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Obama en Cuba

El 'Sí se puede de Obama' caló en los cubanos

Yohamna Monzón, una cubana de 50 años, miró el discurso desde su casa y aseguró que le hizo sentir esperanza.
23 Mar 2016 – 11:15 PM EDT


Por David Adams @dadams7308 y Almudena Toral @almudenatoral enviados especiales a La Habana, Cuba

Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos mientras el presidente Barack Obama cerró su histórico discurso al pueblo de Cuba el martes con un llamamiento a la reconciliación y la unidad familiar.

"Estaba pensando en mi hija en Miami", dijo Yohamna Monzón, de 50 años, sentada con su marido, su hijo de 16 años de edad, y dos gatos, en su casa destartalada en la Habana Vieja observando atentamente el discurso de Obama en una pequeña televisión.

"Me golpeó con fuerza cuando él (Obama) habló de nuestro dolor y el sufrimiento de nuestra separación", dijo ella, con los ojos todavía llorosos.

Obama hizo estas declaraciones a solo unas cuadras de distancia, en el Gran Teatro Nacional, donde una audiencia de diplomáticos, funcionarios de gobierno e invitados se sentó igualmente absorta.


Más tarde, en el lujoso hotel Saratoga, un grupo de cubanoestadounidenses adinerados celebraron con sándwich cubano y refrescos.

"Él acertó, él hizo que esto fuera un éxito", dijo alegremente Pedro Freyre, un abogado que salió de Cuba cuando era joven.

"Esta lucha ha terminado", agregó, en referencia a más de medio siglo de enemistad que ha separado a dos países a solo 90 millas de océano.

Sin duda, la visita de Obama a Cuba, la primera de un presidente estadounidense en 88 años, ha aumentado las expectativas de un cambio fundamental en la vida de los cubanos de ambos lados del estrecho de la Florida.


Reconciliación y futuro

"La historia de los Estados Unidos y Cuba abarca revolución y conflicto; lucha y sacrificio; retribución y, ahora, la reconciliación", dijo Obama, al cerrar su discurso."Ha llegado el momento, ahora, e dejar atrás el pasado. Ha llegado el momento para nosotros mirar hacia el futuro juntos", agregó.



Obama volvió varias veces al tema de la reconciliación, poniendo una gran fe en lazos comunes culturales entre Cuba y los Estados Unidos, como la música y el béisbol, así como los lazos familiares.

"En muchos sentidos, los Estados Unidos y Cuba son como dos hermanos que han sido separados durante muchos años, aún compartiendo la misma sangre", dijo.

Sin dejar de reconocer el dolor y el sufrimiento en Cuba, Obama también señaló que los exiliados cubanos también fueron víctimas.

"Para la comunidad cubana que he llegado a conocer y respetar, esto no se trata solo de política. Esto se trata de la familia, el recuerdo de un hogar que se perdió; el deseo de reconstruir un vínculo roto", dijo.


Mientras que la reconciliación ha acercado a cubanos de ambas orillas del mar, por el momento, siguen siendo un mundo aparte económicamente.

Una nueva esperanza

Monzón y su marido, Edel Feria, de 59 años, ambos trabajadores autónomos como asistentes de estacionamiento que ganan alrededor de $20 a la semana, se mudaron a un depósito abandonado cuando su antiguo apartamento fue declarado como inhabitable después de que se cayó el techo.

Su nuevo hogar, que consta de tres habitaciones divididas por tablas de madera y carentes de agua corriente, está escasamente amoblada. Cocinan en un hornillo, duermen en colchones raídos, y dependen en gran medida de las raciones de alimentos subsidiados por el gobierno como el azúcar, el arroz, la pasta y el aceite de cocina.

Pero la visita de Obama les dio una nueva esperanza de que algún día podrán ahorrar suficiente dinero para arreglar el lugar. "Me gustó cuando Obama dijo que el pueblo cubano es muy trabajador y lleno de innovación", dijo Monzón. "Es verdad, no sé cómo sobrevivimos", agregó.

Por encima de todo, Monzón espera que una mejor relación con Estados Unidos signifique que un día pueda ser capaz de ver a su hija de 25 años, Zurami, y a sus dos nietos de siete y tres años de edad. Tal vez también a dos hermanas en la Florida que salieron de Cuba hace 20 años, y con las que ha perdido el contacto desde entonces.

"Mi hija llora en el teléfono cuando hablamos o nos vemos por la computadora", dijo. "Ella dice que quiere estar conmigo. La crié. Ella es mi sangre. Tengo que verla, sentirla a mi lado, abrazar a mis nietos, verlos crecer", añadió.


En su discurso, Obama fue cuidadoso en señalar que Cuba y Estados Unidos aún tienen profundas diferencias sobre sus sistemas políticos y económicos. "Cuba tiene un sistema de partido único; Estados Unidos es una democracia multipartidista. Cuba tiene un modelo económico socialista; Estados Unidos es un mercado abierto", señaló.

Pero en una ruptura tajante con la política pasada, Obama dijo que el gobierno comunista de Cuba no tenía nada más que temerle a los Estados Unidos."He dejado claro que los Estados Unidos no tiene ni la capacidad, ni la intención de imponer un cambio en Cuba", dijo. "Los cambios que vendrán dependerá de la población cubana. No vamos a imponer nuestro sistema político o económico en ustedes", añadió.

Obama le pidió al Congreso de Estados Unidos levantar el embargo económico de cinco décadas contra Cuba, y agregó que los Estados Unidos estaba listo para ayudar a Cuba a reconstruir su economía, poniendo énfasis en el naciente sector privado de la isla.

Cuando se le preguntó si pensaba que Cuba estaba dispuesta a corresponder, Edel Feria dijo que se sentía alentado por las recientes reformas económicas del mandatario cubano Raúl Castro. "Eso espero", dijo. "La mente de Raúl Castro está más abierta que la de su hermano", aseguró en referencia a Fidel Castro, convaleciente ex-gobernante de Cuba, que dejó el cargo en 2006 debido a una enfermedad.

En el Hotel Saratoga, la delegación cubana hizo eco de las palabras de reconciliación de Obama, al mismo tiempo agradeciendo su reconocimiento del dolor del exilio.



Mientras que la visita de Obama marcó un histórico antes y después, reparar la economía de Cuba fue una tarea de enormes proporciones, dijo el ejecutivo del sector de la salud de Miami, Mike Fernández, de 64 años, que salió de Cuba a los 12 años de edad.

El producto interno bruto de Cuba de $80 mil millones apenas superó el del condado de Miami-Dade, indicó. Esta semana Cuba anunció la firma de acuerdos con varias de las principales empresas estadounidenses, incluyendo una cadena de hoteles de lujo.

Sin embargo, Fernández dijo que Cuba necesitaba acelerar sus reformas del sector privado para que sea más atractivo para las medianas empresas estadounidenses que están menos dispuestas a tratar con sus normas de inversión restrictivas.

"Ellos tienen que hacerlo. No están ahí todavía. Pero estamos listos para ayudarlos ", dijo Fernández, vicepresidente del U.S.-Cuba Business Council creado el año pasado para fomentar las relaciones comerciales con Cuba.

Aun así, Monzón y Feria tenían otra preocupación. Como muchos cubanos, ellos se preocupan de que a Obama sólo le quedan pocos meses en el cargo y su política de acercamiento con Cuba puede ser deshecha por la próxima administración. "¿Qué va a pasar? Espero que lo que Obama ha comenzado no pueda ser erradicado", dijo Monzón.

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