Nuestros Maestros

Una maestra fue la luz que la protegió de pandillas y drogas, ahora ella ilumina a otros estudiantes en sus clases de Ciencias

Elaine Sánchez creció en una comunidad de bajos ingresos en Chicago. Pero su profesora de 7o grado vio el potencial que había en ella. Desde hace 15 años Sánchez enseña Ciencias y se ha convertido en esa luz para cientos de estudiantes en su comunidad.

Elaine Sánchez creció en la comunidad de Humboldt Park en Chicago. En medio de las drogas y las pandillas, había una luz: su profesora de 7 o grado. Pasado el tiempo, ella enseña ahora Ciencias para el 6 o grado en la escuela Northwest Middle School en Chicago. Según dice, quería “ser esa persona que trae luz en medio de un mundo de oscuridad en el que muchos estudiantes viven”.

“Mi maestra siempre me empujó”, le contó a Univision Noticias. “Ella vio el potencial que había detrás de mi record de asistencia. Ella vio mi impulso y mi pasión y me ayudó a salir adelante, a pesar de crecer en un vecindario de clase media-baja. Ella me defendía, me ayudó a entrar a una universidad ‘buena’. Yo cumplí mi parte y obtuve una carrera en educación”.

-¿Cómo decidiste convertirte en maestra?

Sánchez: Yo crecí en una comunidad latina y afroamericana de bajos recursos. Sin embargo, la mayoría de mis maestros no se parecían a mí, y por eso era difícil para ellos comprender las dificultades propias de una comunidad urbana de bajos ingresos.

No obstante, tuve un par de maestros que, a pesar de no verse como yo, influyeron en mi decisión de dedicarme a la enseñanza; a ellos no les importaba ni mi apariencia ni mi procedencia, solo mi inteligencia. Estos maestros me hicieron sentir libre de expresarme y de hacer preguntas, y me enseñaron a no sentirme menos que nadie. Yo también quería inspirar así a otros chicos.

-¿Cómo fue el camino hasta llegar a ser maestra?

S: Luego de terminar la escuela primaria –donde todos mis amigos eran como yo y venían de un entorno similar–, no sabía cómo adaptarme a la diversidad de la preparatoria.

Estudiar en la escuela Lane Tech era abrumador; pasé de ser una de las mejores estudiantes a tener problemas para equilibrar mis estudios, mi vida social y un trabajo de medio tiempo.

Me vi obligada a dejar mi zona de confort, que consistía en rodearme de gente que se parecía a mí. Fue esta experiencia reveladora de conocer a personas nuevas la que me llevó a unirme al coro, a la banda y a cualquier otro grupo al que podía entrar. Estas experiencias sociales me permitieron fortalecer mi confianza en quién era yo como individuo. Estas prácticas reflexivas me ayudaron cuando fui a la universidad.

Cuando recién ingresé a la universidad, no tenía idea de lo que era una carrera o cómo escogerla. En mi vecindario, las únicas profesiones entre las que podíamos escoger eran las de maestra, enfermera o policía.

En un principio escogí Enfermería. Tomé muchas clases de Ciencias y disfruté aprender cómo funcionan las cosas. No fue hasta que tomé una clase de Microbiología que decidí que el campo de la salud no era para mí; era incapaz de pincharme el dedo para realizar una prueba de tipo de sangre, así que decidí que debía cambiar de rubro.

Entonces, fui a visitar a mi consejero y salí con una carrera nueva, ¡maestra de Ciencias! Supongo que tenía más aptitudes para ser maestra, ya que de mis recuerdos más preciados de la infancia eran jugar a la escuelita con mi hermana y siempre ser la maestra.

Mis prácticas profesionales me llevaron de regreso a mi antigua escuela primaria. Por accidente, me topé con mi maestra de 4 o grado, quien aún se encontraba enseñando. Tuvimos una conversación casual y, luego de pasarme una hora preguntándole sobre cómo había podido quedarse por más de 20 años en la misma escuela, simplemente me dijo: "Disfruto formando pequeñas mentes". En ese momento supe que estaba en el camino correcto.

-¿Por qué consideras que es importante contar con maestros latinos, como tú, en las aulas?

S: La huella que estoy dejando en mis estudiantes consiste en ser un modelo real para ellos. Puedo conectarme con ellos porque comprendo las dificultades que se presentan por vivir en un vecindario urbano de bajos ingresos. Las relaciones que he entablado con mis estudiantes hacen que estén más dispuestos a abrirse a mí y a hacer un esfuerzo extra por aprender.

El ser latina me ayuda a conectarme con los padres . Ellos se sienten más cómodos al expresar las preocupaciones y dificultades que viven en sus hogares. Creo que se sienten cómodos sabiendo que sus hijos están en manos de alguien que los entiende.

-¿Qué has aprendido como maestra? ¿Qué has aprendido de tus estudiantes?

S: Llevo 15 años enseñando y una cosa que he aprendido es que la enseñanza no es una profesión como las demás. Una vez que te vuelves experto enseñando a un grupo de estudiantes, viene otro y tienes que empezar otra vez desde cero a encontrar los mejores métodos.

Reflexionando sobre mis primeros años como maestra, realmente creía que las cosas se hacían de un modo y punto. No tenía idea de lo que eran la diferenciación o el agrupamiento flexible. Los estudiantes no tenían opción en cuanto a cómo demostraban su dominio de las habilidades que yo les enseñaba. La enseñanza es una profesión sin un camino definido sobre cómo debe desempeñarse.

Mediante el uso de estrategias basadas en la investigación, he aprendido a tratar y tratar, hasta tener éxito. El éxito para mí se mide con el dominio que logran mis estudiantes de la habilidad que les estoy enseñando.

Los estudiantes me han enseñado a ser consciente de sus estilos de aprendizaje y a construir sobre sus fortalezas. Hablar con ellos me recuerda que son solo chicos, y justo cuando piensas que lo tienen fácil… te demuestran lo contrario.


Yo me he convertido en una madre para aquellos estudiantes que no cuentan con apoyo en casa, una consejera para aquellos que necesitan a alguien que los escuche, y, mediante la docencia, todavía tengo la oportunidad de ser la enfermera que cura las heridas. Los estudiantes me han enseñado a sentir empatía y a equilibrar el rigor con ser una educadora que los guíe con amor hacia el éxito académico.

He trabajado en la misma escuela por 15 años y la razón principal por la que me quedo es por los chicos.

-¿Qué es lo más satisfactorio de trabajar en la educación?

S: Lo más emocionante de la enseñanza es cuando los estudiantes regresan y expresan gratitud por las habilidades que les inculqué durante su tiempo conmigo.

Comprendo que quizás no llegue a cada uno de los estudiantes en un año escolar, pero cuando algún estudiante puede estar mejor preparado para la universidad gracias a las habilidades que le enseñé, siento una inmensa alegría.

El que mis estudiantes sonrían y se emocionen por las investigaciones científicas, me recuerda por qué hago lo que hago. No hay muchos latinos en las carreras de Ciencias. Si con mi pasión logro influenciar a mis estudiantes para que se embarquen en emprendimientos científicos (clubes académicos, carreras de ciencias, prácticas profesionales, trabajos, etc.), entonces eso es lo más satisfactorio de mi carrera, puedo decir que hice mi trabajo. Quiero que los estudiantes encuentren conexiones entre lo que están aprendiendo y el mundo real.

-Cuéntanos una anécdota sobre algún estudiante con quien estableciste una conexión.

S: He comenzado a usar rompecabezas lógicos en clase. Recientemente, integré la idea de 'salas de escape' en mi clase, donde los chicos tenían que 'salvar el mundo' abriendo una caja cerrada con llave, y para eso tenían que resolver problemas en el lapso de una hora. Estaban tan involucrados en esta actividad que yo podría haber salido del salón y no lo habrían notado.

Para mí, esa lección tuvo un gran impacto, porque ellos lideraban su propio aprendizaje, y lo hacían sosteniendo conversaciones respetuosas y construyendo comunidad. En un momento, el director entró a la clase y se les unió. No sé ni siquiera si eran conscientes de que estaban aprendiendo.

-¿Qué labor estás haciendo fuera de las aulas para ayudar a tus estudiantes?

S: Una de las cosas que más me apasiona es enseñar a los estudiantes que están aprendiendo inglés. Actualmente tengo cinco que no hablan inglés y es difícil tratar de dictar una clase en dos idiomas.

De hecho, esto fue lo que me impulsó a aprender español. Hablo el español suficiente para comunicarme con mis estudiantes, pero necesitan atención extra que no están recibiendo.

Necesitamos un sistema que nos permita integrar más en el aula a los estudiantes que están aprendiendo inglés. Ello facilitaría mucho su experiencia educativa. Todos merecen la misma oportunidad de aprender.

Para aprender más sobre la importante labor de los profesores latinos en nuestras comunidades, visita nuestro proyecto en conjunto con Pearson, Nuestros Maestros.