidos. A nivel nacional-estatal Texas lidera la exportación de bienes a China con $15.6 mil millones, empatado con California y seguido por Washington con $13.9 mil millones, según cifras de US China Business Council, una organización dedicada a promover el comercio bilateral. En cuanto a importaciones California lidera con $152.2 mil millones en importaciones, mientras Texas registró $42 mil.

La agricultura es uno de los pilares en la economía local y en el intercambio entre Pekín y la Estrella Solitaria. Un estudio realizado por The Washington Post y Brookings Institution identificó al condado de Parmer en Texas como una de las comunidades más impactadas en la guerra comercial entre China y Estados Unidos, con un 44% de los empleos locales comprometidos en el intercambio comercial entre ambos países.

Según el análisis las áreas rurales del país son las más afectadas en comparación con sectores urbanos con 1 en 33 puestos de trabajo comprometidos en el intercambio comercial con China versus 1 en 200 empleos en ciudades. En total 1.6 millones de trabajos estarían amenazados a nivel nacional, correspondientes a industrias agrícola, pesquera, manufactura, construcción y automotriz.

De acuerdo a la Asociación de Granjeros de Texas (Texas Farm Bureau) en 2017 las exportaciones agrícolas locales hacia China bordearon los $703 millones de dólares, lo que “sumó a la economía de Texas $1.500 millones de dólares y generó 11.000 trabajos”.

Del total de exportaciones desde Estados Unidos a China -provenientes de Texas- un 46% fue algodón, 25% sorgo, 16% nueces pecanas y 13% carne.

Según datos de US China Bussiness Council, las exportaciones de Texas a China crecieron un 88% entre 2008 y 2017, mientras las exportaciones de EEUU al resto del mundo aumentaron sólo en 35%.

Los productos texanos más afectados por los aranceles en las exportaciones estadounidenses a China han sido algodón, trigo y sorgo. Asimismo hay bienes chinos que son esenciales para la agricultura del estado como equipo de ganado que también elevó aranceles.

Escalada

Hasta ahora, tanto Estados Unidos como China se han impuesto mutuamente aranceles a productos por un equivalente de $34.000 millones de dólares. Pero Trump prometió escalar y cumplió.

Esta semana la Oficina del Representante Comercial estadounidense anunció aranceles adicionales de 25% a 279 productos chinos, equivalentes a $16.000 millones de dólares.

Ante las amenazas del magnate, el gobierno chino ha respondido con palabras como "totalmente inaceptable" y la necesidad de tomar contramedidas para proteger sus intereses.

La semana pasada Pekín advirtió que impondría aranceles de 25%, 20%, 10% y 5% a productos estadounidenses, equivalentes a $60.000 millones de dólares, donde incluyó una lista de 5.207 productos, entre ellos carne, café, nueces, bebidas alcohólicas, químicos y maquinaria.

"Hay dos versiones en Wall Street respecto a la guerra comercial con China. La primera es que es una estrategia de negociación y que Trump realmente está engañando y que los chinos ya están sintiendo las consecuencias inesperadas del conflicto. En China hay mucha deuda, muchas compañías que están endeudadas y que al no poder pagar podrían causar un efecto dominó en el sistema financiero", explicó a Univisión Noticias John Edmunds, profesor de economía y finanzas en Babson College, un centro de estudios enfocado en el sector económico y financiero de Massachussetts.

"La otra versión es que se trata de un ataque visceral de Trump contra todos los extranjeros, atacando a los europeos, canadienses, chinos, etc. Esto sin contar con las consecuencias en los mercados emergentes. El motor es satisfacer su base de votantes, personas de muy bajo nivel educacional que enmarca el comercio internacional de manera muy sencilla. En ese caso el escenario es catastrófico", dijo.

Los números oficiales contradicen la primera opción. De hecho en julio -primer mes con arenceles- las exportaciones chinas a Estados Unidos registraron un superávit de $28.9 mil millones. En junio se alcanzó el número más alto del año con $28.97 mil millones.

Voto de confianza

La última encuesta realizada por la firma Morning Consult esta semana mostró que Trump aún no ha perdido el apoyo en su base de votantes en áreas rurales. Particularmente en Texas ha mantenido el mismo 59% de apoyo registrado en enero de este año.

"China apunta a nuestros agricultores, a quienes saben que amo y respeto, como una forma de lograr que continúe permitiéndoles que se aprovechen de Estados Unidos", escribió Trump en Twitter el 25 de julio.

"Están siendo maliciosos en lo que será su intento fallido. Estuvimos siendo amables, ¡hasta ahora! China ganó US$ 517.000 millones por nosotros el año pasado", agregó en uno de los mensajes más directos y agresivos en su escalada contra Pekín.


En Texas los granjeros no pueden ocultar su preocupación. "Existe mucha incertidumbre respecto a lo que pasará en el futuro. Existe paciencia en la comunidad agrícola respecto a lo que el Presidente está haciendo, pero también hay angustia", aseguró a Univisión Noticias Gene Hall, vocero de Texas Farm Bureau.

A pesar de los temores, el sector rural sigue confiando en el presidente y apuesta por un mercado más robusto y conveniente para Estados Unidos si Trump logra salir victorioso de la guerra comercial con China.

"Si el presidente logra imponerse -que esperamos que sea más temprano que tarde- puede ser una tremenda oportunidad para el comercio agrícola de Texas. Por años China ha competido con ventajas adversas para nuestro mercado y no vemos con malos ojos un remezón en los términos del intercambio comercial", explicó Hall.

Pero en la opinión de expertos como Edmunds, el tiempo no juega a su favor. "No queda claro si la industria agrícola texana tiene el tiempo y dinero para esperar los resultados de la estrategia de largo plazo de Trump en la que están esperanzados", aseguró.

Alivio para los afectados

La presión a nivel local aumentó considerablemente durante los últimos meses, sobre todo porque fue la Texas rural la que dio un apoyo sólido al presidente en la elección 2016, contrario a lo que ocurrió en las principales ciudades del estado que se inclinaron por Hillary Clinton.

Según Texas Farm Bureau incluso antes de iniciar la guerra comercial con China, la industria ya atravesaba un momento difícil. "El ingreso agrícola neto ha disminuido en un 52% en los últimos cinco años, haciendo extremadamente difícil para los granjeros seguir operando", declaró el presidente de la organización Russell Boening en el Congreso.

En respuesta el Departamento de Agricultura anunció esta semana medidas de ayuda temporal a los granjeros texanos impactados por las nuevas tarifas en el marco de la guerra comercial con China, que contemplan $12.000 millones de dólares en fondos para tres programas: facilitación del mercado; compra y distribución de alimentos y promoción comercial.

Se espera que el paquete de ayuda esté operativo para el 3 de septiembre.

En un comunicado Boening agradeció la ayuda del gobierno, pero dejó claro que "prefieren vender sus productos a mercados domésticos e internacionales a través de relaciones comerciales buenas".

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