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Narcotráfico: “rutina” en círculos del poder en Venezuela

Análisis de dos expertos en el caso de los sobrinos del presidente Nicolás Maduro
25 Jul 2016 – 6:36 PM EDT

El año pasado, después de haber sido arrestados, dos venezolanos bien conectados y acusados de narcotráfico le dijeron a un agente de la DEA que a ellos les era fácil sacar drogas de contrabando del país sudamericano.
La razón era sencilla. Eran familiares del presidente Nicolás Maduro, sobrinos de su poderosa esposa, Cilia Flores, ex presidenta de la Asamblea Nacional.
Según documentos judiciales del caso publicados el viernes, uno de los hombres, Efraín Campo Flores, de 29 años de edad, le dijo al agente de la DEA que "él podría haber sacado fácilmente las drogas del aeropuerto debido a quién era y al acceso que tiene en el aeropuerto."

El caso ha arrojado luz sobre la vergonzosa corrupción en las más altas esferas de poder de Venezuela, en lo que es la última de una serie de investigaciones realizadas por las autoridades estadounidenses, que han vinculado con el narcotráfico a personas cercanas al gobierno venezolano.
"Los sobrinos son sólo la punta del iceberg", dijo Bruce Bagley, experto en narcotráfico en América del Sur de la Universidad de Miami. "La corrupción es rampante en las esferas de poder en Venezuela. Este caso sugiere que el tráfico de drogas es una rutina para alguien con contactos en el palacio presidencial ".


Campo y su primo Franqui Francisco Flores de Freitas, de 30 años de edad, se han declarado inocentes en una corte de Nueva York. Sus abogados han tratado de lograr que sus "confesiones" a la DEA sean desestimadas, con el argumento de que las declaraciones no se recabaron debidamente después de que ambos fueron detenidos en Haití y llevados en un avión de la DEA a Nueva York.

El arresto de Campo y Flores en noviembre pasado se derivó de un operativo encubierto de la DEA que incluyó seis reuniones en poco más de un mes en tres países diferentes.
Las autoridades venezolanas han dicho que el arresto fue un "secuestro" y que todo forma parte de una campaña para desestabilizar el gobierno de Maduro que enfrenta una crisis política y económica.
Según una fuente de un organismo de seguridad estadounidense, ambos sobrinos se reunieron con un informante de la DEA en Honduras en octubre y le pidieron ayuda para enviar 800 kilogramos (1,700 libras) de cocaína a Estados Unidos a través de un aeropuerto en la isla hondureña de Roatán.

Se planeaba que fuera el primero de muchos vuelos que en muy poco tiempo harían millonarios a los sobrinos, según se lee en sus confesiones incluidas en los documentos judiciales.

"Con sus conexiones sentían que pasarían fácilmente (por el aeropuerto)", añadió Bagley. "Cometieron un error porque cuando la DEA escuchó sus nombres, se enfocó en ellos."

En los documentos no queda claro cómo los sobrinos se hicieron de contactos en el mundo del narcotráfico. Pero no es difícil adivinarlo, dijo Mike Vigil, ex jefe de operaciones globales de la DEA.

Hace mucho tiempo se sospecha que elementos misteriosos del ejército venezolano, conocidos como el Cartel de los Soles, controlan las operaciones de contrabando a través de la frontera con Colombia, desde gasolina y alimentos hasta cocaína.

"Venezuela se ha convertido en uno de los importantes puntos de transbordo para la cocaína procedente de Colombia", dijo Vigil. "Es una base de operaciones de los carteles y no pueden operar sin la protección de las fuerzas de seguridad venezolanas", agregó.

Una de las principales unidades de las guerrillas FARC de Colombia, el Bloque Oriental, opera a lo largo de la frontera en estrecha cooperación con las fuerzas de seguridad venezolanas, dijo Vigil.

Campo se quejó con el agente de la DEA de que sentía que su familia no le estaba dando una porción del acceso que tenía a la corrupción estatal.

También afirmó “que hay muchos celos en su familia y que algunos miembros exitosos de la familia no comparten el éxito o no ayudan a otros miembros de la familia en los negocios", escribió el agente, según documentos judiciales.

Confesó que su primo, Erick Malpica-Flores, un hombre de confianza de la Primera Dama, había rechazado un convenio propuesto según el cual Campo intentaría obtener sobornos de los deudores de la compañía petrolera estatal PDVSA.

"Vieron que mucha gente se hizo rica muy rápidamente, y lanzaron los dados", dijo Vigil.


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