La cumbre del G7 en Francia ha dado pie a que el presidente francés, Emmanuel Macron, extienda una invitación al mandatario estadounidense Donald Trump para cenar en el Palacio de Versalles, la lujosa joya arquitectónica y antiguo centro del poder monárquico galo, en una ocasión que puede ejemplificar cómo la relación entre ambos gobernantes oscila entre los gestos de cortesía y los choques frontales por las posiciones políticas de ambos.
La tensa relación de Trump y Macron: cenas en Versailles y apretones de manos malencarados
La relación entre el presidente Donald Trump y su homólogo francés Emmanuel Macron ha estado marcada durante los dos mandatos del republicano por los roces en las posturas políticas, pero también por los esfuerzos de acercamiento entre ambos personajes.
La oficina de Macron informó que el presidente francés recibirá a Trump en una cena el miércoles para conmemorar el 250.º aniversario de la independencia de Estados Unidos, en el Palacio de Versalles, "un símbolo histórico de la amistad franco-estadounidense".
El palacio fue la residencia de los reyes franceses desde la época de Luis XIV hasta Luis XVI. Acoge con frecuencia a jefes de Estado y dignatarios extranjeros, por ejemplo al rey Carlos III de Inglaterra y la Reina Camilla en 2021, para el 400 aniversario del recinto.
Con estos antecedentes, Trump se mostró agradado de la invitación. "El presidente francés, que por cierto es un hombre muy amable, me invitó a cenar en Versalles". Y dijo del palacio: "Versalles no es pan de oro. Es auténtico. Y dije: 'Me gustaría hacerlo'", afirmó Trump.
Este entusiasmo contrasta con el rostro serio e incómodo, rozando el hastío, de Trump al estrechar la mano de Macron en una fotografía ante la prensa este lunes, mientras el rostro del francés era de afrontar con la mejor diplomacia la ocasión.

Trump y Macron han confrontado en temas como el apoyo a Ucrania, el respeto de la soberanía de Groenlandia o la forma de afrontar el conflicto con Irán en el Medio Oriente desde el regreso del republicano a la Casa Blanca.
En febrero de 2025, mientras se reunían en el Despacho Oval de la Casa Blanca, las tensiones por el repentino giro de Trump hacia Rusia en relación con la guerra de Ucrania salieron a la superficie, aunque Macron suavizó el golpe con otro gesto físico más.
El presidente francés —algo inusual para cualquier visitante del Despacho Oval— interrumpió a su homólogo cuando Trump repitió la afirmación falsa de que Europa simplemente le estaba prestando dinero a Ucrania y lo recuperaría.
"No, de hecho, para ser franco", dijo Macron, tocando el brazo de su homólogo estadounidense para interrumpirlo a mitad de la frase, "pagamos el 60% del esfuerzo total y fueron —al igual que en EEUU— préstamos, garantías y donaciones".
Trump sonrió con sorna y, después de que Macron hablara, dijo: "Si tú lo crees así, por mí está bien".
El choque por Groenlandia y la OTAN
Otro episodio vino con Groenlandia, la isla helada perteneciente al Reino de Dinamarca y sobre la cual Trump ha expresado abiertamente su interés de que EEUU controle el territorio, rico en minerales y reservas petroleras.
La respuesta francesa ha sido constante en reafirmar la autonomía de Groenlandia, en una postura común europea que rechaza las aspiraciones expansionistas de Trump.
En la primavera de 2025 Francia y Dinamarca acordaron la venta de misiles franceses a Copenhague, y poco después, en junio de 2025, Macron dijo que las amenazas de Trump sobre Groenlandia "no es lo que hacen los aliados".
Y luego el francés dijo que toda la Unión Europea está de acuerdo en que Groenlandia "no se vende ni se cede". Para Francia, la injerencia externa en Groenlandia es "irrespetuosa e inaceptable", y entre sus respuestas diplomáticas al asunto está la apertura de un consulado en la isla ártica.
También hubo roces sobre la solidez del compromiso en torno a la OTAN, duramente cuestionada por Trump en distintos momentos.
En abril de este año, mientras Trump enviaba señales contradictorias sobre el compromiso de Washington con la OTAN tras el inicio de la guerra en Irán, Macron lanzó algunas de sus críticas más contundentes contra el presidente de EEUU.
"Se habla demasiado, y en todas direcciones", dijo Macron. "Todos necesitamos estabilidad, calma y un retorno a la paz. Esto no es un espectáculo".
"Hay que ser serio, y cuando uno quiere ser serio, no dice todos los días lo contrario de lo que dijo el día anterior", añadió.
Otros desencuentros han sido más personales. Trump, mientras imita un acento francés, ha comenzado recientemente a recrear una conversación que, según él, tuvo con Macron sobre los precios de los medicamentos y los aranceles.
Trump también se burló de Macron al decir en un almuerzo privado en abril que su esposa, Brigitte Macron, trata mal a su esposo. Los comentarios aparecieron en un video que la Casa Blanca había publicado en su canal de YouTube antes de bloquear el acceso.
Macron no le vio la gracia a los comentarios de Trump. "Las declaraciones que escuché no fueron ni elegantes ni apropiadas", dijo. "No merecen una respuesta".
Críticas en Francia a Macron por sus esfuerzos con Trump
Aún así, con la invitación de Trump a Versalles, Macron parece apelar al indisimulado gusto del estadounidense por la pompa y el lujo para mantenerlo como una figura cercana.
Trump —quien se ha comparado a sí mismo con un "rey"— reconoció que la cena retrasaría su regreso a casa, pero dijo que no le importaba.
El presidente francés, quien organiza la que será su última cumbre del G7 antes de que termine su mandato el próximo año, ha insistido en que la velada en Versalles no será una cena de «gala».
Sin embargo, esta decisión ha suscitado críticas por parte de algunos políticos franceses, quienes acusan a Macron de extenderle la alfombra roja a Trump.
La diputada de extrema izquierda Mathilde Panot señaló que Trump había insultado a Francia y a Europa en múltiples ocasiones, y agregó que Macron "podría haber encontrado una mejor manera de terminar su mandato que invitar a un presidente supremacista con tanta pompa".
"La adulación no funciona", afirmó Panot.








